Al servicio de la paz y del derecho

España preside hoy una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas dedicada a la trata de personas en situaciones de conflicto. Allí defenderé personalmente el proyecto de resolución elaborado por nuestro país para prevenir y reprimir una táctica de guerra execrable que organizaciones terroristas como Boko Haram o Daesh emplean por sistema. Escucharemos las voces firmes, serenas y conmovedoras de las víctimas y haremos visibles la unidad y la determinación de la comunidad internacional contra la crueldad y la sinrazón del terrorismo.

Esta resolución será una de las últimas aportaciones de España en su quinto mandato de dos años en el Consejo de Seguridad, que concluye el 31 de diciembre. Con la misión cercana a su fin se impone un primer balance.

Asumimos la tarea como una alta responsabilidad y un servicio a la comunidad internacional. En la campaña que culminó en octubre de 2014 con la elección de España y Nueva Zelanda nos presentamos como un país fiable y dispuesto a emplear todas nuestras energías y capacidades en la preservación de la paz y en la resolución de conflictos. Nos propusimos fraguar entendimientos apuntalados en los valores y principios consustanciales a la democracia española y a la Unión Europea: la defensa de los derechos humanos y el imperio de la ley.

Hemos dado prioridad al refuerzo de la diplomacia preventiva, al desarrollo del derecho internacional y el respeto al derecho internacional humanitario. Honramos la promesa de hablar con todos y escuchar a todos. Con esos principios como guía, hemos trabajado en cuestiones tan decisivas como la lucha contra el terrorismo, la no proliferación de armas de destrucción masiva, la amenaza del cambio climático, la escasez de los recursos hídricos o los ciberataques.

Estos dos años de presencia española en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han coincidido con un contexto internacional plagado de enormes desafíos que han marcado la agenda del Consejo: las guerras que desangran Siria y Yemen; la lucha contra el terrorismo en Irak, extensas zonas de África, Oriente Próximo y Afganistán; el bloqueo del proceso de paz en Oriente Próximo; la división y los enfrentamientos en Libia; la cuestión del Sáhara Occidental; los conflictos en Malí y en la República Centroafricana y la inestabilidad en el conjunto del Sahel; la dramática situación en Darfur y en Sudán del Sur; los esfuerzos por estabilizar Somalia y prevenir el estallido de la violencia a gran escala en la región de los Grandes Lagos, o la anexión de Crimea y la situación en el este de Ucrania. En todos estos asuntos hemos trabajado por soluciones sustentadas en el derecho internacional y orientadas a la protección de la población civil.

En medio de un panorama tan complejo, España ha promovido iniciativas de indudable relevancia. Fuimos los primeros en llevar la voz de las víctimas del terrorismo a una reunión monográfica del Consejo; también adoptamos una resolución de referencia sobre el papel de la mujer como agente de paz, aprobada en una sesión que tuve el honor de presidir. En coordinación con organizaciones como Cruz Roja Internacional y Médicos Sin Fronteras, conseguimos la primera resolución sobre atención médica en conflictos armados. Además, hemos presidido el Comité de Sanciones contra Corea del Norte y coordinado la aplicación del acuerdo sobre el programa nuclear iraní desde su entrada en vigor, en enero de este año.

Hemos impulsado avances en el expediente humanitario de Siria e intentado poner fin a los bombardeos sobre la población civil en Alepo. Este mismo mes de diciembre, coincidiendo con nuestra segunda presidencia del Consejo, hemos promovido la adopción de sendas resoluciones para reforzar la cooperación judicial internacional en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada y para evitar que armas de destrucción masiva —biológicas, químicas o nucleares— puedan caer en manos de organizaciones terroristas.

El final de nuestro mandato coincide con el del secretario general, Ban Ki-moon, al frente de la Organización de Naciones Unidas. Hemos compartido con él prioridades y horizontes como la Agenda 2030, norte y guía para toda una generación. El nuevo secretario general, António Guterres, sabe que cuenta con nuestro pleno respaldo para avanzar hacia un mundo más justo, más solidario y más seguro.

España no ha pasado de puntillas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Hemos querido estar a la altura de los recursos y las potencialidades de un país con la historia y la proyección internacional de España. Los éxitos son atribuibles a un planteamiento que contempla la política exterior como una política de Estado a salvo de bloqueos, enfrentamientos e incertidumbres propios de la legítima disputa partidaria. La candidatura al Consejo de Seguridad fue presentada en 2005 y a mi Gobierno le cupo la responsabilidad de llevar a buen término la recta final de la campaña. La ejecución del mandato ha contado con un amplio respaldo parlamentario que quedó patente en varios pronunciamientos de ambas Cámaras.

España finaliza su servicio en el Consejo de Seguridad con la satisfacción del deber cumplido y con la determinación de seguir trabajando cada día por incrementar la reputación internacional de España y su protagonismo en iniciativas que promuevan la paz, la prosperidad y el respeto a los derechos humanos en todo el mundo.

Mariano Rajoy es presidente del Gobierno de España.

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