Mujeres y poder

El caos en la política española ha dado lugar a muchos debates, pero se ha prestado poca atención al papel de la mujer en la vida pública. ¿Es posible que un día una mujer dirija los destinos de la España democrática? A juzgar por los acontecimientos de las últimas semanas, eso nunca va a suceder, en parte por el machismo tradicional de los políticos españoles, en parte debido a la lucha interna inevitable entre las camarillas de los partidos políticos, y también -¿me atrevería a decirlo?- posiblemente debido a que en el sistema político español todavía no se ha producido una profesional capaz de dirigir la nación. Tomemos el caso del PSOE. Como señalé en un artículo reciente en este periódico, la desaparición inminente de un PSOE clásico -un partido que en vez de dedicarse al socialismo y la clase obrera se ha arruinado a sí mismo a través de una falta de dedicación a ideales y a la ideología- apenas será notada por el electorado. El partido tuvo su gran momento de progreso bajo Felipe González, pero se derrumbó con sus sucesores incompetentes. Una de las contribuciones significativas fue el intento de dar a las mujeres un papel más importante en la política activa, pero un aumento de las mujeres de ninguna manera produjo una mejora en la calidad, y ni el PSOE ni el PP han producido un solo candidato femenino capaz de impactar en la política nacional. Otros países han producido a Indira Gandhi, Margaret Thatcher y Angela Merkel. ¿Y qué de España?

Estas reflexiones surgen de lo que he visto en la última lista publicada por la revista Forbes de las 100 mujeres más poderosas del mundo en el presente año 2014. Casi todos los países de importancia están representados en esta lista. Echemos un vistazo a ellos: incluye EEUU, el Reino Unido, Alemania, India, Singapur, Brasil, Corea, Malawi, Qatar, y 19 países más, tanto ricos como pobres. Todos estos países aparecen en Forbes porque han producido mujeres líderes que han destacado durante los últimos 12 meses. Pero no España. Lo cierto es que España no siempre estuvo ausente. Hasta su muerte el año pasado la cofundadora de Zara, Rosalía Mera, fue abanderada de España en la lista. Veintiocho países tienen a mujeres como líderes en todos los campos de actividad, y EEUU tiene incluso personas tan diversas como Beyonce y Angelina Jolie en la lista.

¿Qué se requiere de una mujer para que aparezca en Forbes? La lista de 2014 incluye a las mujeres en ocho categorías: tecnología, política, negocios, finanzas, medios de comunicación, entretenimiento, filantropía y las ONG. Catorce de ellas son menores de 45 años, lo que significa que su logro es extraordinariamente personal y profesional, y no el resultado de la herencia o de la vejez. Para determinar el rango dentro de cada categoría, así como la clasificación general en la lista de 100, Forbes aplicó cuatro criterios: el dinero, los medios de comunicación, el impacto y las esferas de influencia. Es decir, cada persona tenía que ayudar en la creación y distribución de la riqueza, ya sea por el progreso o para la caridad; cada una tenía que ser capaz de utilizar los medios de comunicación, y hablar en los idiomas necesarios; cada una tenía que saber cómo alcanzar el éxito internacional en el campo elegido de su actividad; y cada una tenía que ser reconocida fuera de su profesión como triunfadora significativa. Obviamente, no es fácil para una persona combinar los cuatro criterios. Pero es sorprendente ver cómo las mujeres han destacado al nivel superior de las esferas normalmente dominadas por los hombres. Hay tres profesionales del mundo de los negocios en el top ten de los 100 nombres. María Barra, la nueva jefa de General Motors que está luchando para restaurar la reputación del fabricante de automóviles gigante, toma la posición número 7, junto a Sheryl Sandberg (9), directora de operaciones de Facebook, y Virginia Rometty (10), presidenta ejecutiva de IBM. La lista también incluye a la presidenta del banco estatal de Rusia, y la presidenta del banco central de la India.

Si nos fijamos en la lista desde otro punto de vista, las mujeres se enumeran por su actividad y su poder internacional. La palabra «poder», inevitablemente nos lleva a la política, donde las mujeres han dejado cada vez más su huella en los asuntos públicos, incluso en países como Argentina y Brasil. La única mujer, sin embargo, que ha sido el foco de atención en los últimos meses, es Hillary Rodham Clinton, quien aparece como número 6 en la lista de Forbes. Ella fue una fuerte candidata para la nominación presidencial del Partido Demócrata que Obama finalmente ganó. Ahora es una candidata más fuerte que nunca. Ha superado por completo la sombra del escándalo Lewinsky que creó su marido, y durante los años de Obama ha demostrado ser una negociadora internacional de éxito, como secretario de Estado.

La gran pregunta es si va a declarar su candidatura para la nominación demócrata este año. Ha publicado un libro de memorias, Decisiones difíciles, que no son realmente memorias, sino más bien una expresión de su punto de vista sobre diversos temas. Es un libro brillante. Evita tocar temas sensibles, excepto cuando proclama sus cualificaciones para ser jefe de Estado. Así es como todos los políticos consumados escriben. Emplean un montón de palabras con el fin de que pensemos que están diciendo algo, pero al final su intención es ponernos una venda sobre los ojos. Clinton logra esto brillantemente.

Aun mejor que el libro, es la serie de sus entrevistas, que son excelentes porque se las arregla para contestar todas las preguntas de manera efectiva sin responder directamente. En particular me gustó la forma en que trató el tema de Monica Lewinsky cuando fue entrevistada por la reportera veterana Diane Sawyer.

-Sawyer: «Monica Lewinsky está de vuelta en las noticias».

-Clinton: «Bueno, es perfectamente libre de hacerlo. En mi opinión, es una americana que se expresa como a ella le da la gana, pero no es algo en lo que me detengo a pensar mucho. He seguido adelante, y así es como lo veo, ya sabe, mi vida y mi futuro».

-Sawyer: «¿Hay algo que le diría a ella acerca de su vida?».

-Clinton: «Bueno, me gustaría desearle lo mejor. Espero que ella sea capaz de, ya sabe, pensar en su futuro y construir una vida en la que encuentre sentido y satisfacción».

En el polémico tema de Snowden, quien reveló secretos de servicios de inteligencia de EEUU, Clinton declaró en una entrevista esta semana que él debería tener el derecho, en caso de regresar a los Estados Unidos, de organizar una defensa sobre su decisión de filtrar documentos secretos. «Desde luego, tiene derecho a iniciar tanto una defensa jurídica como una defensa pública. Si desea volver o no, depende de él. Si quiere en serio participar en el debate, entonces debe tener la oportunidad de volver y hacer ese debate. Pero esa es su decisión». Típicamente, se trataba de una respuesta que decía poca cosa, ya que no hizo comentarios sobre el problema de raíz, la imposibilidad de la defensa en los EEUU contra una acusación de espionaje, en virtud de las leyes actualmente en vigor.

Si Clinton tiene éxito en la carrera presidencial, continuará en la lista de Forbes. Ella y las otras mujeres líderes están cambiando el mundo a nuestro alrededor, y tal vez también intentarán la tarea más difícil de todas, la de eliminar el papel de la violencia masculina. Afortunadamente, ella no es feminista. El feminismo es el producto de las mujeres de clase alta, en sociedades avanzadas como Suecia y Gran Bretaña, y a pesar de que sus objetivos son admirables -la eliminación de la hegemonía masculina- sus métodos son crudamente sexistas, y tienen pocas posibilidades de éxito en una sociedad compuesta también por hombres.

Henry Kamen es historiador. Su último libro es Brevísima Historia de España (Espasa Calpe 2014).

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