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LA CONQUISTA Y SUS
ITINERARIOS: INTRODUCCION
La
conquista árabe de la Península Ibérica sigue apasionando a los
investigadores por los múltiples
problemas que
plantea el análisis de las fuentes árabes de la Edad Media. Esos problemas
son de índole cronológica, topográfica y onomástica y el primero de ellos
es averiguar por qué los árabes dieron el nombre de al-Andalus
a la España musulmana, nombre que se perpetuó en el actual de Andalucía
tras la prolongada resistencia de los reyes musulmanes de Granada.
El nombre de al-Andalus
aparece ya en tradiciones atribuidas a Mahoma, en poesía árabe preislámica
o de la primera época del Islam o en relación con los primeros califas que
sucedieron al Profeta. Todas estas fuentes son anteriores al año 711 y,
por tanto, apuntan a un origen oriental que no tiene nada que ver con la
teoría que sostiene que el nombre de al-Andalus derivaría de los vándalos,
porque estos bárbaros atravesaron las tierras del sur de la Península
camino de Africa hacia el año 429.
El nombre de
al-Andalus
aparece en estas fuentes orientales y en las primeras que narran la
conquista de Hispania como el nombre de una isla, Chazirat al-Andalus,
o de un mar,
Bahr al-Andalus. Tras un análisis de diversas fuentes,
grecolatinas, árabes y romances, yo creo que la denominación de
Chazirat al-Andalus (isla de al-Andalus) es una traducción pura y
simple de Isla del Atlántico o Atlántida, resultado de una
transmisión literaria del mito de Platón que se puede rastrear
ininterrumpidamente en muchos autores clásicos, tanto griegos como
latinos.
Junto a esta
transmisión del mito de la Atlántida debió existir en los pueblos
marineros del Mediterráneo oriental la creencia muy extendida de una isla
o restos de ella más allá de las Columnas de Hércules o del estrecho de
Gibraltar, aparte de la traducción al copto, siriaco y árabe de esas
mismas noticias. Las fuentes árabes del norte de Africa y muchas
hispanoárabes identifican claramente el Bahr al-Andalus o Mar de
al-Andalus con el océano Atlántico. Me falta el eslabón que pueda
explicar el paso de Atlántida o una voz equivalente a al-Andalus. Ese
eslabón podría encontrarse en los textos siriacos o coptos.
Después de la
definitiva conquista árabe de Alejandría hacia el año 646, los musulmanes
inician decididamente la expansión por el norte de Africa. Veinte años más
tarde Uqba ben Nafi, tras recorrer el África negra, llegó a Túnez, donde
fundó la ciudad de
Qayrawan y la
primera mezquita del Occidente musulmán. En este relato encontramos el eco
de una tradición cristiana sobre san Cipriano, obispo de Cartago y que
murió mártir en el año 258. Uqba llegó hasta las costas del Atlántico,
donde conoció al famoso conde don Julián sin dejar de combatir a
los beréberes,
pero a su regreso fue perseguido y muerto en Tahuda, un lugar de Argelia,
donde curiosamente se ha encontrado una inscripción fechada en el 359, que
hace mención a las reliquias de San Cipriano.
El hecho
histórico indiscutible es la conquista definitiva de Cartago por Musa ben
Nusayr hacia el año 698. Desde Cartago la flota musulmana recorre el
Mediterráneo occidental, pues las fuentes árabes citan incursiones
marítimas a Sicilia, Cerdeña, Baleares y, por supuesto, al-Andalus.
Mientras tanto la decadente monarquía visigoda de Toledo se debate en la
anarquía tras la muerte de Witiza (710) y la usurpación de la corona por
el rey Rodrigo.
La cronología de
la conquista árabe de Hispania es muy contradictoria y confusa. Por el
lado musulmán hay cuatro protagonistas según relatos de discutible
autenticidad: Musa ben Nusayr, emir de Africa del Norte nombrado por el
califa de Damasco; Tarif; Táriq, gobernador de Mauritania, y Mugit al-Rumi.
Por el lado cristiano hay otros cuatro protagonistas: Rodrigo, el rey;
Julián, gobernador de la zona del Estrecho; Teodomiro, gobernador de la
Cartaginense, y los hijos de Witiza.
Según las fuentes
árabes, el conde don Julián entabló negociaciones con Musa para demostrar
la debilidad de la monarquía visigoda e invitarle a desembarcar en la
Península. De paso vengaría su honor manchado por la violación de su hija
por el rey. El conde don Julián era de estirpe goda, como lo demuestra la
existencia de descendientes suyos afincados en la Córdoba califal.
Entonces Musa
envió a un beréber
llamado Tarif, que desembarcó en una isla con cuatro barcos, 400 hombres y
100 caballos. A partir de entonces recibió su nombre y se llamó Tarifa.
Los textos árabes norteafricanos y, por supuesto, los orientales no
mencionan a este personaje e incluso algún autor hispanoárabe asegura que
Tarifa debe su nombre al fundador de una herejía musulmana posterior y que
el hereje se llamaba también Tarif. Yo creo que historiadores y
tradicionalistas musulmanes se han inventado la figura de Tarif para
explicar la etimología de Tarifa.
Después de ese
supuesto desembarco de Tarif, Musa ben Nusayr envió a su lugarteniente
Táriq, quien desembarcó con 1.700 hombres, 7.000 ó 12.000, según las
fuentes árabes, beréberes en su mayor parte, en un monte que tomó su
nombre, es decir, Chabal Táriq, o Gibraltar, en la primavera del
año 711. Los genealogistas árabes han hecho de él un persa, un beréber o
un árabe y le han dado genealogías muy variadas. Las fuentes árabes no
están de acuerdo ni en el número de combatientes que participaron en el
desembarco, ni en la cronología, ni en el lugar exacto del desembarco ni
en el itinerario seguido. La mayoría de ellas afirma que los musulmanes
arribaron a tierra en varias oleadas con tiempo suficiente para que el
último rey de los visigodos acudiera con sus tropas desde el norte de la
Península, donde combatía a los vascos.
Los combates
duraron una semana, desde el 19 de julio del 711 hasta el día 26 del mismo
mes y año y terminó con la derrota y muerte
de Rodrigo. El
lugar del encuentro aparece en las fuentes árabes con varias
denominaciones: Wadi Lakk o Río del Lago, identificado
tradicionalmente con el Guadalete; Wadi-l-Buhayra o Río de La
Albufera, que puede corresponder al río Barbate o a la laguna de La Janda;
Wadi Siduna, Río de Sidonia, que puede ser el mismo Barbate;
Wady Umm Hakim, Río de Umm Hakim, nombre de una esclava que acompañaba
a Táriq y que éste dejó en una isla que también recibió su nombre: Wady
Bakka, Río de Beca o Meca, que puede tratarse del Barbate o de una
mala lectura de Wady Lakka o Guadalete; Wadi-l-Tin, Río del
Barro, donde pereció ahogado el rey Rodrigo, y Wadi-l-Sawaqi, Río
de las Acequias.
Antes de su
victoria, Táriq había ocupado la alquería de Qartachanna, donde
según la tradición musulmana, un compañero de Mahoma fundó la primera
mezquita de la Península Ibérica; mientras el conde don Julián guardaba la
retaguardia en su feudo de al-Chazira al-Jadra. Qartachanna ha sido
identificada por los árabes con la antigua Carteya, actual Torre de
Cartagena, entre Algeciras y Gibraltar y al-Chazira al-Jadra con
Algeciras. Yo creo que Julián era señor de Cádiz y que al-Chazira al-Jadra
es una simple arabización de Isla de Gadeira, es decir, Isla de Cádiz, y
famosa en el mundo antiguo por ser el confín occidental del mundo
conocido. |
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