Por qué promover las importaciones podría aumentar el excedente comercial de China

Los países suelen dedicar fondos públicos a promover las exportaciones de sus bienes y servicios. Pero dedicar recursos a promover las importaciones –como está haciendo China con su Exposición Internacional de Importación inaugural, que acaba de abrir sus puertas en Shanghái- es verdaderamente raro.

La Exposición de Importación anual, que será parte de la estrategia general de promoción de importaciones de China, ha atraído a miles de compañías de todo el mundo con la promesa de grandes pedidos de firmas chinas, incluidas empresas estatales a las que el gobierno ha encomendado la tarea de que la exposición resulte un éxito.

Si la exposición logra aumentar las importaciones, uno podría esperar que esto redujera el excedente comercial de China. Pero no necesariamente es el caso.

China es un país con una mano de obra abundante, no sólo en términos de la cantidad absoluta de gente, sino también en relación al capital y otros recursos. Aunque el equilibrio relativo ha venido evolucionando, el costo promedio de la mano de obra de China todavía está en alrededor del 85% del promedio mundial. Si China reduce las barreras a las importaciones, los bienes de un uso intensivo de capital representarán un porcentaje sustancial de las importaciones agregadas, lo que desplazará a bienes producidos internamente que demandan mucho capital.

Los préstamos bancarios, la mano de obra, la tierra y otros recursos que anteriormente se utilizaban para producir esos bienes tendrán que ser redistribuidos, muy probablemente a sectores donde China tiene una verdadera ventaja comparativa, incluida la fabricación de productos de exportación. Como consecuencia de ello, las exportaciones generales de China probablemente aumentarían junto con sus importaciones. En otras palabras, las políticas destinadas a promover las importaciones probablemente terminen promoviendo también las exportaciones.

Una investigación que he realizado junto con Jiandong Ju y Kang Shi sugiere algo aún más contundente: cuando un país con una mano de obra relativamente abundante reduce las barreras a las importaciones, las exportaciones en realidad crecen más que las importaciones. Las importaciones adicionales de bienes con un alto uso de capital efectivamente expanden el pool de capital en el país, reduciendo los retornos domésticos sobre el capital. Esto crea un incentivo para que las empresas y los hogares manden más capital al exterior, y tener un mayor superávit comercial es la manera de lograrlo.

Esto tal vez suene contraintuitivo. Y, en verdad, en un país con más abundancia de capital como Estados Unidos, un volumen mayor de importaciones (de productos que esencialmente requieren mucha mano de obra) aumentaría los retornos sobre el capital, creando un incentivo para que ingrese capital internacional al país. En este caso, a más importaciones, mayor el déficit comercial. Si uno está habituado a pensar en la experiencia de países relativamente ricos, tal vez no perciba que el mismo incremento de las importaciones podría conducir a movimientos contrarios en las balanzas comerciales entre países en desarrollo y países desarrollados.

La experiencia pasada de China es un buen ejemplo. El acceso a la Organización Mundial de Comercio en 2001 exigió que China liberara sustancialmente su régimen de importaciones. El país recortó su tasa promedio de aranceles a las importaciones del 15% a fines de los años 1990 a alrededor del 5% en 2006, y redujo muchas barreras no arancelarias a las importaciones, como restricciones respecto de qué empresas podían participar legalmente en el comercio internacional. Como resultado de ello, las importaciones de China se dispararon -crecieron más del 15% anual en términos de dólares estadounidenses, mucho más rápido que el PIB de 2001 a 2007-. Pero su excedente comercial también se expandió drásticamente durante este período.

Si bien se suele decir que el mayor excedente comercial es el responsable de un tipo de cambio real subvaluado, nuestra investigación sugiere que el programa de liberalización de las importaciones de China también podría ser un factor importante. De la misma manera, si bien la caída del excedente comercial de China después de 2007 se suele considerar una consecuencia de la crisis financiera global, nuestra investigación sugiere que el fin del programa de múltiples fases de liberalización de las importaciones de China también puede haber incidido.

Es importante observar que China todavía puede reducir el superávit comercial bilateral en relación a cualquier socio, inclusive si aumenta su excedente general. Y aún si la Exposición de Importación expande, en lugar de reducir, el excedente comercial general del país, bien puede tener otros beneficios. Por empezar, reducir el costo de las importaciones aumentará el poder de compra de los hogares chinos y su acceso a productos que pueden mejorar su calidad de vida.

Las empresas chinas también se beneficiarán con los menores costos de las piezas y equipos de fabricación extranjera, lo que impulsará su competitividad global –otro canal a través del cual reducir las barreras a las importaciones puede terminar impulsando las exportaciones.

Finalmente, la Exposición Internacional de Importación complementará otras medidas de China para liberar su mercado, incluidas menores barreras de ingreso para empresas financieras extranjeras.

China tiene un mercado enorme y en crecimiento al que otros países quieren acceder. Más allá del impacto de sus medidas de promoción de las importaciones en el excedente comercial general del país, el mundo tiene buenos motivos para recibir con grado iniciativas como la Exposición Internacional de Importación.

Shang-Jin Wei, a former Chief Economist of the Asian Development Bank, is Professor of Chinese Business and Economy and Professor of Finance and Economics at Columbia University.

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