Una solución en red a la reforma educacional

En todo el mundo, cerca de 200 millones de niños no pueden asistir a la escuela y muchos de los que tienen acceso a un aula no aprenden las habilidades necesarias para tener éxito en la vida. Y, a pesar de un creciente consenso acerca de la naturaleza sistémica de los retos que afectan a la educación, hay mucho menos acuerdo sobre cómo enfrentarlos. Sin embargo, 2018 se está perfilando como un año promisorio para los esfuerzos globales de mejora del acceso y la calidad de la educación.

Una razón es el surgimiento de las llamadas redes de acción entre pares, que facilitan el compartir conocimientos a nivel global y estimulan la mejora continua a nivel local. Si se organizan adecuadamente, estas redes podrían ofrecer una solución parcial a los retos sistémicos que afectan a la educación.

Existen numerosos grupos de pares que abordan algunos de los problemas más complejos del planeta, pero vale pena destacar dos que están asociados con nuestra organización. Uno es la Joint Learning Network for Universal Health Coverage (JLN, o Red de Aprendizaje Conjunto para una Cobertura de Salud Universal), una comunidad de profesionales y autoridades de 30 países que recibe el apoyo de Results for Development y otros asociados para el desarrollo. La otra es la Global Cities Education Network (GCEN, Red de Educación de Ciudades Globales) de la Asia Society, que facilita la mejora de los sistemas de educación urbanos en Norteamérica y Asia.

Cada una de estas redes de pares internacionales ha producido resultados locales. Por ejemplo, en 2016, la red Denver Public Schools de Colorado (miembro de la GCEN) creó el programa Career Connect, que ofrece oportunidades de aprendizaje en el lugar de trabajo para sus estudiantes. El programa se basa en las lecciones de los sistemas de orientación vocacional de Hong Kong, Melbourne y Singapur (todos ellos miembros de la GCEN), así como de Suiza, para ayudar a los egresados a prepararse para la vida después de la escuela secundaria.

De manera similar, la JLN ha dado pasos importantes para ayudar a los países en desarrollo a avanzar hacia la cobertura sanitaria universal. El apoyo de la red ha hecho posible que los miembros sorteen obstáculos técnicos y aseguren el apoyo político local. Adaptar el modelo de la JLN para apoyar a las autoridades de los ministerios de educación nacionales podría producir ventajas comparables en el ámbito de la educación en varios países.

Ambas redes ofrecen una plataforma global para que los profesionales locales ideen soluciones e impulsen la innovación. Las dos se organizan alrededor de cinco principios que creemos que los grupos de pares exitosos (en el sector de la educación o cualquier otro) deberían esforzarse por incorporar a su propio trabajo.

Primero, las redes convocan a líderes que enfrentan problemas similares en contextos diferentes. Las redes de acción internacional son más eficaces cuando son interculturales; hemos visto que conectar grupos dispares que trabajan por metas similares a menudo produce soluciones inesperadas que ganan en solidez.

En segundo lugar, hay que poner un gran énfasis en el componente de “pares” de estas redes. Sus miembros están facultados por igual para fijar prioridades y aportar a los debates. El aprendizaje en red tiene mayor éxito cuando los participantes sienten los resultados como propios.

Tercero, la calidad de miembro incluye a aquellos que poseen la autoridad y la capacidad de influir para que se produzcan cambios. Por ejemplo, muchos retos a nivel nacional o de la ciudad en planificación de la educación requieren soluciones tanto políticas como técnicas. Para que una red sea eficaz, las autoridades y los profesionales deben colaborar entre sí para encontrar soluciones a los desafíos en común.

Cuarto, la JLN y la GCEN tienen el compromiso de medir los avances colectivos e individuales. Si bien puede ser difícil medir los éxitos en el ámbito de la educación, en especial entre diferentes contextos, las redes de acción entre pares se deben orientan hacia el logro de resultados, lo que significa medir su eficacia. Es más, desde los sistemas que los miembros ya usen localmente se deberían derivar indicadores de medición de las responsabilidades.

Por último, estas redes se esfuerzan por ser sostenibles. Para impulsar un cambio duradero y de gran escala a través de una red en cualquier sector, pero especialmente en la educación global, se requiere una visión consistente, personal y recursos financieros. Los participantes de grupos de pares no pueden trabajar simultáneamente como autoridades o profesionales y hacer funcionar una organización de red de manera colaborativa. Determinar un presupuesto para que equipos centrales gestionen el soporte técnico para los miembros y las operaciones de una red es esencial para su éxito.

Lamentablemente, en la actualidad se reservan muy pocos fondos educacionales para inversiones en nuevas redes de aprendizaje. Elevar la inversión en redes de acción de pares podría apuntalar el liderazgo y la capacidad de implementación, aspectos esenciales para expandir las oportunidades de aprendizaje en todo el mundo, un objetivo clave de las Metas de Desarrollo Sostenible establecidas por las Naciones Unidas.

No hay soluciones fáciles para proporcionar educación de alta calidad a cada niño del planeta. Sin embargo, como demuestra el aumento de las redes de acción de pares, los líderes mundiales de la educación no están solos en esta lucha. Cuando autoridades y profesionales de mentalidad similar comparten sus ideas y colaboran para encontrar soluciones, los desafíos educacionales del planeta se vuelven un poco menos abrumadores.

Amy Black is a senior fellow at Results for Development.
Alexis Menten is Executive Director for Program Development at the Center for Global Education at Asia Society.
Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.

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