¿Por qué hay tan pocas pistas sobre el vuelo desaparecido de Malaysia Airlines? / Why so few clues about missing Malaysia flight?

Muchas personas se preguntan por qué existen tan pocas pistas sobre el destino del vuelo 370 de Malaysia Airlines, empezando porque no existió una llamada de socorro.

Sin embargo, que no exista una llamada no es particularmente desconcertante. Una de las prioridades de un aviador es mantener el control del avión por encima de todo. Una emergencia puede consumir fácilmente el 100% de los esfuerzos de una tripulación. Para un piloto de aerolíneas, la ausencia de llamadas por radio al personal en tierra que no podrían hacer mucho para ayudar a la situación inmediata no es ninguna sorpresa.

Esta investigación puede enfrentar muchos paralelos al Air France 447, un Airbus A330 que se estrelló en un área más allá de la cobertura de radar al norte del océano de Brasil en junio de 2009. Al igual que el avión de Air France, el avión de Malaysia Airlines era un avión de última tecnología de mando electrónico (un Boeing 777) con un excelente historial de seguridad.

La cadena de acontecimientos del vuelo de Air France fue precipitada por fallas a bordo que fueron transmitidas de forma automática a la sede de la aerolínea durante sus minutos finales. Aunque no tenían los parámetros de vuelo, estos mensajes de fallo de mantenimiento dieron pistas clave, aunque no una causa definitiva de ese accidente, antes de encontrar algún escombro.

Los registradores de datos de vuelo son importantes  

La recuperación de los datos de vuelo de la aeronave de Malasia y las grabadoras de voz de la cabina serían importantes para determinar la causa del accidente.

Los registradores de datos de vuelo contienen datos de más de 1.000 parámetros de la aeronave, incluyendo la altitud, velocidad vertical, velocidad relativa del vuelo, rumbo, puestos de control y los parámetros de los motores y la mayoría de los sistemas a bordo de la aeronave, capturado varias veces por segundo. La grabadora de voz de la cabina graba las últimas horas, no solo las voces y los sonidos de la cabina, sino también la radio y todas las comunicaciones entre aviones que se realizan a bordo.

Un equipo multinacional de investigadores expertos estará indagando mucho más allá de los registradores de vuelo. La historia detallada de la tripulación de vuelo y el avión serán revisados rigurosamente, así como también quiénes viajaban supuestamente con dos pasaportes robados.

Una vez se localicen los escombros, un examen de los restos y su distribución les dirá a los investigadores si el avión estaba intacto al momento del impacto y el ángulo en el que lo hizo. Un análisis metalúrgico y químico de las partes determinará las tensiones y ángulos que causaron que fallaran las piezas y si habían explosivos. Estas conclusiones de los hechos impulsará la creación de las teorías de los investigadores sobre la causa de la pérdida del avión y sus pasajeros.

Como ejemplo de las capacidades de los investigadores, podemos ver el caso de Pan Am 103, un B-747 derribado sobre Escocia en diciembre de 1988. Los investigadores fueron capaces de identificar con un detalle asombroso la secuencia de eventos e incluso la maleta individual y radio que contenía los explosivos que destruyeron el avión.

Dificultad de la búsqueda  

La ruta del vuelo 370 de Malaysia Airlines que se dirigía al norte de Kuala Lumpur estaba sobre áreas montañosas densamente arboladas y escasamente pobladas de Malasia y el Golfo de Tailandia.

Los informes de una posible inversión del rumbo observado en el radar podría ser el resultado de las acciones intencionales de la tripulación, pero no necesariamente. Durante el descenso de tres minutos y medio del Air France 447 al Océano Atlántico, que también cambió su rumbo por más de 180 grados, pero era un efecto secundario no intencional cuando la tripulación luchaba por controlar el avión.

La distancia entre la costa norte de Malasia y la costa sur de Vietnam de 402 kilómetros es aproximadamente igual a la distancia entre Filadelfia y Pittsburgh. Los últimos datos de telemetría del vuelo, según lo informado por flightaware.com, muestra el avión a 35.000 pies.

Incluso un fallo de un motor dual, un Boeing 777 es capaz de deslizarse a unos 193 kilómetros de esa altitud. Esto produce un área de búsqueda más o menos del tamaño de Pensilvania, con pocas pistas dentro de esa área donde podrían estar los restos de la aeronave.

La búsqueda visual de las piezas del avión que podrían estar flotando o ser visibles a través de la densa selva está en marcha y sin duda una tarea de enormes proporciones.

En el caso del avión de Air France, fueron cinco días de intensa búsqueda antes de encontrar los primeros escombros flotantes. Tomó casi dos años localizar los restos de la aeronave en el suelo marino a 12.000 pies de profundidad, roto en mil pedazos por el impacto con el agua.

La ubicación de los restos del avión podría facilitarse con la ayuda de radiobalizas de localización subacuática de los registradores de vuelo del avión, si no han sido dañados por el impacto como sucedió con el avión francés.

Por el contrario, el Golfo de Tailandia tiene una profundidad máxima de solo 79 metros, con un promedio aproximado de 46 metros. Si la aeronave está en el agua, debe hacer que la recuperación sea más fácil que el largo y costoso esfuerzo para abrir las piezas clave del avión del Air France desde el océano profundo, donde permanece la mayor parte del avión y muchas de sus víctimas.

Los escombros del avión de Air France se encontraron en abril del 2011, recuperando y analizando los registradores de vuelo en mayo. La causa del accidente se debió a que la tripulación perdió el control del avión después que las sondas de los sensores de velocidad se obstruyeran mientras volaba en una tormenta tropical. Esto causó la pérdida de indicaciones fiables de velocidad aerodinámica, hizo que el piloto automático se desconectara y que se degradaran los controles de vuelo.

La investigación del vuelo 370 de Malaysia Airlines seguramente llevará muchos meses, si no es que años. Vamos a saber la verdad de lo que ocurrió cuando el avión sea encontrado y cuando se analicen los registradores y escombros. Mientras tanto, las especulaciones son a menudo inexactas y poco productivas.

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Many people are wondering why there are so few clues about the fate of Malaysia Airlines Flight 370, beginning with the lack of a distress call.

This lack of a call, however, is not particularly perplexing. An aviator’s priorities are to maintain control of the airplane above all else. An emergency could easily consume 100% of a crew’s efforts. To an airline pilot, the absence of radio calls to personnel on the ground that could do little to help the immediate situation is no surprise.

This investigation may face many parallels to Air France 447, an Airbus A330 that crashed in an area beyond radar coverage in the ocean north of Brazil in June 2009. Like the Air France plane, the Malaysia Airlines aircraft was a state-of-the-art, fly-by-wire airplane (a Boeing 777) with an excellent safety record.

The Air France flight’s string of events was precipitated by onboard faults that were automatically transmitted to the airline’s headquarters during its final minutes. While they lacked any flight parameters, these maintenance fault messages gave key clues, though not a definitive cause of that accident, before any wreckage was found.

Flight data recorders are key

The recovery of the Malaysia aircraft’s flight data and cockpit voice recorders would be important in determining the cause of the accident.

Flight data recorders contain data from more than 1,000 aircraft parameters, including altitude, vertical speed, airspeed, heading, control positions and parameters of the engines and most of the aircraft’s onboard systems, captured several times per second. The cockpit voice recorder archives the last hours of not just cockpit voices and sounds but also all radio and onboard inter-airplane communications.

A multinational team of expert investigators will be looking far beyond just the flight recorders. The detailed history of the flight crew and the airplane will be closely reviewed as well who was traveling on two reportedly stolen passports.

Once the wreckage is located, an examination of the debris and its distribution will tell investigators if the airplane was intact upon impact and the angle at which it hit. Metallurgical and chemical analysis of the parts will determine the stresses and angles that caused the parts to fail, and if explosives were present. These findings of fact will drive the creation of theories by investigators about what caused the loss of the airplane and its passengers.

As an example of investigators’ capabilities, we can look at the case of Pan Am 103, a B-747 brought down over Scotland in December 1988. Investigators were able to identify in amazing detail the sequence of events and even the individual suitcase and radio that held the explosives that destroyed the airplane.

Difficulty of the search

Malaysia Airlines Flight 370’s route heading north from Kuala Lumpur was over sparsely populated and heavily forested mountainous areas of Malaysia and the Gulf of Thailand.

Reports of a possible course reversal observed on radar could be the result of intentional crew actions but not necessarily. During Air France 447’s 3½-minute descent to the Atlantic Ocean, it too changed its heading by more than 180 degrees, but it was an unintentional side effect as the crew struggled to gain control of the airplane.

The distance between the north shore of Malaysia and the southern shore of Vietnam of 250 miles is about equal to the distance between Philadelphia and Pittsburgh. The flight’s last telemetry data, as reported by flightaware.com, shows the airplane at 35,000 feet.

Even with a dual engine failure, a Boeing 777 is capable of gliding about 120 miles from that altitude. This yields a search area roughly the size of Pennsylvania, with few clues within that area where remains of the aircraft might be.

The visual search for any pieces of the airplane that may be floating or visible through dense jungle is under way and indeed a daunting task.

In the case of the Air France plane, it was five days of intensive searching before the first floating wreckage was found. It took nearly two years to locate the remains of the aircraft on the ocean floor 12,000 feet below, broken into thousands of pieces by the impact with the water.

Location of the wreckage may be aided by underwater locator beacons on the airplane’s flight recorders, if they have not been damaged in the impact like those on the French plane were.

In contrast, the Gulf of Thailand has a maximum depth of only 260 feet, with the average being about 150 feet. If the aircraft is in the water, it should make recovery easier than the long and expensive effort to bring up key parts of the Air France plane from the 2½-mile deep ocean, where most of the airplane and many of its victims remain.

The wreckage of the Air France flight was located in April 2011, with the flight recorders recovered and analyzed that May. The cause of the crash was the crew’s loss of control of the airplane after the speed sensor probes became clogged while flying through a storm in the tropics. It caused the loss of reliable airspeed indications, the autopilot to disconnect and the flight controls to degrade.

The investigation of Malaysia Airlines Flight 370 will be sure to take many months, if not years. We will know the truth of what happened when the aircraft is found and the recorders and wreckage are analyzed. In the meantime, speculation is often inaccurate and unproductive.

Bill Palmer, an Airbus A330 captain for a major airline, is the author of Understanding Air France 447, an explanation of the details and lessons of the crash of that aircraft in June 2009.

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