¿Vuelve a ser atractivo el sector manufacturero?

Alguna vez jóvenes con ambiciones que tenían habilidad para las matemáticas y la ciencia decidieron trabajar en el sector de las manufacturas. Diseñaron aviones, computadoras y muebles; descubrieron cómo realizar una cadena de ensamblaje, ayudaron a hacer coches más veloces y refrigeradores más eficientes, fueron más allá de los límites de los microprocesadores de computadora e inventaron nuevos medicamentos. Sin embargo, a medida que el papel de la manufactura fue disminuyendo en las economías avanzadas, los más talentosos tendieron a irse al área de las finanzas y a otras áreas del sector de servicios que estaban creciendo rápidamente –y que pagaban bien.

Pero resulta que es probable que haya un renacimiento de las manufacturas a nivel global y que una vez más se conviertan en una de las mejores carreras para los más talentosos.

Por supuesto, una reactivación del sector de las manufacturas en las economías avanzadas no generará empleo masivo; pero creará muchos empleos de alta calidad. Habrá más demanda de programadores, ingenieros, diseñadores, expertos en robótica, especialistas en análisis de datos y muchos otros puestos profesionales y de servicios. En algunos sectores de manufactura se contratará más a ese tipo de personas que a obreros.

La explosión de la demanda en las economías en desarrollo y una ola de innovación en lo que se refiere a materiales, procesos de manufactura y tecnologías de la información están impulsando actualmente a las nuevas posibilidades para desarrollar la manufactura. Incluso cuando la participación de la manufactura en el PIB global ha disminuido –de alrededor 20% en 1990 a 16% en 2010– las compañías de manufactura han hecho enormes contribuciones a la innovación, y han financiado hasta el 70% de la I+D del sector privado en algunos países. Tanto las nanotecnologías que permiten crear nuevos tipos de microelectrónica y tratamientos médicos como los sistemas de manufactura por adición (mejor conocidos como impresión 3D), los nuevos materiales emergentes y métodos están listos para revolucionar el diseño y fabricación de los productos.

Pero para que se convierta en un verdadero motor del crecimiento, la nueva ola de tecnología de las manufacturas requiere de una amplia base de conocimientos técnicos. Por ejemplo, se necesitarán muchos trabajadores altamente especializados y creativos para convertir la asombrosa impresión 3D en una herramienta práctica para la producción.

Asimismo, consideremos los desafíos de la industria del automóvil, que está pasando de coches convencionales con carrocerías de acero y transmisiones tradicionales a vehículos más ligeros, que utilizan de forma más eficiente el combustible y en los que la electrónica es tan importante como las partes mecánicas. El Volt de Chevrolet tiene más líneas de código de software que un Boeing 787. Así pues, la industria del automóvil necesita personas con firmes conocimientos de ingeniería mecánica, composición química de las baterías y electrónica.

En el sector de las manufacturas, ya se utilizan de forma intensiva “datos gigantescos” –el uso de conjuntos de datos masivos para descubrir nuevos patrones, realizar simulaciones y manejar sistemas complejos en tiempo real. En las manufacturas se almacenan más datos que en ningún otro sector –aproximadamente dos exabytes (dos quintillones de bytes) en 2010. Al hacer posibles simulaciones más sofisticadas que detectan problemas en una etapa temprana, los datos masivos han ayudado a Toyota, Fiat y Nissan a reducir en un 30% a 50% el tiempo necesario para desarrollar nuevos modelos.

En muchas otras ramas, las empresas manufactureras utilizan miles de datos para vigilar el desempeño de la maquinaria y el equipo para perfeccionar las rutinas de mantenimiento y para extraer información sobre las preferencias de los consumidores en los medios sociales. No obstante, no hay suficientes personas con conocimientos especializados de manejo de grandes datos. Tan solo en los Estados Unidos hay un déficit potencial de 1.5 millones de expertos en la administración y análisis de datos que se necesitan para impulsar la revolución emergente de datos en el sector de las manufacturas.

El viraje de la demanda en el sector de las manufacturas hacia los países en desarrollo también requiere de nuevos conocimientos especializados. En un estudio reciente de McKinsey sobre empresas multinacionales con sede en los Estados Unidos y Europa, se descubrió que en promedio estas compañías realizan solamente el 18% de sus ventas en los países en desarrollo. Sin embargo, según las proyecciones, estas economías tendrán una participación del 70% en las ventas mundiales de bienes manufacturados (tanto bienes industriales como de consumo) para 2025. Para desarrollar estos mercados, las compañías necesitarán de personas talentosas, desde etnógrafos (para entender las costumbres y preferencias de los consumidores) hasta ingenieros (para diseñar productos que correspondan a una nueva definición de valor).

Tal vez, lo más importante es que las manufacturas se están haciendo más “democráticas”, y por ende más atractivas para los jóvenes brillantes que tienen una inclinación empresarial. No solo las tecnologías del diseño se han hecho más accesibles sino que existe una infraestructura virtual extensa que permite a las pequeñas y medianas empresas deslocalizar las áreas de diseño, manufactura y logística. Las pequeñas y grandes empresas por igual están deslocalizando al público (crowd-sourcing) ideas en línea para crear nuevos productos y diseños actuales. Se están multiplicando los espacios de creadores “maker spaces” –instalaciones de producción compartidas, hechas con un espíritu de innovación abierta.

Y con todo, en general la manufactura es vulnerable a un déficit potencial de trabajadores especializados. En una investigación del Instituto Global McKinsey se muestra que el número de graduados para 2020 se quedará corto en 40 millones, que son los que necesitan los empleadores en todo el mundo, debido principalmente al rápido envejecimiento de la fuerza laboral especialmente en Europa, Japón y China. En algunos sectores manufactureros, la brecha podría ser abrumadoramente más grande. En los Estados Unidos, los trabajadores con más de 55 años representan hasta el 40% de la fuerza laboral en la manufactura de químicos agrícolas y más de un tercio de la fuerza laboral en cerámicos. Aproximadamente, el 8% de los miembros de la Asociación Nacional de Empresas Manufactureras (NAM, por sus siglas en inglés) informan que tienen dificultades para encontrar remplazos para las vacantes que dejan los jubilados.

En efecto, cuando la NAM realizó un estudio entre estudiantes de bachillerato en Indianápolis, Indiana (que ya está experimentando un reactivamiento de las manufacturas), los resultados fueron alarmantes. Tan solo 3% de los estudiantes dijo que estaban interesados en estudiar una carrera relacionada con la manufactura. En respuesta, la NAM lanzó un programa para cambiar la opinión de los estudiantes. Sin embargo, no solo los jóvenes necesitan cambiar de opinión: los estudios entre ingenieros que dejan la manufactura por otros sectores indican que la falta de salidas profesionales y un lento avance provoca que algunos abandonen el sector.

Los países líder en el sector de manufacturas como Alemania y Corea del Sur siempre han atraído a los más brillantes. No obstante, ahora las empresas manufactureras en economías que no tienen este récord excelente tienen que arreglárselas para jalar talentos. El creciente atractivo del sector manufacturero debería servir, pero convertirlo en una carrera con alta demanda requiere que las compañías interesadas respalden la nueva imagen mediante una oferta de oportunidades adecuadas –y recompensas indicadas.

Martin N. Baily y James Manyika. Traducción de Kena Nequiz.

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