Internacional

Con su hogar derritiéndose, ¿a dónde van?. «Migrantes» es un maravilloso cortometraje de animación en 3D realizado por estudiantes de la escuela de animación PÔLE 3D en Francia. Dos osos polares tienen que abandonar su hábitat natural debido al calentamiento global. En su viaje se encontrarán con osos pardos con los que intentarán convivir, pero a éstos no les gusta su presencia…

La película, que ha recibido más de 90 premios, ofrece una inteligente narrativa dual: integra, a través de la figura de los osos polares, la perdida de la biodiversidad y la historia de los refugiados medioambientales. Una reflexión, por tanto, que no habla solo de osos sino principalmente de miles de personas que se ven obligadas a migrar debido a las consecuencias derivadas del cambio climático. Ocho minutos que os enternecerán.

Toda la información en Migrants.

La Gran Muralla Verde

La Gran Muralla Verde de África representa la esperanza ante uno de los escenarios más devastadores del cambio climático, la desertificación, y se espera que esté finalizada en 2030.

La meta de este gigantesco proyecto es crear una barrera vegetal entre el desierto del Sáhara y la zona de la sabana, en lo que geográficamente se conoce como el Sahel. Se trata de la mayor iniciativa ambiental lanzada por y para los países africanos, con el objetivo de frenar la desertificación y degradación de las tierras al sur del Sáhara que está provocando el cambio climático. Con más de 7.000 kilómetros proyectados, la Gran Muralla Verde recorrerá once países: Senegal, Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Eritrea, Etiopía y Djibou.

Según el último informe de progreso (SEP/2020), cerca de 20 millones de hectáreas de tierra ya han sido restauradas, se crearon más de 350.000 puestos de trabajo, se generaron alrededor de 90 millones de dólares en ingresos de 2007 a 2018 a través de las actividades de GGW y más de 220.000 personas recibieron capacitación sobre producción sostenible de productos agropastorales y no maderables para apoyar el cambio hacia un consumo y una producción más responsables.

Más información en The Great Green Wall y en United Nations Convention to Combat Desertification.

«La revolución y la tierra» es una película documental peruana de 2019 dirigida por Gonzalo Benavente Secco sobre la Reforma Agraria de 1969 llevada a cabo en Perú por la dictadura militar, llamada a sí misma "Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada". Narra el fin del régimen de las haciendas y el aparente declive de los señores gamonales. A partir de dicha reforma, millones de personas negras e indígenas que vivían y trabajaban en condición de semiesclavitud, accedieron a la libertad y obtuvieron el derecho a la propiedad.


Nota: para entender el revuelo que ha ocasionado un documental que narra hechos acaecidos hace 52 años durante la reciente campaña electoral y las posteriores elecciones en Perú, conviene leer La decisión de no transmitir ‘La revolución y la tierra’ solo reafirma su mensaje.

En marzo de 2013, la Unión Europea prohibió la venta de cualquier cosmético que hubiera sido probado en animales. Aunque significó un gran paso en su defensa, en muchos países tal prohibición todavía no se aplica y cientos de empresas continúan experimentando con animales. Se desconoce el número exacto de ellos que sufren y mueren a causa de estas prácticas pero se estima que son cientos de miles cada año.

Para conocer qué empresas utilizan otros métodos o cuáles siguen investigando con animales para sus productos de belleza, la asociación Personas por el Trato Ético de los Animales (*) mantiene una base de datos donde podemos acceder a la lista de aquéllas o realizar una búsqueda.

Con el fin de concienciar a las personas sobre este problema, la Humane Society of the United States ha lanzado la campaña Save Ralph, una crítica conmovedora y desgarradora del sufrimiento de los animales. Se trata de un cortometraje escrito y dirigido por Spencer Susser cuyo protagonista es el conejo Ralph, personaje interpretado Taika Waititi. Participan asimismo Ricky Gervais, Zac Efron, Olivia Munn, Tricia Helfer y Pom Klementieff.

El cortometraje, grabado como si fuera un documental, gira en torno al papel de Ralph como probador de productos. Las cámaras siguen al conejo a lo largo de un día típico mientras lucha por cepillarse los dientes, se retuerce de dolor de espalda y se somete a una dolorosa ronda de pruebas de varios productos relacionados con la belleza.


(*) PETA es la organización de derechos de los animales más grande del mundo, con más de 6.5 millones de miembros y simpatizantes.

Genocidio cultural contra los uigures en China

El Proyecto de Datos de Xinjiang reúne investigaciones rigurosas y empíricas sobre la situación de los derechos humanos de los uigures y otras nacionalidades no hanan en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (XUAR) en China occidental. Se centra en un conjunto básico de temas que incluyen los campos de internamiento masivo, la vigilancia y las tecnologías emergentes, los trabajos forzados y las cadenas de suministro, la campaña de "reeducación", la destrucción cultural deliberada y otras cuestiones de derechos humanos.

Basándose en datos de código abierto, que incluyen imágenes de satélite, documentos del gobierno chino, estadísticas oficiales y una serie de informes autorizados y estudios académicos, el Proyecto de Datos de Xinjiang documenta el programa en curso del Partido Comunista Chino sobre los abusos de los derechos humanos y el autoritarismo de la tecnología en Xinjiang, y explora sus implicaciones globales.

Acceder al Proyecto de Datos de Xinjiang.

The COVID-19 Visual Project

El Proyecto Visual COVID-19 es una plataforma multimedia que aspira a convertirse en un archivo permanente de la pandemia de coronavirus. Es un repositorio continuo que albergará una variedad de contenidos que documentan los hechos globales y las emociones generalizadas que definen este momento único en la historia.

Cortona On The Move, festival internacional de narrativa visual, está encargando a los fotógrafos de todo el mundo trabajos relacionados con la crisis: la emergencia sanitaria, la reacción económica, las luchas sociales y las consecuencias personales. Con el fin de ser lo más completo posible, el proyecto está organizado en capítulos donde muchas historias cubrirán múltiples temas, a veces superpuestos. Porque, en momentos críticos como este, las categorías y definiciones son borrosas, tal como nuestras vidas son en el momento actual.

Cada capítulo crecerá con nuevas historias a medida que estas extrañas semanas progresen y la humanidad intente encontrar soluciones y adaptarse a un nuevo orden mundial. Pretenden recoger el cambio, las reacciones y el estado de ánimo desde diferentes puntos del mundo. Para lograr esto, han invitado a artistas visuales para que contribuyan con narraciones originales producidas por y en la era COVID-19. Un ejemplo de ello es el video de Luján Agusti y Nicolás Deluca sobre el impacto del coronavirus en un lugar tan remoto como la Tierra del Fuego. El proyecto, lanzado el 11 de mayo de 2020, no finalizará hasta que  se encuentre una vacuna y una cura.

Proyecto Visual COVID-19

Refugiados rohinyá a su llegada, en septiembre, a Bangladés por el río Naf. Credit Sergey Ponomarev para The New York Times
Refugiados rohinyá a su llegada, en septiembre, a Bangladés por el río Naf. Credit Sergey Ponomarev para The New York Times

Aunque en el imaginario occidental los budistas son representados como gente de paz, la realidad dista mucho de ese cliché. En Birmania, por ejemplo, ya se dieron las primeras alertas en 2017 sobre la limpieza étnica que se estaba produciendo en ese país (artículo en PDF). Los rohinyás, una minoría musulmana, fueron primero perseguidos y después masacrados y expulsados del país. Dos años más tarde, la violencia de los supuestos pacifistas budistas va en aumento (artículo en PDF) en ese y en otros países.

En la actualidad, la situación de los rohinyá refugiados en Bangladesh es gravísima, en especial para los niños. Más de medio millón de refugiados en el campo de Cox Bazar (Bangladesh) hacen de éste el más grande del mundo. El relato de las personas que masivamente llegan a ese campo es aterrador. Episodios de extrema violencia donde los asesinatos, incendios de casas y abusos sexuales se repiten sin cesar.

Para quien quiera profundizar algo más, le dejo una recopilación de artículos de prensa (inglés y español): Los rohinyás.

Gregg Segal_Undaily BreadArianny Torres introdujo en su mochila algunas mudas, un par de juguetes, medicinas, pañales, un biberón, fotos de parientes y su Biblia. Después, con sus hijos Lucas y Alesia, viajó 976 kilómetros desde Maracaibo hasta Bogotá. Reservó parte del poco dinero que tenía para la comida y eso la obligó a realizar buena parte del trayecto andando. Ahora vende dulces en la Plaza Bolívar y aunque las cosas podrían ser mejores, al menos la vida es más estable que en Venezuela y sus hijos pueden comer tres veces al día.


La imagen pertenece a la serie de Gregg Segal llamada Un-Daily Bread. El trabajo de este fotógrafo, llevado a cabo con la colaboración de ACNUR, muestra a los inmigrantes venezolanos con la totalidad de sus pertenencias. Cada imagen publicada en su Instagram también incluye un largo pie de foto que describe el difícil viaje de cada familia. La serie es continuación de Daily Bread, un proyecto en el que Segal captura imágenes de niños de todo el mundo rodeados de lo que comen cada día.

El recuento de sus pocas pertenencias nos adentra en la grave crisis que sacude Venezuela. Tanto es así que ACNUR ha decretado una emergencia para ese país: «Las personas continúan saliendo de Venezuela para huir de la violencia, la inseguridad y las amenazas, así como la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Con más de 4 millones de venezolanos y venezolanas que se encuentran viviendo en el exterior, la gran mayoría en países de América del Sur, este es el éxodo más grande en la historia reciente de la región» (Ver ACNUR » Situación en Venezuela).

La niña lloraba envuelta en una manta roja de donación. Tenía un día y aún no le habían puesto nombre. Poco antes de nacer, sus padres se habían sumado al éxodo de refugiados rohingya que huían de Myanmar hacia el que pronto se convertiría en el campo de refugiados más grande del mundo, el asentamiento de Kutupalong-Balukhali, situado en Cox's Bazar, en Bangladesh.

El fotógrafo Turjoy Chowdhury recorría los campamentos cuando agachó la cabeza para entrar en una chabola, atraído por un llanto quejumbroso. Mientras fotografiaba a la recién nacida, dice Chowdhury, no se sacaba de la cabeza las medidas políticas y la persecución a las que obedecía aquella escena: «En ese instante, contemplando aquellos ojos inocentes, pensé: ¿estamos todos locos?».

Los niños rohingya nacidos en Cox's Bazar vienen al mundo en un limbo legal: no son bangladesíes, pero tampoco birmanos. Dado que ninguno de los dos países ofrece la ciudadanía a los rohingya, los bebés nacidos en el campo de refugiados son apátridas.

Desde hace unas décadas la etnia rohingya -de mayoría musulmana- tiene consideración de población extranjera en Myanmar -de mayoría budista-, aunque probablemente lleven viviendo en el país desde el siglo xv como mínimo. En 1982 Myanmar aprobó una ley que garantizaba la concesión de ciudadanía a los grupos étnicos principales, pero una posterior interpretación de aquella ley excluyó a los rohingya e hizo prácticamente imposible que demostrasen su nacionalidad. En virtud de ella, el Gobierno les expidió unas tarjetas de registro temporal, que, a diferencia de los documentos de identidad, no se consideran prueba de nacionalidad.

En agosto de 2017 un atentado perpetrado por insurgentes rohingya contra comisarías de policía desencadenó una implacable ofensiva del Gobierno birmano. Desde entonces han huido a Bangladesh más de 900.000 rohingya del millón que se estima llegó a haber en Myanmar. Como Bangladesh no los reconoce como refugiados, no pueden desplazarse libremente, no tienen derecho a la escolarización, no disponen de acceso a los servicios públicos y no pueden obtener la ciudadanía. En noviembre de 2017 se firmó un acuerdo de repatriación entre los dos países implicados para organizar su retorno voluntario, pero las condiciones en Myanmar distan mucho de ofrecer seguridad a los rohingya, afirman los colectivos de derechos humanos.

Del medio millón de niños que viven en Cox's Bazar, más de 30.000 son bebés de menos de un año, según ACNUR, la agencia de refugiados de la ONU. «La apatridia envuelve el futuro de los niños rohingya en una enorme incertidumbre», declara Karen Reidy, portavoz de Unicef. Es probable que se les excluya de los programas educativos formales y, con el tiempo, del mercado de trabajo. «Un niño sin nacionalidad puede tener ante sí toda una vida de discriminación», añade.

En el mundo hay al menos 10 millones de apátridas, apunta la ONU. El «giro xenófobo» global seguramente elevará esa cifra en los próximos años, dice Amal de Chickera, codirector del Instituto de Apatridia e Inclusión. «Si eres apátrida, no basta con garantizar que el retorno [al hogar] sea seguro: necesitas un Estado al que retornar».

El proyecto de Chowdhury, «Born Refugee» («Refugiado de nacimiento»), documenta los primeros días de vida de los niños. Para localizar a sus protagonistas, simplemente pregunta en las atestadas calles del campo si saben de algún recién nacido. «La gente empezó a darse cuenta de que era importante y empezó a guiarme», cuenta. Para este fotógrafo, cada bebé representa los daños colaterales de un conflicto centrado en la identidad étnica. «Constantemente me viene a la mente la canción Imagine de John Lennon -dice-. Un mundo sin fronteras: de eso va el proyecto».


Texto: Nina Strochlic (National Geographic, Julio/2019).
Fotografías:
Turjoy Chowdhury

Village lacustre dans les marais autour du Nil Blanc, au nord de Bor, état de Jonglei, Soudan du Sud (Yann Arthus-Bertrand)
Poblado de la etnia dinka en los pantanos alrededor del Nilo Blanco, al norte de Bor, estado de Jonglei, Sudán del Sur (Yann Arthus-Bertrand)

Las señales y los avisos de que Sudán del Sur estaba a punto de sufrir una hambruna eran muy claros. Las facciones rivales seguían, siguen, encerradas en su hostilidad, aunque su implacable afán de poder solo siembre una sensación de caos generalizada. He aquí la consecuencia: esta es una catástrofe provocada por el hombre. La guerra civil, la huida, la enfermedad y el hambre son la locura cotidiana en Sudán del Sur, un país que se muere.


La fotografía es Yann Arthus-Bertrand, un renombrado fotógrafo francés especializado en animales y en fotografía aérea.