Civilizaciones

El Dolmen de Soto (2.500-3.000 a.C) constituye uno de los monumentos megalíticos más relevantes del Suroeste Peninsular y un referente cultural e identitario de la Provincia de Huelva y del municipio de Trigueros.

Una de las particularidades constructivas más relevantes es su orientación hacia el Este, coincidiendo su acceso con los ortos solares en los equinoccios de primavera y otoño. Esta intencionalidad constructiva indica dos aspectos cruciales respecto a la observación astronómica y su uso ritual, por un lado, la necesidad de control de los ciclos de la naturaleza, de las estaciones, ya que estas comunidades campesinas contaban con la agricultura y ganadería como base de subsistencia. Y por otro lado, la idea del renacimiento, regeneración y purificación espiritual enraizada con el sistema de creencias de estas sociedades.

Toda la información en www.dolmendesoto.org. También interesante el artículo Un Stonehenge subterráneo en Huelva.

Urna de incineración, cerámica realizada a mano, necrópolis del Pi de la Lliura (Vidreres, la Selva), Bronce final, 1100-850 a. C.
Urna de incineración, cerámica realizada a mano, necrópolis del Pi de la Lliura (Vidreres, la Selva), Bronce final, 1100-850 a. C.

El homo sapiens ha inhumado o incinerado a sus muertos desde hace miles de años. Con el paso de una vida nómada a una sedentaria llegaron cambios sociales muy importantes. Uno de ellos fue el trato dado a los muertos. Surgen las necrópolis y el ritual funerario adquiere relevancia. Algunas, como las egipcias, datan del siglo XXVII a. C. y son obras arquitectónicas realmente extraordinarias.

Pero solo en algunos lugares se alcanzó tal grado de complejidad. En España los asuntos mortuorios eran mucho más sencillos, incluso muchos años después de que se construyeran las pirámides egipcias. Veamos por ejemplo el nordeste español y en concreto la necrópolis del Pi de la Lliura (Vidreres, Gerona) que cuenta con dataciones radiométricas que sitúan su inicio entorno al 1000 cal. a.C. (1080-960 cal a.C.). Estamos en la época denominada «Bronce Final».

Enterramientos durante el Bronce FinalSe trata de una necrópolis de incineración constituida por 77 enterramientos en fosa. Los cadáveres se quemaban en espacios ad hoc situados en la la propia necrópolis (ustrina o busta) a temperaturas de entre 600 y 800 grados, después los huesos resultantes eran triturados para reducir su volumen y depositados en el osario cerámico, junto a los elementos metálicos si los había, y cubiertos con una tapadera. Los osarios cerámicos están decorados con las técnicas del acanalado y la incisión, en el estilo que se denomina comúnmente de tipo Campo de Urnas; el metal, aún muy escaso en estos momentos, consiste principalmente en agujas de sujeción del vestido y navajas de afeitar. Colocado el conjunto en la fosa de enterramiento, se cubría ésta con tierra y piedras y se señalizaba con una estela (ver figura).

Los enterramientos de incineración fechables en el Bronce Final ponen de manifiesto que los ajuares y ofrendas son en extremo limitados; la mayor parte de los sepulcros contienen únicamente el osario y sólo un porcentaje muy restringido cuenta con algún objeto de metal (navajas de afeitar, pinzas y objetos de adorno). La estructura de las tumbas es también de una gran simplicidad, pues se limita a una fosa donde se deposita el osario y, en los contados casos en que los hay, el resto de elementos de acompañamiento del enterramiento.

El panorama de las necrópolis del Bronce Final del nordeste indica, en definitiva, una sociedad con pocas diferencias sociales, si bien hay que señalar dos aspectos relevantes. En primer lugar, la presencia de metal en algunas tumbas, un bien muy preciado en estos momentos, parece apuntar a una incipiente desigualdad y, por otra parte, los tipos metálicos presentes en las tumbas indican que la distinción se establece en función no sólo de la posesión y posibilidad de amortizar piezas metálicas sino que en vida se ciñe sobre todo al aspecto físico de las personas: los elementos ornamentales personales (brazaletes, etc.), los ítems relacionados con el vestido (agujas) y las navajas de afeitar, que posibilitan una distinción significativa en el aspecto de las personas, así lo sugieren. En segundo lugar, merece la pena resaltar que, si bien, como ya hemos dicho, el aspecto de los enterramientos es bastante igualitario, hay que tener en consideración que el propio derecho a ser enterrado en la necrópolis y a ser objeto de las prácticas rituales correspondientes parece constituir ya de por sí un elemento social diferencial: en general, dicho derecho se circunscribe a los adultos, raramente se encuentran enterramientos infantiles y, por otra parte, algunos indicios permiten sugerir que no toda la población adulta tenía tal derecho, como de manera clara se documenta más tarde, por ejemplo en las pequeñas necrópolis bajoaragonesas de cista excéntrica de la Primera Edad del Hierro.


Fuentes:

  • Celestino Pérez, Sebastián (coord.), La Protohistoria en la península ibérica, Ediciones Akal, 2017.
  • Figura: E. Pons, A. Solés [dirs.] [2008], La necrópolis d’incinerado deI Pi de la Lliura-Vidreres, Ajuntament de Vidreres, Departament de Cultura, Generalitat de Catalunya, Museu d’Arqueologia de Catalunya, Gerona.
  • Imagen urna: Museu d’Arqueologia de Catalunya, Gerona.

El último recolector de miel

El documental The Last Honey Hunter fue estrenado en 2017 pero solo ahora podemos verlo gratis en «Vimeo» (subtítulos en inglés).

Escrita y dirigida por Ben Knight, el documental narra la historia de un hombre de la cultura kulung, de Nepal, que recolecta una miel muy particular jugándose la vida colgado de una cuerda en espeluznantes acantilados.

Si queréis conocer más acerca de esta tradición tan peligrosa, podéis leer un gran artículo en National Geographic que incluye fotografías y vistas en 360º: The Last Death-Defying Honey Hunter of Nepal. El artículo está escrito en inglés pero os dejo también el texto en español (se publicó en julio de 2017).

Novias en Nigeria

Los retratos de Lakin Ogunbanwo de novias nigerianas son una ingeniosa investigación sobre los elementos de las tradiciones de boda de la cultura nigeriana que se han dado por sentado. Hay treinta y seis estados diferentes en Nigeria, cada uno con su propio conjunto de tribus, costumbres familiares, ideologías y neurosis comunitarias, fundamentos y tabúes.

Si las finanzas lo permiten, las bodas nigerianas abarcan días o semanas. Implican secuencias de hechos que nunca deben ser contravenidos, para que los roles cuidadosamente repartidos de madre, padre, hijos e hijas no se vean afectados o socavados. Hay largas listas de regalos que deben intercambiarse, afianzando la autoestima de cada pariente relevante de la novia: cuarenta tubérculos de ñame, cuarenta vientres de pez cuchillo ahumados, un gran baúl de metal, una cabra, ropa interior nueva para el novia, un elegante bastón para el padre de la novia, y así sucesivamente.

Observe cuidadosamente y podrá ver el peso de estas tradiciones en las novias de Ogunbanwo: Ẹ wá wò mí («Ven y mírame / admírame» en yoruba).

Lancia, la última ciudad que resistió a los romanos

Los indicios arqueológicos apuntan a que el solar de la antigua ciudad de Lancia estuvo ocupado por un pequeño núcleo en la Edad del Bronce, y en época prerromana fue un poblado astur que contaba con construcciones en adobe, empalizadas, hornos… donde también se localizaron cerámicas y monedas de la cultura íbera.

Tras la conquista de este oppidum (ciudad levantada sobre una colina) que ocupaba unas 30 hectáreas, y la posterior construcción sobre él de un asentamiento romano, el emperador César Augusto ya pudo decir que ninguna ciudad en la provincia más occidental del imperio se resistía a su poder.

Más información en La irreductible aldea gala estaba en León (El País).

Hadis, de 36 años, lleva 10 años como minero a tiempo completo. Recientemente empezó a trabajar como cocinero en un restaurante turístico cercano, pero regresa periódicamente a la mina para obtener ingresos extra.
Hadis, de 36 años, lleva 10 años como minero a tiempo completo. Recientemente empezó a trabajar como cocinero en un restaurante turístico cercano, pero regresa periódicamente a la mina para obtener ingresos extra.

Cada día, los mineros emprenden un duro trayecto ascendente por las laderas de 2.000 metros del Ijen (Indonesia) en plena oscuridad antes de descender 900 metros en el interior del cráter, donde una red de tuberías de cerámica artificiales canaliza los gases responsables de precipitar el azufre elemental.

Envueltos en humos tóxicos y calor, excavan los bloques endurecidos y sacan cargamentos de entre 70 y 90 kilogramos del cráter dos veces al día, ganando una media de 4 euros por trayecto.

Leer la historia en Impresionantes fotografías de los hombres que trabajan en un volcán activo.

Kukeri

Este proyecto documenta las prácticas antiguas, arcanas y paganas de Bulgaria que se remontan a miles de años. Realizada en las remotas regiones montañosas del país, la práctica anual de «Kukeri» se lleva a cabo a finales de enero.

Los rituales de otros mundos tienen la intención de ahuyentar a los espíritus malignos del invierno que de otra manera podrían traer mala fortuna o «loshotiya» a la comunidad. Se usan máscaras de madera talladas con las caras de bestias inquietantes y pesadas campanas que cuelgan alrededor de sus cinturas, creando una sinfonía ensordecedora mientras bailan y saltan en ritmos hipnóticos.

Pasé semanas viajando por las zonas rurales de Bulgaria explorando los pueblos y los campos de nieve para capturar retratos de los practicantes del ritual anual. He tenido la suerte de pasar mucho tiempo en las montañas búlgaras durante los últimos cuatro años y me he enamorado de las misteriosas tradiciones de estos pequeños pueblos, inmersos en su antiguo folclore en este rincón atemporal y un tanto olvidado de Europa.

Aron Klein

La división de la carne y la grasa de ballena se rige por la tradición Iñupiaq, es decir, se distribuye equitativamente para garantozar así que todo el mundo se beneficie de la caza.
La división de la carne y la grasa de ballena se rige por la tradición Iñupiaq, es decir, se distribuye equitativamente para garantizar así que todo el mundo se beneficie de la caza.

La cultura del pueblo iñupiat (Alaska) gira en torno a las ballenas. Cada primavera, mujeres y hombres pasan semanas pendientes de las ballenas de Groenlandia que migran rumbo al norte desde el mar de Bering hacia el Ártico canadiense. Cada ballena cazada se reparte equitativamente entre cada habitante de la aldea.

El fotógrafo Kiliii Yüyan, descendiente de los cazadores y pescadores hezhen del norte de China y el sudeste de Siberia, intenta aprehender la complejidad de estos pueblos. Durante 10 meses en un lapso de cinco años, Yüyan convivió con los iñupiat en Utqiagvik (Barrow) y de aquella convivencia surgió una narración en forma de fotografías.

Flower Men (Ken Hermann)

Hace unos años, estando en la India en viaje de trabajo, aproveché un día libre para visitar el mercado de flores de Mullick Ghat, en Kolkata. Es uno de los más grandes de Asia, un laberinto de puestos que fue inaugurado hace más de un siglo y al que acuden a diario unos 2.000 vendedores. Cada mañana llegan hasta aquí camiones con las flores de temporada.

Su ambiente frenético y caótico me sedujo por completo, pero lo que más me fascinó fue el modo en que los vendedores lucen la mercancía. Viriles, incluso rudos, portaban las flores con una delicadeza extrema. Había un tipo que parecía llevar un vestido de flores. Intrigado por ese contraste masculino-femenino, regresé al cabo de dos años para tomar una serie de retratos.

En la India las flores se usan para todo, desde fiestas privadas y públicas hasta rituales religiosos. La variedad es enorme: hibiscos de vivos colores, rosas de intenso carmesí, ramos de jazmín, lotos fragantes, magnolias… Pero decidí fotografiar solo las especies que los floristas llevaban encima.

En principio pensé incluir ambos sexos en la serie fotográfica, pero las mujeres a quienes pedí permiso eran reacias a que las retratase, de modo que me centré exclusivamente en los floristas hombres.

Muchos de ellos solo hablan bengalí. Algunos están ahí ilegalmente, y me costó ganarme su confianza. Pero al cabo de unos días mi ayudante y yo conectamos con un lugareño que hablaba bengalí e hindi. Con su ayuda fue más fácil que nos diesen su consentimiento para acercarnos a ellos.

Como el mercado estaba demasiado abarrotado para conseguir los encuadres limpios que a mí me gustan, fotografié a los hombres en la orilla del río Hugli, un afluente del Ganges. Tomaba las fotos entre las 12 y las 3 de la tarde, para captar la mezcla cetrina de la luz del sol y el esmog. También usé un filtro de estudio para suavizar la potente luz del mediodía.

En el transcurso de ocho días fotografié a unos 55 floristas. La mayoría de los retratos nos llevaban 10 o 15 minutos. No parece mucho, pero hacía tanto calor que nos abrasábamos. Al terminar la jornada tenía que volver al hotel para cambiarme de ropa, porque literalmente chorreaba sudor.

Mi obra pretende dejar atrás los estereotipos. Hay quien piensa que en la India solo hay miseria y sufrimiento. Este proyecto, una serie de hermosas imágenes tomadas en un entorno tan áspero como inesperado, es mi manera de demostrar que no es así.

Texto de Ken Hermann.


Podéis ver 28 fotografías del proyecto Flower Men en su página.

Para el pueblo udege, que habita en la taiga de Ussuri (un bosque templado de las montañas de Sikhote-Alin, situado entre el Mar de Japón al Este y la frontera con China al Oeste), la caza se funde con su existencia. El fotógrafo Álvaro Laiz vivió con ellos durante cuatro meses fotografiando la forma de vivir de estos hombres y mujeres que cazan, pescan y recolectan para sobrevivir.

Sus creencias están plagadas de referencias a fuerzas sobrenaturales que deben ser respetadas. En 1997, un cazador furtivo ruso llamado Markov se encontró con un gigantesco tigre de Amur. A pesar del riesgo, Markov le disparó al tigre pero no pudo matarlo. Los udege creen que, si alguien ataca a un tigre sin una razón, Amba (el lado oscuro del tigre) lo perseguirá. Markov desató el Amba y durante las siguientes 72 horas el animal rastreó a Markov y lo mató. Investigaciones posteriores sugieren que el tigre planeó sus movimientos con una rara combinación de estrategia e instinto y, lo más importante, con un claro objetivo escalofriante: Amba buscaba venganza. Esta creencia animista constituye el leitmotiv para experimentar el impacto de la naturaleza en las comunidades de Udege a través de uno de los últimos restos del chamanismo: la cultura del cazador del Lejano Oriente ruso.

Álvaro Laiz -The hunterHombre-ciervo. «Hubo un tiempo en que cuando un udege veía un ciervo, creía ver un hombre-ciervo […] Cuando veía a un tigre, creía ver un hombre tigre» (Cuento Udege).
Este y otros cuentos ancestrales reflejan las creencias animistas de este pueblo tan influenciado por la naturaleza.

Álvaro Laiz -The hunterHeilongjiang: el dragón negro. La cuenca del río Amur forma la frontera entre el lejano oriente ruso y la Manchuria interior china.

Álvaro Laiz -The hunterLas tasa de alcoholismo entre la comunidad udege se encuentran entre las más altas de toda Rusia y a menudo conducen a episodios de violencia.

Álvaro Laiz -The hunterKostya el cazador: «Cuando veo un ciervo, un alce o un oso no tengo dudas. Solo hay una respuesta para un cazador: matar. Pero cuando veo un tigre, mi mente vacila …».

Álvaro Laiz -The hunterLev Jomenko, cazador y herborista de Lesopil`noye. Durante un viaje de caza divisó las huellas de un tigre herido y decidió seguirlas. Al parecer, el tigre golpeó a Jomenko en la cara con su pata, dejándolo inconsciente en el suelo. Luego, el tigre lo sacudió como un muñeco de trapo, tan violentamente que le rompió la muñeca y las dos piernas. Entonces el tigre se alejó de allí. Ese día la temperatura era de menos cuarenta y cinco grados. Su cuerpo apareció congelado.

Álvaro Laiz -The hunterGalina llora abrazada a la foto de su hijo que desapareció en la taiga hace unos años: «Se fue un día y nunca regresó…»

Álvaro Laiz -The hunterEdvard Niekrasov fue atacado por una tigresa hace una década. Le disparó y mató a un tigre durante un viaje de caza, pero no se dio cuenta de que también había una tigresa. La tigresa le dio un golpe en la cara, deformandole la cara. «Estábamos siguiendo las huellas de un ciervo cuando nos dimos cuenta de que un tigre estaba casi delante de nosotros. No lo pensé dos veces y disparé y maté al animal. Estaba emocionado y corrí hacia el animal para verlo sin darme cuenta de que había un tigre hembra escondido a su lado. Luego se abalanzó sobre mí … Recuerdo sus ojos fuera de las órbitas mirándome fijamente cuando me dio un golpe en la cara. Por suerte, mi sobrino fue capaz de ahuyentar a la tigresa antes de que ella me rematara. Nunca debí hacer lo que hice y pagué un alto precio por ello…»

Álvaro Laiz -The hunterHombre ciervo bajo la constelación de Orión (el Cazador)

Esta serie de fotografías y algunas más pueden verse en el sitio del fotógrafo: http://www.alvarolaiz.com/the-hunter (clic en la foto para acceder a la galería).