Vacaciones y descanso digital

Agosto es sinónimo de vacaciones y descanso. Este periodo del año se aprovecha para dos actividades principales: viajar y descansar. El turismo ha vivido una revolución con la llegada de internet y el preciado descanso está sufriendo grandes modificaciones con la persistencia de las conexiones digitales. Evaluemos qué hay de positivo y negativo en esta nueva manera de vivir esta época estival.

Internet ha contribuido de forma decisiva a nuestra forma actual de planificar, organizar y vivir nuestras vacaciones. El fácil acceso a la información nos permite conocer de primera mano nuevos destinos, próximos o lejanos. Las ofertas en internet se multiplican, tanto por parte de operadores tradicionales como de los puramente digitales. Además, cada vez son más personalizadas, la posibilidad de selección y elección es cada vez más amplia. Esta búsqueda la podemos hacer vía web o a través de aplicaciones. De hecho, el número de ‘apps’ disponibles para cualquier etapa prevacacional o durante o posvacacional se multiplica de forma exponencial. Los medios de comunicación nos ofrecen una selección de las más relevantes para poder conocer las mejores ante tanta abundancia.

Esa transformación digital ha obligado a toda la industria turística a incorporar las demandas de los consumidores y hacerse más accesible y receptiva a lo que los clientes necesitan. Las valoraciones de los establecimientos (hoteles, apartamentos, restaurantes, etc.) son ahora mismo un elemento central para la decisión final de cualquier destino. Hemos aprendido a identificar la información relevante como parte de nuestra decisión de compra.

Esta nueva manera de preparar las vacaciones también comporta la aparición de aspectos negativos que necesitan también ser mencionados. La gestión del tiempo en internet es clave para no perderse en el marasmo de miles de ofertas, comentarios o posibilidades. Cuántas veces se nos ha pasado el tiempo de página en página y acabamos más confusos que otra cosa. La dimensión social de las vacaciones comporta un impacto en nuestras redes sociales. El querer hacer fotos en todo momento nos puede hacer perder la experiencia en favor de una preocupación más por contarla y enseñarla que en vivirla.

Cuando las cosas no salen como esperamos, nuestra primera reacción es escribir un ‘post’ en Facebook o mandar un tuit para quejarnos sobre un servicio. Las redes sociales son la vía de la reclamación porque sabemos que las empresas están muy preocupadas por sus marcas. De hecho, la buena gestión de las redes sociales es crucial para cualquier empresa, pero para las que viven del turismo es fundamental. Cualquier desliz y/o mala respuesta puede hacer perder en segundos la reputación conseguida durante años.

Ante tanto cambio y nuevas formas de disfrutar de las vacaciones estivales, la pregunta que nos deberíamos plantear a continuación es si estas contribuyen o no a nuestro descanso. ¿Seremos capaces de desconectar realmente de nuestras rutinas? ¿Podemos concedernos un descanso digital? Seguramente las respuestas serán múltiples y habrá argumentos a favor y en contra.

De hecho, ahora se nos hace más difícil, al menos en la Unión Europea, porque desde mediados de junio el fin del ‘roaming’ ya no nos concede la excusa perfecta para desconectar de redes sociales y otros menesteres digitales. Para algunos, especialmente los más jóvenes, era la gran oportunidad para realmente desconectar. Ahora los viajes intraeuropeos contribuyen a la conexión digital, todo sea para ayudar a la UE en su objetivo de alcanzar un liderazgo en la economía digital en el 2020.

Otros lo tienen muy claro: sin conexiones ni wifi se veranea mejor. Buscan destinos alejados o bien espacios donde las conexiones no existan para poder realmente disfrutar de sus vacaciones. Esta no será tarea fácil, porque las operadoras de telefonía móvil no quieren dejarnos solos en esta tarea, sino todo lo contrario. Sus campañas estivales nos ofrecen ofertas con más datos o paquetes de servicios adicionales adaptados a nuestras necesidades vacacionales.

En definitiva, internet ofrece opciones para todos los gustos y descansos estivales. Será la voluntad individual, un bien muy preciado, quien debería acabar determinando cómo queremos que sean las nuestras, digitales o no. ¡Felices vacaciones!

Carmina Crusafon, profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *