Zuckerberg no lo esperaba

No esperaba Mark Zuckerberg, cuando inventó la plataforma Facebook para las redes sociales, ni la fortuna que iba a acumular ni la amenaza que este sistema representaría para algunos gobernantes del mundo que mandaban con mano de hierro y fuego. La ONU acaba de avisar que algunos países están pensando cómo desvincularse de la World Wide Web, que permite la distribución de información a través de internet, para reemplazarla por un sistema virtual más fácil de controlar. Las redes sociales y los blogs fueron claves en los levantamientos populares de varios países árabes y, en contextos como la actual crisis en Siria, fueron los primeros que dieron a conocer al mundo la gravedad de la represión ante la ausencia casi total de prensa extranjera.

Los medios de comunicación viven y acompañan a los jóvenes en su casa, su coche y sus teléfonos. La juventud árabe no iba a ser menos para comunicarse con el mundo y hacer amigos globales desde una sala de su casa. Conversaciones, intercambio y debates, imágenes, opiniones, acogerse a una nueva información. Mientras sus mayores seguían sentados en una mesa de café, en la esquina de una calle estrecha de una ciudad árabe, sin reconocer los cambios en la juventud ni el alcance de su ira.

Las redes han jugado un papel clave en la organización de las manifestaciones y la distribución de la información. A los gobiernos los han cogidos desprevenidos. Internet se ha convertido en la plataforma para la expresión de los jóvenes frustrados por los regímenes autoritarios de larga duración que, por el contrario, parecían perdidos con la nueva tecnología. Provienen de una época de medios centralizados, donde la censura de la televisión, radio y prensa era más simple. Internet no puede ser tan fácil de controlar.

El monopolio de la información por los medios tradicionales ha sido erosionado a través de medios como el correo electrónico, blogs, Twitter, Facebook y otras que han sido utilizados para organizar las protestas, movilizar y coordinar los puntos de reunión. Jugaron un papel vital para permitir que llegue su mensaje a la población. Pero que sean las razones para el cambio es cuestionable. La tecnología puede facilitar el cambio, pero la situación y el terreno abonado para que madure este cambio ya estaban presentes.

Los niveles de penetración móvil en la zona están cerca de la saturación. Hay más de 80 millones de suscriptores de internet. Curiosamente, los egipcios son los segundos usuarios mundiales de internet más activos después de los chinos. Las revoluciones en Túnez y Egipto, Libia, Yemen, Siria, Bahréin y otros países han abrazado el Facebook después de haber escapado del apretado control estatal, lo que facilitó conocer la verdad de los acontecimientos y su alcance. Así, la red se convirtió en el escenario y el testigo de los primeros pasos hacia la libertad.

Los jóvenes rompieron el silencio impuesto, dijeron no a la injusticia y a la tiranía. Esto es lo que mostraron al mundo y a los espectadores los vídeos capturados por sus teléfonos móviles, que nos convirtieron en sus testigos. Movieron los sitios web impidiendo a los gobernantes distorsionar la verdad, y formaron una opinión de una manera inclusiva y solidaria lejos de las mentiras.

Hay que ser consciente de que las políticas de los regímenes de bloqueo, el corte de las comunicaciones, los fracasos y la justificación de la dilación en la concesión de derechos serán inútiles a la luz del desarrollo de las nuevas técnicas y su difusión cada vez mayor.

Facebook, Twitter y YouTube, así como otras plataformas son ventanas para abrir las tupidas áreas de las relaciones sociales entre la nueva generación dominando el uso de medios técnicos. Una bvez se activan, transmiten su voz rápidamente por el mundo. Los primeros ejemplos fueron los tunecinos al iniciar una revolución, pero esto no va a terminar con la ira de los faraones.

La mayoría de los países están abiertos al exterior y no pueden permitirse el lujo de terminar como Corea del Norte. Pueden utilizar internet para observar a la gente y obtener una mejor idea de sus sentimientos y los elementos específicos que causan problemas, así como su control. Pero cuando se convierte en un movimiento político tan amplio, no hay ninguna posibilidad de reprimirlo.

Estas herramientas por sí solas no serán capaces de llevar la democracia o cambiar un régimen. Pero, además de informar al mundo del acontecimiento, internet puede contribuir al debate público, la articulación de las preocupaciones del hombre común que la élite gobernante ha sido hasta ahora incapaz de escuchar.

La juventud sabe que la lucha en el ciberespacio virtual es un gran paso, pero que donde de verdad se dirimen las cosas es en las plazas reales de las ciudades y pueblos. La ventaja que ofrece la revolución del Facebook es aprovechar la oportunidad para conquistar una expresión virtual de opinión pero será en la realidad cotidiana donde se ganará la batalla por la libertad. Experto en temas árabes y mediterráneos.

Anwar Zibaoui, experto en asuntos árabes y mediterráneos.

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