El riesgo del reformismo bonapartista

En principio, el referéndum de este domingo en Italia -gane el ‘sí’ o el ‘no’- carece de la gravedad del ‘brexit’. Italia no habrá votado salir de la UE y la lectura de que es otra victoria del populismo no es tampoco la única posible. Sin embargo, el triunfo del ‘no’ podría tener consecuencias muy negativas.

En principio, si el proyecto de reforma constitucional no es aprobado no ocurriría nada grave. Matteo Renzi podría continuar -eso sí, debilitado-, aunque lo probable es que sea fiel a su promesa-amenaza y se retire. En ese caso, el presidente de la República, Sergio Mattarella, puede proponer otro primer ministro para encauzar el vacío de poder. Pero aquí está el problema. Renzi ha sido un gobernante reformista bastante eficiente y ha generado confianza en el restablecimiento de Italia. Si se va, es probable que algunas de las cuestiones pendientes -por ejemplo, la situación de una parte de la banca, empezando por el relevante Monte de Paschi de Siena- causen una sacudida en los mercados. Por eso, la prima de riesgo italiana ya ha subido y ha empeorado respecto de la española.

Cierto, el BCE intervendría comprando más deuda italiana, pero Mario Draghi es italiano y su acertada gestión -aprobada pero juzgada prudente en los países del sur- es atacada por demasiado generosa con los países ‘incumplidores’ en Alemania y los gobiernos del norte. Y cualquier sospecha de que el euro volvería a peligrar sería un serio problema.

Y si el presidente Mattarella no domina la situación -como sí hizo Giorgio Napolitano al forzar en el 2011 la retirada de Silvio Berlusconi-, unas elecciones anticipadas podrían hacer que el populista Movimiento Cinco Estrellas fuera la primera fuerza y -con la ayuda de la nueva ley electoral de Renzi, que da una fuerte prima mayoritaria a la lista más votada- se hiciera con el poder y convocara un referéndum para que Italia abandonara la UE. Y eso sí que sería más grave que el ‘brexit’. Beppe Grillo es imprevisible y un populista puro. Ni de izquierdas como Podemos ni de derechas como Marine Le Pen. Se pregona defensor del honrado ciudadano, estafado por unas élites -la casta- que solo gobiernan a favor de sus oscuros intereses.

Y Renzi puede perder. Primer ministro en el 2014 a los 39 años, es un reformista ambicioso que ha gestionado bien pero ha cometido el error de llevar a referéndum una reforma constitucional con aspectos positivos -desaparición del Senado como cámara con la misma fuerza que el Congreso, lo que generaba inestabilidad- pero que también iba dirigida -junto a la nueva ley electoral- a dar más poder al primer ministro que ganase las futuras elecciones aunque quedase lejos de la mayoría absoluta. O sea, presumiblemente a él. ¿Referéndum o plebiscito? Y es que Renzi, al que sus críticos ven alguna semejanza con el autoritarismo ‘light’ de Berlusconi, tiene tintes bonapartistas o gaullistas. Viene a decir que solo un movimiento encabezado por él puede poner a Italia en la modernidad y a la cabeza de Europa.

Por eso Renzi se ha puesto en contra no solo al populismo de Beppe Grillo y la Liga Norte sino a políticos de derechas como Berlusconi, de centro como Mario Monti o de su mismo Partido Democrático como el exprimer ministro Massimo D’Alema, que viene del PCI. Incluso a prestigiosos intelectuales de izquierda, como Paolo Flores D’Arcais, que le acusan de populismo por convocar un plebiscito. Con el agravante de que sus positivas reformas, como ha escrito en el ‘Financial Times’ su ministro de Exteriores, Paolo Gentilioni, todavía no han dado demasiados frutos palpables y sí «han exigido sacrificios a las clases medias, funcionarios y pensionistas». Y la confusión ha aumentado cuando se ha temido que el ganador de las próximas elecciones -y más si Renzi abandonase- podría ser Beppe Grillo.

Dar más poder a Renzi enervaba a Berlusconi, Monti, D’Alema o Flores D’Arcais, pero que una reforma constitucional discutible pudiera colocar a Beppe Grillo como primer ministro reforzado ha irritado a casi toda la clase política. Por eso ‘The Economist’ (el orden liberal europeo) ha hecho un editorial defendiendo el ‘no’ y Romano Prodi, expresidente de la Comisión Europea y prestigioso exprimer ministro de izquierdas, ha tardado mucho en dar su apoyo al ‘sí’. Y lo ha hecho -dice- no por las virtudes de la reforma constitucional, que rechaza, sino por los graves riesgos que para Italia y la UE supondría la victoria del ‘no’.

Ojo, pues, al resultado de hoy en Roma, porque el bonapartismo de Renzi puede complicar el futuro de Europa… y por tanto de España.

Joan Tapia, periodista.

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