Economía chipriota: pasando página

Chipre, tras tres años de reformas a fondo, una reestructuración bancaria y una consolidación fiscal, se ha recuperado de manera impresionante, superando una crisis financiera sin precedentes. Después de la decisión, hasta entonces inaudita, de aplicar por primera vez un rescate tipo «bail-in», es decir, con recapitalización interna como remedio contra la crisis bancaria chipriota, pocos habrían predicho que tres años más tarde Chip re volveríaa crecer al 1,6 por ciento, gracias a un presupuesto casi equilibrado con un superávit primario de alrededor del 2,5 por ciento, una reducción estable de la deuda pública, un sector bancario bien capitalizado y sin la necesidad de una prórroga de su programa de rescate. De hecho, son muchos los que ahora ponen a Chipre como ejemplo a seguir en el ámbito de reformas económicas y de consolidación.

La clave del éxito está en que Chipre ha sabido convertir la crisis en una oportunidad para abordar y corregir sus debilidades crónicas y reconstruir una firme economía, anclada en una base sólida. Esto no se ha logrado incrementando los impuestos, sino mediante recortes en el gasto público, la congelación de nuevas contrataciones de funcionarios y la racionalización del gasto social mediante la completa remodelación del sistema de seguridad social. Se ha puesto en marcha un plan de privatización y concesión de licencias para la gestión de los puertos, un complejo de casinos, nuevos puertos de recreo, la lotería nacional y parte del sector de tele comunicaciones.

El sector bancario, transformado tras su reestructuración, es ahora más pequeño pero mucho más sano, y opera bajo una supervisión y una vigilancia más estrictas. Sería justo afirmar que, con una fuerte recapitalización en su mayoría procedente de grandes inversiones extranjeras y con nuevos directores en la mayoría de bancos, el sistema bancario chipriota ha pasado página. Igualmente importante, si no más, ha sido la reorientación estratégica del sector de negocios y servicios financieros, que ya no se sustenta en un sistema bancario sobredimensionado ni en depósitos extranjeros excesivamente altos. Pero, a pesar de este gran progreso, no dejamos de reconocer que seguimos afrontando desafíos, como el alto nivel de desempleo y la morosidad.

Mientras Chipre continúa decisivamente con las reformas y la reestructuración, confiamos en superar los desafíos restantes. En los últimos tres años, Chipre ha demostrado que es capaz de aprender de sus errores del pasado, que su economía y su gente son resistentes, que tiene el compromiso y la capacidad necesarios para construir y mantener una economía estable y que es un miembro fiable de la UE y de la Eurozona. Los resultados de este esfuerzo se deben indudablemente a la estrecha colaboración entre el Gobierno, los partidos políticos, los interlocutores sociales y, sobre todo, el pueblo chipriota. Este esfuerzo colectivo continuará. Salir del programa de ayuda no esel final del camino para Chipre, sino que indica la continuación de nuestros planes, con especial hincapié en las reformas sostenibles.

Nikos Christodoulides, ministro portavoz del Gobierno de la República de Chipre.

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