El futuro incierto de los pacientes con enfermedades infecciosas en España

No hay duda de que nos encontramos en un momento delicado en nuestro país, y que particularmente la situación de la Sanidad es compleja y requiere tomar muchas y en ocasiones difíciles decisiones. Uno de los aspectos candentes de la Sanidad es el de la formación a especialistas, para el que el Ministerio de Sanidad ha desarrollado el Real Decreto de Troncalidad, cuyo borrador se ha publicado recientemente y en el que se incluye Microbiología dentro del tronco de Laboratorio y no se reconoce Enfermedades Infecciosas como especialidad.

Desde la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) que presido, y que actualmente cuenta con más de 2.600 asociados, más de 1.500 corresponden a la sección de la Microbiología Clínica y cerca de 1.150 a la de Enfermedades Infecciosas, queremos aprovechar esta oportunidad, durante el periodo de presentación de alegaciones al proyecto, para defender y argumentar muestras razones por las que estamos en pleno desacuerdo con los contenidos del borrador del Real Decreto (RD) sobre troncalidad en cuanto a estas especialidades.

Ya hemos alertado a las instituciones sanitarias en varias ocasiones de las graves consecuencias que la aprobación de este RD supondría y, de nuevo, queremos reiterar que la creación de una Microbiología troncal, junto al no reconocimiento de la especialidad primaria de Enfermedades Infecciosas (EEII) podría suponer un paso atrás de imprevisibles consecuencias y volver a la situación de los años 60 en nuestro país. Por esta razón, consideramos que el RD pone de manifiesto el total desconocimiento que tiene el Ministerio de Sanidad sobre la realidad de ambas especialidades, el caso omiso que ha hecho de nuestros informes razonados, y sobre el perjuicio que su aprobación supondría para todos los pacientes con infecciones en España. De hecho los responsables actuales del Ministerio de Sanidad decidieron cambiar la creación de una nueva especialidad de EEII (como se propuso en la pasada legislatura, Julio del 2011) por una ACE, solo porque el Ministerio lo “consideró más oportuno”.

Todos los criterios impuestos por Sanidad para la creación de una nueva especialidad se cumplen mayoritariamente en el caso de EEII. Y son argumentos que cuentan con un amplio respaldo por parte de asociaciones de pacientes, partidos políticos (incluido el PP), de todas las CCAA contactadas, de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y de Enfermedades Infecciosas (ESCMID) y de la Unión Europea de Especialistas Médicos (UEMS; https://www.uems.eu/).

En España se ha formado en las últimas tres décadas una amplia red de profesionales sanitarios dedicados a la atención de pacientes, investigación y docencia dentro del área de conocimiento de las enfermedades infecciosas. Estos infectólogos se han autoformado, muchos de ellos en centros extranjeros de prestigio, y han conseguido posicionarse científicamente en una alta cualificación entre la sociedad científica a nivel mundial. Por otra parte, ya existen 93 Servicios y Unidades/Secciones de EEII, y todos los Jefes de Servicio de EEII siguen manifestando al Ministerio su negativa a la creación de un Área de Capacitación Específica ya que no formará especialistas competentes y no podrá existir una libre circulación de especialistas de EEII en la Unión Europea, donde la especialidad de EEII ya existe en 23 de los 27 países (solo falta en España, Chipre, Luxemburgo y Bélgica). También es importante destacar que, al existir una estructura plenamente desarrollada en todas las CCAA, la creación de la especialidad de EEII no supondría costes adicionales, lo que supone un aspecto clave en estos momentos. Además se mantendría la excelencia y se continuaría optimizando el consumo de antimicrobianos, que es una partida muy importante del coste farmacéutico español.

¿Por qué negar entonces algo tan evidente que ya cuenta con el apoyo de políticos, instituciones, asociaciones de pacientes y sociedades europeas? Trataré de ahondar un poco más en nuestras argumentaciones.

El apoyo y dedicación de los infectólogos han ayudado a mejorar la supervivencia de los pacientes con VIH/Sida, inmunodeprimidos y trasplantados (ya que uno de los mayores riesgos de este tipo de pacientes es contraer una infección grave), y también a mejorar la prevención, diagnóstico y tratamiento de infecciones hospitalarias graves por microorganismos resistentes, controlar los brotes infecciosos de la comunidad y las enfermedades infecciosas en los viajeros o en los inmigrantes. La mayoría de estos profesionales trabajan en estructuras sanitarias de unidades, secciones o servicios de enfermedades infecciosas desde hace años que se han ido generando en cada comunidad autónoma en respuesta a la necesaria adecuación a la demanda asistencial de la población y la evolución de los conocimientos científicos.

Sin embargo, desde Seimc queremos advertir que la atención a estos pacientes en el sistema de salud es muy diferente en función de los profesionales especializados en enfermedades infecciosas disponibles en cada hospital y comunidad autónoma. De ahí el interés en el desarrollo del proyecto de RD porque puede ofrecer el marco idóneo de formación homogénea por el sistema de residencia y desarrollo profesional de estos especialistas tan importantes para nuestra patología.

Las enfermedades infecciosas tienen un perfil transversal, pues las infecciones pueden localizarse en diversos órganos o sistemas, y es la razón por la que todos los conocimientos y habilidades que deben adquirirse para tener la especialidad no pueden con solo uno o quizás dos años de formación como se contempla si se constituye como ACE. Para ello se necesitan, tal como propone la UEMS (http://www.uems-id.eu/index.php/training), dos años de formación troncal en Medicina Interna y cuatro años de formación específica en Enfermedades Infecciosas. Todo ello nos lleva a la absoluta necesidad de que sea reconocida su especialidad, ya que sin duda las enfermedades infecciosas han alcanzado un desarrollo extraordinario en las últimas décadas y gracias a profesionales con una vida laboral de dedicación plena, se garantiza a los pacientes un irrenunciable beneficio clínico y social.

Sin embargo, si no se reconoce una formación especializada en línea con las recomendaciones de los países más avanzados, vemos con preocupación – como médicos y como pacientes-, el futuro de la atención en el área de las enfermedades infecciosas, máxime cuando muchos de los profesionales que ahora atienden estos casos, verdaderos especialistas en enfermedades infecciosas, finalizarán su actividad profesional en los próximos 10 años. De ahí la necesidad de garantizar el relevo generacional con la formación de nuevos especialistas en enfermedades infecciosas de máxima excelencia.

Por todo ello consideramos que el Ministerio debe asegurar la mejor cualificación a los profesionales, y alinearse con la formación recomendada en Europa, donde EEII es especialidad en 23 de los 27 países. Esto sólo se puede garantizar con la creación de la especialidad de EEII, sobre todo cuando esta medida no supondría costes adicionales para las arcas del Estado.

En la misma línea defendemos que Microbiología y Parasitología debe considerarse No Troncal, como se ha hecho en el caso de Anatomía Patológica, utilizando los mismos argumentos. Microbiología y Parasitología no tienen competencias transversales que justifiquen su inclusión en un tronco junto a Genética Clínica, Inmunología y Análisis Clínicos-Bioquímica Clínica.

Este tronco, denominado de Laboratorio y Diagnóstico Clínico, no tiene sentido alguno en su versión actual y pone de manifiesto la desorientación de Sanidad en un tronco que ha sufrido todo tipo de bailes de especialidades en los últimos meses. Este tronco supondría la práctica desaparición de los especialistas en Microbiología, tal y como los conocemos en la actualidad, que tan importante papel han tenido para situar la Microbiología Clínica española en un nivel de reconocido prestigio internacional.

Queremos incidir, por tanto, en que, aunque parte de nuestra función se realice en un laboratorio, la Microbiología carece de competencias transversales que justifiquen su inclusión en el Tronco de Laboratorio. La diversidad de muestras clínicas, la tecnología y las condiciones de bioseguridad necesarias nos asemeja mucho más a los laboratorios de Anatomía Patológica. La Microbiología conlleva numerosas tareas fuera del Laboratorio, por tanto, debería de quedar como especialidad no troncal y no dentro del tronco de Laboratorio y Diagnóstico Clínico, como actualmente recoge el borrador de Real Decreto de troncalidad.

Y una vez más, no estamos solos en esta argumentación. Contamos con un respaldo global por parte de agentes e instituciones. Todos los profesionales (incluidos los residentes), la Comisión Nacional de la Especialidad, las sociedades científicas (SEIMC y SEM), las CCAA contactadas (de diferentes signos políticos), y otras instituciones, ven justificada la consideración de Microbiología como no troncal. Todos los partidos políticos, incluyendo los anteriores y actuales responsables del Partido Popular en temas sanitarios, han apoyado la reivindicación de SEIMC. Por lo tanto, sólo desde el desconocimiento se puede entender la postura inflexible del Ministerio, especialmente cuando el 100% de los directores de unidades docentes de Microbiología en España han expresado por escrito al Ministerio su negativa razonada a formar residentes troncales.

El avance del tratamiento de las infecciones en España en todas sus vertientes: comunitarias y nosocomiales graves, brotes epidémicos, VIH/Sida, trasplantes, otras inmunosupresiones, infecciones en viajeros e inmigrantes, etc. se ha beneficiado del trabajo conjunto de los infectólogos y de los microbiólogos que colaboran diariamente en el ámbito asistencial, docente y de investigación. De hecho existe un elevado número de unidades conjuntas de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica en hospitales españoles.

Queremos concluir, por tanto, que mantener las Enfermedades Infecciosas como un Área de Capacitación Específica y/o mantener Microbiología dentro del tronco de Laboratorio y Diagnóstico Clínico perjudicará gravemente y de forma irreversible la calidad asistencial en la prevención, diagnóstico precoz y tratamiento de las personas con enfermedades infecciosas en España.

Álvaro Pascual es presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.

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