Votar con los ahorros

El nacionalismo independentista y los administradores de nuestros votos están recibiendo una lección de ciencia social y política que no podrán olvidar en mucho tiempo. Por fin los populismos no actualizados van a saber qué es eso del empoderamiento del ciudadano que tanto manosean y que de una manera tan sectaria y limitada entienden.

Todo el día hablando de la irresponsabilidad de los políticos y quejándose de la mayoría silenciosa y, de repente, los ciudadanos españoles se han convertido en una Corporación Socialmente Responsable que ha empezado a desmontar la papanatada independentista y exigir cuentas a sus políticos por su pasividad.

Las miles y miles de transferencias bancarias que están haciendo ciudadanos y empresas (estas socialmente responsables) son las que están parando este golpe de Estado. Casi toda la ciudadanía, casi todos los Mossos, casi todos los integrantes las fuerzas de seguridad del Estado, casi todos los políticos son más sensibles a la desconexión de su cajero automático que a la de su identidad.

La principal responsabilidad social corporativa de cualquier entidad es defender por encima de todo el Estado de derecho que le proporciona las garantías esenciales para su supervivencia. Si no lo han sentido de esta manera o si no se han atrevido a manifestarlo es su responsabilidad.

Una empresa, una entidad, un colegio profesional, una sociedad de cualquier tipo no puede traicionarse y traicionar al estado de derecho que las protege y justifica. El valor es una opción pero la coherencia no lo es tanto.

La globalización de la economía mundial genera sus problemas pero también sus oportunidades para la mayoría de los que vivimos en Estados que aun con sus imperfecciones son modernos, prósperos y democráticos. Ser conscientes de ello y de las opciones que tenemos los ciudadanos que compramos agua embotellada, tenemos una cuenta corriente y suministro eléctrico da mucha seguridad ante riesgos desestabilizadores de nuestro sistema.

Las compañías a las que compramos agua embotellada, las entidades que guardan nuestros ahorros o que nos suministran luz nos empoderan con la capacidad de ejecutar las acciones necesarias para administrar una Responsabilidad Social Corporativa que ellas no ejecutan o que nuestros gobernantes no atienden con suficiente diligencia.

Hay otras compañías que por el tipo de negocio en el que están no tienen una relación tan directa con los ciudadanos o no es bien conocida y pueden permitirse no ser responsables socialmente con mayúsculas y continuar mantenerse por tanto de perfil.

Alfonso Villarroel es sociólogo y politólogo.

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