Una saludable opción para el crecimiento del consumo chino

Los responsables de las políticas chinas desean modificar la producción de su país para alejarla de las exportaciones y la industria pesada, y aumentar la participación del consumo en el PBI. Un cambio institucional relativamente sencillo podría lograr grandes avances en pos de esta última meta: promover los seguros de salud.

El mayor gasto de consumo aumentaría el nivel de vida de la familia china promedio, un componente fundamental de lo que los líderes chinos ahora llaman «el sueño chino». El mayor crecimiento del gasto de consumo también revertiría la reciente desaceleración del crecimiento del PBI y proporcionaría la demanda adicional necesaria para generar empleo para millones de chinos que dejan la agricultura y millones de nuevos graduados de las universidades del país.

El gasto de consumo chino representa ahora tan solo el 36 % del PBI (aproximadamente la mitad que en Estados Unidos y Europa Occidental). Este nivel significativamente bajo refleja tanto la reducida participación del ingreso de los hogares en el PBI total como su elevada tasa de ahorro.

Los funcionarios chinos esperan que un mayor ingreso de los hogares impulse el gasto de consumo, a medida que las tensiones en el mercado de trabajo producen aumentos salariales y la urbanización desplaza trabajadores de empleos agrícolas con baja productividad hacia otros en las ciudades, con mayores salarios.

Reducir la participación del ingreso que ahorran los hogares chinos también podría aumentar más rápida y fácilmente el gasto de consumo. La elevada tasa de ahorro de los hogares en China refleja muchos factores, incluido el riesgo de pérdida del empleo y la falta de un programa de pensiones gubernamentales confiable.

Pero el principal motivo por el cual los hogares chinos ahorran tanto de sus salarios relativamente bajos es para garantizarse los fondos necesarios para cubrir elevados costos médicos si un miembro de la familia necesita cirugía u otra atención que requiera internaciones. La gente ahorra mucho porque los seguros son extremadamente inadecuados. El seguro gubernamental universal para la atención de la salud es muy rudimentario y no se ha difundido el acceso a los seguros privados de salud. Por lo tanto, los hogares acumulan grandes cantidades de efectivo como cobertura ante la posibilidad de necesitar atención hospitalaria.

Los seguros privados de salud llevarían a que ese exceso de ahorro resultara innecesario, ya que agruparían los pagos de primas relativamente pequeñas por las personas –o sus empleadores– para cubrir a quienes deben afrontar grandes costos médicos.

Por lo tanto, fomentar la adquisición de seguros de salud por personas o empleadores sería una manera en que el gobierno chino podría reducir significativamente la tasa de ahorro general de los hogares. Las personas con esos seguros estarían mejor, ya que no enfrentarían el riesgo de grandes costos médicos, y podrían gastar más en otros tipos de consumo.

La forma más directa para promover la adquisición de seguros de salud sería excluir los pagos de los empleadores por esos seguros de los ingresos imponibles de los empleados. Ese ha sido un incentivo muy eficaz para los seguros privados en Estados Unidos e Inglaterra. Los beneficios impositivos también podrían extenderse a las compras individuales de seguros de salud, permitiendo que las personas deduzcan las primas que pagan de sus ingresos imponibles.

Los incentivos fiscales se usan ahora en China para fomentar planes de los empleadores para el ahorro jubilatorio. El gobierno chino modificó recientemente la ley impositiva para excluir de los gravámenes las contribuciones de los empleadores a los planes de pensión para los empleados y permitir que esos fondos se acumulen sin pagar impuestos. Estos planes de ahorro con tratamiento fiscal favorable son un buen sustituto para las pensiones de seguridad social más integrales, pero tuvieron el efecto indeseado de aumentar el ahorro de los hogares en vez del gasto de consumo.

Por el contrario, una norma fiscal similar que exima los pagos de los empleadores para seguros de salud reduciría el ahorro nacional porque los empleados sustituirían por los seguros de salud las grandes acumulaciones personales de efectivo.

Si el gobierno chino usa este enfoque para estimular la compra de seguros, debe limitar su tratamiento impositivo favorable a problemas de salud caros, como las cirugías o el tratamiento de la diabetes. En otras palabras, las pólizas de seguros de salud con beneficios fiscales deben tener deducibles elevados. Es el temor a tener que pagar por enfermedades caras lo que impulsa a la gente a acumular importantes reservas en efectivo. Centrarse en el tratamiento fiscal favorable de los seguros para esos riesgos graves reduciría la costosa distorsión que lleva a gastar más en enfermedades menores que no estimulan el ahorro de los hogares ni necesitan protección a través de los seguros.

Una expansión general de los seguros de salud también conducirá a un aumento en la provisión de servicios hospitalarios. Los proveedores privados ingresarán al mercado cuando vean que los seguros han aumentado la demanda de esos servicios. Y el gobierno chino podrá ampliar la provisión de servicios de salud sin tener que pagarlos, porque los seguros de los consumidores podrán hacerse cargo de los costos.

En resumidas cuentas, el tratamiento impositivo favorable de la compra de seguros contra gastos médicos significativos reducirá la tasa de ahorro nacional, aumentará el gasto de consumo, disminuirá la ansiedad del público sobre el costo de los tratamientos y aumentará la atención sanitaria. Cuanto antes actúan las autoridades, más rápidamente se concretará el sueño chino.

Martin Feldstein, Professor of Economics at Harvard University and President Emeritus of the National Bureau of Economic Research, chaired President Ronald Reagan’s Council of Economic Advisers from 1982 to 1984. In 2006, he was appointed to President Bush’s Foreign Intelligence Advisory Board, and, in 2009, was appointed to President Obama’s Economic Recovery Advisory Board. Currently, he is on the board of directors of the Council on Foreign Relations, the Trilateral Commission, and the Group of 30, a non-profit, international body that seeks greater understanding of global economic issues. Traducción al español por Leopoldo Gurman.

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