Vi ‘The Rise of Skywalker’ y ahora me arrepiento de haber querido más películas de Star Wars

Una escena de "Star Wars: The Rise of Skywalker." (Lucasfilm Ltd. via AP)
Una escena de "Star Wars: The Rise of Skywalker." (Lucasfilm Ltd. via AP)

Aviso: Esta publicación analiza algunos elementos muy básicos de “Star Wars: The Rise of Skywalker”, pero no cuenta la trama de la película.

¿Qué fue lo que me encantó de Star Wars en primer lugar? La trilogía original de George Lucas me dio mi experiencia más formativa de la cultura pop: intercambié cartas con un amigo por correspondencia que compartía la misma obsesión y había comprado en mi librería local de ciencia ficción y fantasía todos los libros de bolsillo de Star Wars Expanded Universe.

Star Wars me dio a la Princesa Leia (Carrie Fisher) y fijó un estándar extraordinariamente alto para los personajes femeninos en el género; las películas me dieron un mundo apasionante y en expansión que formó mi pensamiento de cuán grande y detallado podía ser un universo ficticio.

Aclarado mi fanatismo, dice mucho que la novena película de la llamada Saga Skywalker, “Star Wars: The Rise of Skywalker”, es tan mala que me ha hecho preguntarme en qué estaba pensando todos estos años: ¿Realmente amaba Star Wars, o amaba algo sobre ser joven y sentirme conectada con otras personas a través de la cultura pop? Poder ver más películas de esta serie ha sido el equivalente a pedir un deseo a la pata de mono del cuento de terror: obtuve lo que pensé que quería, pero a costa de no estar seguro de que eso era lo que de verdad quería.

Aunque los guiones de Lucas a menudo han sido criticados, una de las cosas que definió la trilogía original —escrita por él y sus colaboradores— era lo natural que sonaban los personajes y cómo sus diálogos, en una galaxia ficticia, no se sentían ajenos. Casi todos los diálogos en “The Rise of Skywalker” están escritos y actuados como si los personajes estuvieran hablando para las personas que los ven en el cine, en lugar de con gente real que aparentemente ocupa el mismo universo ficticio. Solo se salva Adam Driver, quien interpreta a Kylo Ren, y es el único personaje que saldrá de esta franquicia con su reputación sustancialmente mejorada.

En la película hay pausas enormes en las conversaciones, que buscan aumentar el suspenso de la escena pero que en realidad solo hacen que las interacciones entre los personajes sean completamente ridículas. Ojalá fuera una broma, pero de verdad hay una escena en la que un personaje se revela como un espía y dice: “¡Yo soy el espía!”.

A nivel visual, la película parece haber tomado en serio la broma de Dolly Parton: “Cuesta mucho dinero lucir tan barato”. Claro, aparecen las habituales peleas en el espacio y una secuencia filmada en un set que se parece mucho al festival Burning Man en versión extraterrestre. Pero el clímax de la película tiene lugar con una iluminación tenue y presenta efectos visuales que parecen estar al menos una década desactualizados, lo cual le quita el impacto emocional y la grandeza espiritual que debería haber transmitido. Incluso en escenas que se ven mejor, hay una calidad como de fan art en las imágenes, como si el director JJ Abrams y su equipo hubieran decidido hacer ciertas cosas simplemente porque se veían geniales en lugar de porque tenían sentido. Y si hablamos de sentido: el argumento de “The Rise of Skywalker” es casi demasiado tonto como para creerlo, y ciertamente demasiado complicado para soportarlo.

La película original desarrolló conceptos y nuevos mundos de forma relativamente gradual, y los utilizó para darnos una sensación de misterio y amplitud, pero “The Rise of Skywalker” da vueltas frenéticas. Los héroes corren de planeta en planeta tan rápido que bien podríamos haberlos visto caminar de pantalla verde a pantalla verde por todas las ubicaciones nuevas en las que aparecen. Las revelaciones importantes son tan rápidas y furiosas que es difícil darles mucho sentido a cualquiera de ellas, y ciertamente ninguna tiene la fuerza de la declaración de Darth Vader (James Earl Jones) a Luke Skywalker (Mark Hamill): "Soy tu padre ". “The Rise of Skywalker” revierte las tramas de películas anteriores de la serie y hace que la muerte sea menos permanente que nunca, lo que baja las expectativas a medida que avanza.

Este año, el cine ha sido definido por la discusión sobre el papel cada vez más dominante que juegan las franquicias de gran éxito en nuestra cultura, y por una buena razón. Disney, que posee las franquicias de Star Wars y Marvel, es más poderoso que nunca y exige que los cines le asignen a sus películas un número cada vez mayor de salas y le entreguen una mayor cantidad de ingresos por la venta de boletos.

Si bien fueron los comentarios del director Martin Scorsese hacia Marvel y las películas de superhéroes los que iniciaron la fase más acalorada de esta discusión, el triste estado de la franquicia de Star Wars podría ser una mejor advertencia de hacia dónde nos dirigimos. Las películas de Marvel, a pesar de su homogeneidad, siguen siendo razonablemente competentes de una manera que “The Rise of Skywalker” no lo es. Una cosa es ir a ver exactamente el tipo de entretenimiento familiar que uno quiere, pero con un cierto nivel de calidad, y otra es ser perseguido por una versión zombie de lo que fue tu infancia y sentir que tú mismo lo conjuraste.

Alyssa Rosenberg writes about the intersection of culture and politics for The Washington Post's Opinions section. Before coming to The Post in 2014, Alyssa was the culture editor at ThinkProgress, the television columnist at Women and Hollywood, a columnist for the XX Factor at Slate and a correspondent for The Atlantic.com.

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