Un giro hacia los pueblos

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió el 1 de febrero para analizar la propuesta de la Liga Árabe de cese a la violencia en Siria. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, iba en representación de los Estados Unidos. A mitad de su discurso comenzó a dirigirse no al embajador sirio, que estaba en el sala, o siquiera al gobierno sirio, sino al pueblo sirio directamente. Dijo que el cambio en ese país requería del trabajo conjunto de todos los sirios de cualquier religión y etnia, en el que se velara por la protección y el respeto de los derechos de las minorías.

Dirigiéndose a aquellas minorías, prosiguió: “Escuchamos sus temores y respetamos sus aspiraciones. No permitan que el régimen actual los explote para extender la crisis.” Dijo a los empresarios, militares y otros líderes sirios que tenían que reconocer que su futuro está con el Estado, no con el régimen. “Siria es de los 23 millones de ciudadanos, no de un hombre o su familia.”

Hablar directamente a los ciudadanos –considerar a los ciudadanos de un país así como a su gobierno- no es solo una estratagema retórica. Si bien muchos expertos de política exterior se han centrado en el “giro de los Estados Unidos hacia Asia,” Clinton también ha ejecutado un giro hacia el pueblo, que ha sido menos mediatizado pero no por ello es menos importante. Ha introducido políticas, programas y reformas institucionales diseñadas para apoyar la diplomacia entre gobiernos y sociedades y entre una sociedad y otra, junto con las tradicionales relaciones de gobierno a gobierno. Estas iniciativas no acaparan encabezados pero transformarán gradualmente gran parte de la política exterior estadounidense.

En enero, el Departamento de Estado presentó una nueva “súper división” de Seguridad Civil, Democracia y Derechos Humanos, que está bajo la dirección de la subsecretaria, Maria Otero. La división reúne a las agencias enfocadas en la aplicación del derecho internacional, la lucha contra el terrorismo y la reconstrucción y estabilización, con las que se encargan de promover la democracia, los derechos humanos y la asistencia humanitaria a los refugiados y migrantes.

Otero explica la lógica detrás de la iniciativa en términos de “protección a las personas.” Eso a su vez requiere “no solo propiciar las interacciones entre Estados,” sino también trabajar con actores fuera de los canales tradicionales en los que hemos participado.”

Vista desde esta perspectiva, la lucha contra el terrorismo incluye refutar la propaganda terrorista mediante una campaña estratégica de comunicaciones. Luchar contra la violencia relacionada con las bandas de narcotraficantes incluye trabajar con el magnate mexicano de telecomunicaciones, Carlos Slim, para desarrollar las herramientas que permitan que los ciudadanos comunes hagan denuncias anónimas de los actos de violencia mediante mensajes de texto y que la policía analice los resultados. Fortalecer la democracia significa trabajar con los creadores kenianos de una plataforma cartográfica de zonas de crisis que permite a cualquiera con un teléfono móvil enviar información por mensaje de texto a una estación central de monitoreo sobre algún fraude electoral o violencia.

Sobre la base país por país, girar hacia los pueblos significa tratar con los blogueros de Egipto así como con el dirigente Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas; convocar a los jóvenes emprendedores en Túnez, Argelia y Marruecos y ponerlos en contacto con quienes les pueden dar asesoría y financiamiento; y usar las redes sociales en Rusia para refutar los esfuerzos del gobierno para desprestigiar al embajador estadounidense. Y trabajar a nivel oficial, significa copatrocinar junto con Brasil la Asociación de Gobierno Abierto, que reúne a los gobiernos que desean aumentar la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana; y utiliza la presión recíproca entre pares y los informes abiertos para hacerlos cumplir sus compromisos.

Ver a los países a partir de estos términos integrales también ofrece una perspectiva estratégica diferente. Clinton ha creado numerosos puestos nuevos en el Departamento de Estado para propiciar el acercamiento con los diferentes segmentos sociales. Las estrategias y programas desarrollados por el embajador de Temas Globales de la Mujer, la Oficina de Temas Globales de la Juventud, el asesor de temas de la Sociedad Civil y Democracias Emergentes, el representante especial para el Acercamiento a las Comunidades Musulmanas, el representante especial de Asociaciones Globales, y el representante especial de Asuntos Comerciales y Empresariales a menudo presentan una cara muy distinta de los Estados Unidos.

Como resultado, Clinton ha iniciado un verdadero diálogo estratégico con la sociedad civil. Por ejemplo, la embajadora Melanne Verveer ha asistido a más de mil eventos en todo el mundo, enfocados en el empoderamiento de la mujer en áreas como las negociaciones de paz o la agricultura. Asimismo, ha emprendido programas como mWomen, que está diseñado para expandir y apoyar la tecnología  móvil que aumenta la independencia de la mujer, la seguridad y el acceso a los servicios de salud y los conocimientos vitales. La Oficina de Asuntos de la Juventud Globales está creando un consejo local de la juventud en cada embajada de los Estados Unidos en todo el mundo para ofrecer asesoría y ayudar a poner en aplicación los programas de la embajada destinados a la juventud local.

Aquí, el giro hacia los pueblos incluye el pueblo estadounidense: el dinamismo, creatividad y recursos de las empresas y organizaciones sin fines de lucro de dicho país que ya están participando en todo el mundo. Una iniciativa patrocinada por el sector privado y dirigida por el Departamento de Estado enviará 300 árboles de cornejo a Japón esta primavera para plantarlos en la zona afectada por el tsunami y en Tokio para expresar el apoyo del pueblo estadounidense al pueblo japonés; otra iniciativa enviará profesores de inglés por todo el sureste asiático.

Después de participar en la conferencia de los “Amigos de Siria” en Túnez, Clinton convocó a los jóvenes tunesinos a una reunión pública. En sus comentarios inaugurales dijo a su público que “los jóvenes están en el centro de las grandes oportunidades y retos estratégicos de hoy”. Habló de los esfuerzos que ha realizado toda su vida para incluir “el empoderamiento de las mujeres en la agenda internacional” y añadió que “ya es tiempo de incluir también el empoderamiento de los jóvenes”.

Las implicaciones de todas estas actividades, a las que Clinton se refiere como “el arte de gobernar del siglo XXI”, son profundas. De ahora en adelante, los Estados Unidos buscarán la participación de los pueblos de otros países en sus relaciones diplomáticas y tratarán de que entren en contacto con el pueblo estadounidense en la mayor medida posible. Desde el punto de vista de los diplomáticos estadounidenses, los pueblos de todos los países están en condiciones de igualdad con sus gobiernos. Ese supuesto es la esencia de la democracia; es una revolución para la democracia.

Anne-Marie Slaughter, ex directora de Planificación de Políticas del Departamento de Estado de Estados Unidos.

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