Y las truchas encontraron a su media naranja

Dicen que la media naranja complementa, siempre que se una con su otra parte y coincidan a la perfección. Podría decirse lo mismo de los problemas y las soluciones: una solución puede ser la media naranja de un problema, y al revés. Lo difícil es que se encuentren.

En la ciudad de Puno —a orillas del Lago Titicaca— está ubicada Piscifactorías de Los Andes (Piscis), una empresa peruana que cultiva, procesa y exporta truchas arcoíris, aquellas que se distinguen por la franja purpúrea a sus costados. Andrés Miyashiro, director ejecutivo de la compañía, explica así cuál es su problema: “En el modelo de crecimiento de las granjas acuícolas, el proceso de entrega del alimento es fundamental. Hemos tratado de afinarlo, pero se sigue llevando el 65% del costo total de la producción”.

La media naranja de esta necesidad podría estar a 16.000 kilómetros de distancia. Umitron es una startup con sede en Japón y Singapur, que ofrece servicios de acuicultura computarizada. Fue una de las ganadoras del Slingshot Singapore 2018, un concurso entre más de mil empresas de reciente creación, provenientes de 80 países.

Umitron ha desarrollado un alimentador inteligente para peces. Utiliza cámaras, sensores e inteligencia artificial, potencialmente combinados con datos satelitales. Analiza desde el comportamiento de los animales, hasta la temperatura y el nivel de oxigenación del agua. Así, combinando una serie de variables, determina los mejores momentos para lanzar la comida en las granjas y las cantidades óptimas en cada caso, para desperdiciar lo mínimo.

Según Víctor Camacho, gerente de Piscis, se pueden entender algunas conductas de los peces por simple observación humana, pero no es suficiente: “Cuando la trucha está inquieta y nada en la parte de arriba, significa que tiene apetito. Al darle de comer se pone más activa y necesita oxígeno suficiente para eso y para hacer la digestión. Si los niveles de oxígeno en el agua están bajos, la trucha puede morir”. Ese tipo de variables son las que cruza la tecnología de Umitron.

Sus bondades van más allá del ahorro de comida para peces. Se sabe, por ejemplo, que al lanzar más alimento del que necesitan, el sobrante puede contaminar el agua. Al ser más precisos con la cantidad, hay un impacto ambiental positivo. Incluso, la seguridad de los cultivadores se ve beneficiada, pues ya no tendrían que adentrarse en las aguas con tanta frecuencia, para seguir alimentando manualmente a los peces desde pequeños botes y en condiciones climáticas adversas.

¿Piscis encontró a Umitron, o al revés? El hecho es que está todo listo para empezar a probar un primer prototipo de su solución tecnológica Umitron Cell en América Latina y el Caribe. El equipo de BID Lab (laboratorio de innovación del grupo BID) es el responsable de esa conexión y aporta al proyecto 550.000 dólares de recursos no reembolsable y Piscis otros 500.000 para lograr aumentar la productividad utilizando inteligencia artificial y el internet de las cosas.

De hecho, otro impacto esperado es que Piscis mejore el engorde de la trucha y así expanda sus horizontes comerciales. Los mercados internacionales, incluyendo los asiáticos, quieren truchas más pesadas y este proyecto puede servir en ese propósito. Al respecto, Miyashiro comenta que, en Piscis, antes tardaban 12 meses en lograr un engorde promedio de las truchas de 650 gramos. Ahora lo hacen en 10 meses y están a la expectativa de conocer cuánto pueden mejorar con su nuevo aliado.

Carmen Mosquera, especialista de BID Lab aclara que “no significa usar soluciones tal cual están en otras partes de mundo, pero sí trabajar sobre los ladrillos que existen”. ¿Cómo hacer de estas conexiones una tendencia? “Las oportunidades a veces se encuentran de casualidad y a veces de manera sistemática”, responde Mosquera. “Lo importante es estar atentos a aprovecharlas”.

Casualidad o no, esta historia tiene otro ingrediente interesante. Umitron es de origen japonés. Por su parte, Piscis es propiedad de Abaco, una cooperativa de ahorro y crédito fundada en su mayoría por hijos de japoneses inmigrantes. De hecho, Miyashiro es parte de la tercera generación (nieto de esos inmigrantes).

Dicen que el concepto de la media naranja viene de un libro de Platón, El banquete. Aristófanes, uno de los personajes de la obra, expone que “todos los hombres tenían formas redondas […] cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías, unidas a un cuello circular”. El dios Júpiter los partió en dos. “Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada”. Pareciera que Piscis y Umitron —como las formas redondas que narra Aristófanes— son dos mitades con un pasado común y ahora se reencuentran después de un buen tiempo.

Cuidar el entorno

Producir 10 kilos de carne, requiere 100 kilos de alimento para las reses. Producir los mismos 10 kilos, pero de pescado, solo necesita 12 kilos de comida para los peces.

La acuicultura es uno de los sectores de mayor crecimiento, por su potencial para responder a un reto global: proveer de suficiente proteína a la población, sin arrasar con el medio ambiente.

Se calcula que, según las áreas hoy aptas para el cultivo de peces, se podría multiplicar por 100 el espacio que se utiliza actualmente. Sin embargo, a diferencia de la agricultura y la ganadería, la industria acuícola sigue rezagada en la adopción de nuevas tecnologías que le permitan mejorar su productividad y, por ende, las condiciones laborales de los trabajadores.

Es por eso que el uso de la tecnología de Umitron en las granjas de Piscis, si resulta exitoso el piloto, tiene en la mira un objetivo más grande: expandir esta solución a otros países de la región, facilitando su implementación. El desarrollo de Umitron es básicamente una tecnología blanda. Quiere decir que su mayor valor es la programación algorítmica y su fácil utilización in situ por parte del personal de las granjas. El hardware —como sensores y cámaras— pueden adquirirse localmente a un menor costo, en beneficio de los pequeños productores.

Por Andrés Gómez Osorio, consultor del BID y Tetsuro Narita, especialista senior de BID LAB.

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