Una pésima decisión contra el SIDA

El VI Congreso Nacional de GeSIDA, que se celebra estos días en Málaga y en el que estamos debatiendo sobre los últimos avances en investigación relacionada con el VIH, representa todo un alegato frente al Decreto de Troncalidad impulsado por el Ministerio de Sanidad. Este congreso es, de alguna manera, la escenificación de algo que podemos llegar a perder con esta iniciativa absolutamente regresiva del Gobierno de España que, de llevarse a efecto, nos hará retroceder muchas posiciones en Europa, perdiendo el liderazgo y prestigio que tanto nos ha costado conseguir en los últimos 30 años.

Durante tres días, cerca de 700 especialistas e investigadores de toda España nos damos cita en Málaga para abordar contenidos de máxima actualidad en relación con la investigación clínica, básica y epidemiológica relacionada con el VIH; incluyendo algunas cuestiones de tanta envergadura y actualidad como los últimos avances en terapias génicas para la cura del VIH, los programas de vacunación del virus del papiloma humano (VPH) y el tratamiento de la hepatitis C. Con la presencia de los principales especialistas españoles y otros de renombre mundial que han aceptado la invitación de GeSIDA, podemos decir que Málaga es durante estos días días de noviembre el foco europeo del debate más avanzado en relación con el VIH. Sin género de dudas todo esto es reflejo del nivel que tiene a día de hoy en nuestro país la práctica clínica y la investigación sobre las Enfermedades Infecciosas en general y la infección por VIH en particular.

La integración de la Microbiología en el tronco de Laboratorio y la degradación de Infecciosas como especialidad, para convertirse en un Área de Capacitación Específica, es una pésima decisión que privará a nuestro país no solo de poder seguir estando en un lugar destacado en la en investigación europea y mundial en estos campos, sino que deteriorará la calidad asistencial y previsiblemente tendrá un impacto negativo sobre la mortalidad. Por si lo anterior no fuera suficiente, es lamentable que el Proyecto de Troncalidad se haya llevado a cabo sin contar con ningún estudio mínimamente serio que evalúe el gasto económico que supondría su aplicación. Resulta llamativo que mientras que se discute la financiación pública de tratamientos clínicamente contrastados, evaluando hasta el último euro de su costo-eficacia, la sostenibilidad del proyecto de troncalidad no haya sido sometida al menor análisis económico.

No es un tema de intereses corporativos, y quien lo quiera ver así, se equivoca. Lo que está en juego es el mantenimiento de la calidad del sistema de salud en nuestro país y la conservación de los enormes avances y el nivel de especialización alcanzado por nuestros profesionales y nuestro Sistema Sanitario en campos como el VIH. Ojalá llegue un día, y ojalá llegue pronto, en que dispongamos de una vacuna efectiva o de una cura funcional del virus. Ese día, muchos de los que somos “de facto” especialistas en Enfermedades Infecciosas abandonaremos el VIH y pasaremos a dedicarnos a la asistencia e investigación de alguna de las muchas áreas de la que consideramos nuestra especialidad. Lo que sería lamentable es el abandono del campo del VIH no por la victoria de la especialidad sobre el virus; sino por la derrota de la especialidad por una decisión política sin fundamento sanitario ni científico tomada en contra del consenso mayoritario de todos los profesionales que desde hace décadas nos dedicamos en España a la asistencia, docencia e investigación relacionada con las Enfermedades Infecciosas.

Juan Berenguer, presidente de GeSIDA Grupo de Estudios del SIDA de la SEIMC.

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