Las matemáticas, al juzgado

Hace casi tres meses que la policía investiga a Jordi Pujol Ferrusola por un supuesto blanqueo de dinero a través de una supuesta compra de números de lotería. ¿Por qué es noticia que le toque la lotería a alguien conocido? Muchos diarios han publicado casos como el anterior pero no responden a la pregunta planteada. Tampoco lo hizo el ‘Diario de Mallorca’, en el 2009, cuando publicó que le había tocado la lotería al exalcalde de Andratx. En la misma noticia, se describían los antecedentes penales por corrupción y estafa del exalcalde. ¿Por qué nos informaban de su currículum judicial, cuando nos hablaban de que le había tocado la lotería?

La recientemente desaparecida revista ‘Interviú’ informó, en el 2011, sobre la “extraña fortuna del senador Zerolo” forjada a través de dos premios consecutivos de lotería en dos sorteos: 10 décimos del Gordo de Navidad y 135 décimos de la pedrea del Niño. La fiscal que investigó el caso consideró que era mucha casualidad que todos estos décimos fueran premiados y que, además, pasarán precisamente tres días antes de comprar una finca, el valor de la cual era similar al dinero ingresado en concepto de lotería.

En el ámbito de la práctica judicial, el problema es que en los delitos de blanqueo de capitales la prueba difícilmente será directa. Habrá que ver los indicios, el conjunto de la prueba indiciaria y hacer una inferencia lógica entre los hechos base y los hechos consecuencia, según las reglas del criterio humano o las reglas de la experiencia. Una de las pruebas que se utiliza en los juzgados es el dictamen del perito o peritaje, que será valorado por el juez de acuerdo con las reglas de la sana crítica, según dice la ley procesal civil.

Un caso habitual de peritaje son las pruebas de ADN. En muchos juicios se usan para saber si existe una relación de paternidad biológica entre dos personas. Para ello, es necesario obtener una muestra de ADN de ellas y se debe analizar. Si los análisis muestran que no comparten cierta información, se puede concluir que no hay parentesco, es el caso de exclusión. El resultado de exclusión tiene una fiabilidad del 100% y así lo describen los peritos en sus informes.

Pero, ¿qué ocurre cuando las dos personas comparten información genética? Aquí, la respuesta no es tan clara. Hay mucha información genética compartida entre los habitantes de una región determinada. De cada zona se realizan estudios y se identifica qué información se transmite con más o menos frecuencia. Los peritos buscan características poco comunes de manera que permitan reducir el número de personas que puedan heredar esa información. Todo ello se acaba expresando mediante una probabilidad de paternidad que si, por ejemplo, fuera del 99,99% implicaría un error de cada diez mil. Cabe destacar que valores más bajos se han aceptado como pruebas judiciales. Así pues, certificar una relación de paternidad comporta aceptar un margen de error.

Pero volvamos a la lotería. La probabilidad de que te toque el gordo en el sorteo de lotería de Navidad es de 1 entre 100.000.  Que te toque este premio o uno similar dos veces es lo mismo que acertar un número entre diez mil millones, mucho más que todos los habitantes del planeta. Pero esto no es nada. Encontrar al azar un grano de arena de la playa de Sa Riera mezclado entre todos los granos de arena de todas las playas y de todos los desiertos de la Tierra es cien veces más fácil que que te toque el gordo cuatro veces. A Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón, le tocó al menos siete veces. Decir que la diferencia de estos números con las pruebas de paternidad es abismal es quedarse muy corto. Si los análisis de ADN se aceptan como pruebas irrefutables en juicios, todo esto no se puede dejar pasar por alto.

Por mucho que los periodistas aireen el currículum judicial de las corruptelas de estos señores para vincularlo a la compra de números premiados, no será nunca suficiente para un juez si falta algún eslabón y no se puede llegar a una acusación formal a través de la inferencia lógica. Este puede ser un error grave y limitante. Quizá los jueces no sean lo suficientemente conscientes que a menudo cuando aceptan los dictámenes periciales entran en el terreno de la inferencia estadística donde no es necesario tener todos los eslabones conectados para obtener conclusiones determinantes. Así pues, bajo estas consideraciones sería interesante estudiar los casos de personajes afortunados como Jordi Pujol Ferrusola, Miguel Zerolo, Enrique Crespo, Alfonso Rus y Carlos Fabra, entre muchos otros.

Anna Piñol, abogada, mediadora y perita calígrafo.
David Miralles, profesor e investigador de La Salle Campus Barcelona-Universitat Ramon Llull.

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