Zapatero-Obama: pasión no correspondida

Parece que Shakespeare en «Romeo y Julieta» inserta 175 juegos de palabras. En el flechazo de los protagonistas, sin embargo, no hay ambigüedad. El amor es inmediato y desbocado. Romeo vislumbra a Julieta en el baile y musita: «¿Amó mi corazón antes de ahora?… Nunca vi la verdadera belleza hasta esta noche.?». Baila brevemente con Julieta, pronto se besan y la pasión prende en ambos irremisiblemente.

La escena es gran teatro, difícilmente en la vida real el hechizo amoroso podría actuar con tal rapidez. Sin embargo, el frustrado amor de Zapatero y Obama nos apunta a que en política sí puede surgir ese ciego e instantáneo efluvio. El deslumbramiento del español por el americano casi fue más rápido y no menos intenso. Romeo y Julieta necesitan de breves minutos para encelarse pero se ven, aún con máscara, se tocan, charlan. El «coup de foudre» de Zapatero fue, oh prodigio, por teléfono. Después de la llamada de felicitación en el 2008 de nuestro presidente, los corifeos de la Moncloa y algún ministro repetían con fervor que había habido una increíble coincidencia de puntos de vista, que había surgido una «enorme complicidad» entre ambos, un «buen rollo» asombroso, que Zapatero estaba pasmado de la cantidad de cosas que tenían en común… Que de una conversación telefónica de diez minutos, y con interprete,pueda deducirse que ha surgido una química especial entre dos políticos dice mucho de la ingenuidad de nuestro presidente y de su ansiedad por embelesarse con la nueva estrella mundial.

Zapatero venía intentando hacerse perdonar los tres pecados capitales que le reprochaba la clase política yanqui, a) la cateta sentada ante la bandera americana, b) la precipitada salida de las tropas de Irak cuando su presencia estaba aprobada por la Onu y c) sus gratuitasdeclaraciones en Túnez pidiendo infaustamente que los demás países nos imitasen y se largasen de Irak.
Bush nunca olvidó esto último y nuestro gobierno y diplomacia mendigaron insistentemente que el emperador lo recibiese. Fue que no; sería el únicolíder occidental que nunca se sentaría con Bush. Con Obama se podía pasar página e iniciar un romance con un líder admirado, «cómplice» con el que, con un poco de suerte, se podía arreglar el mundo. No ocurrió exactamente así.
Zapatero no sólo coligió que era un alma gemela de Obama, —«siente un parentesco espiritual con Obama y se cree identificado con el en el plano personal»— refleja un chusco cable de su Embajada reproducido por Wikileaks, sino que inculcó su arrobo a sus colaboradores. En Exteriores me dicen que Leire Pajín era totalmente ignorante de cualquier tema exterior pero no boba y tendría que serlo para soltar la inmortal frase del encuentro cósmico; creer que la coincidencia de las Presidencias de Obama y Zapatero iba a desencadenar un cataclismo orgásmico planetario implica un desconocimiento global pero también que alguien te ha comido el coco sobre la deslumbrante conjunción y el amor entre los dos políticos. Que Rubalcaba, de su lado, se moviera para que España fuera el primerpaís a visitar por Obama es fascinante. ¿Por qué? ¿ Había estudiado aquí Derecho, conocido la fe cristiana, perdido su virginidad? Era una pretensión irrealista que sólo se explica por el talante entusiasta y las presiones del líder.

El adorado americano es cortés pero no corresponde a los requiebros. Visita unos 40 países, 40 y no recala en el de su alma gemela. Se intenta engatusarle con la Alianza de civilizaciones pero no acude. El español aún porfía y le obsequia con una frase inolvidable, cursi, acogida con regocijo en la Embajada yanqui: «No preguntes lo que Obama puede hacer por ti, pregunta lo que tu puedes hacer por Obama». (sic) Rotunda y sublime.

Pasa el tiempo y la identidad, cuestionable ab initio,(Dios y el patriotismo están muy presentes en los discursos de Obama que no cuestiona la pena de muerte y admite con franqueza en 2008 que estamos ante una crisis monumental), se cuartea aún más, la Administración Obama trata de atajar la crisis con política distinta a la nuestra y el puro Obama mantiene políticas «tenebrosas» de Bush, no cierra Guantánamo, ordena más liquidaciones con aviones de terroristas que ningún presidente, no abole los juicios militares… El anhelo por tenerlo cerca, «esto es amor, quien lo probó lo sabe», diría Lope, permanece invariable. Llega, entonces, un golpe frío. El ídolo no viene a España a la Cumbre Europa-Estados Unidos, habiendo estado en carne mortal en la anterior en Chequia; una foto y unos instantes soñados que se esfuman. La llamada más importante que recibe el español , Mayo 2010, no es cariñosa sino ominosa: el venerado le insta a tomarse en serio la crisis.

El romance no se consumó. Uno adoraba, otro tenía muchos pretendientes, algunos más importantes. Ser(importante) o no ser, esa es la cuestión.

Inocencio F. Arias, diplomático.

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