El Carmel y el edificio Windsor

Al final… y veinte días después de iniciarse las negociaciones entre los afectados del Carmel y la Generalitat, se ha llegado a un acuerdo que, a decir de los representantes de los afectados, es satisfactorio. Dicho acuerdo se restringe a los propietarios de los cuatro edificios derribados por lo que aún queda por indemnizar al casi millar de personas que fueron desalojadas de sus viviendas por la aparición de grietas. Mientras tanto el 3% se ha convertido en el comentario favorito de todos los programas de humor. Y algo que no acabo de entender: si Maragall conocía las supuestas prácticas delictivas de CIU, ¿por qué no puso la correspondiente denuncia?

Por otra parte el artículo de Jorge M. Reverte me deja estupefacto. Aunque coincido con su diagnóstico sobre la calidad de nuestra democracia, causa estupor leer que “el hundimiento del barrio del Carmel y el incendio de la torre Windsor no han sido catástrofes naturales, sino el resultado de una cadena de despropósitos”. Los socavones del Carmel tiene un origen innegable y se llama “negligencia” pero afirmar que el incendio del Windsor es producto de los despropósitos políticos es sencillamente ridículo. O al menos lo será mientras no finalicen las investigaciones, las cuales, de momento, ya han determinado que la grabación donde se veían dos figuras humanas es auténtica. En todo caso, podremos hablar de despropósito si, en un margen razonable de tiempo, tanto la Comunidad de Madrid como el resto de Comunidades Autónomas no refuerzan las medidas preventivas contra este tipo de accidentes (?). ¿Y el Estado? ¿no tiene nada que decir en este asunto? Si tan deficitaria es la legislación actual, ¿por qué no actúa y promueve una Ley Orgánica que armonice la legislación autonómica? ¿O sólo vamos a pedir responsabilidades en función del color de quien gobierna?

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