Civilizaciones

El nacimiento de Japón

El sintoísmo es una religión que afirma en la existencia de divinidades o seres espirituales (kami) con los que se debe convivir en armonía. Fue considerado la religión del Estado hasta 1945 y hoy en día la practican millones de japoneses. No tienen una deidad principal ni tampoco una estructura normativa propiamente dicha. En cuanto a la oración, no hay reglas establecidas pero cuenta con narraciones míticas que explican el origen del mundo y de la humanidad.

Una de esas tradiciones se refleja en la fotografía de Davide Lena tomada al ocaso. Amarrados por gruesas cuerdas de paja de arroz, los dos farallones de la costa de Futami (Japón), Izanagi  e Izanami, simbolizan las deidades sintoístas que según la leyenda crearon Japón.

El yacimiento de la Silla del Papa se identifica hoy como la Bailo de las amonedaciones púnicas, es decir, como el núcleo poblacional que daría origen a Baelo Claudia en las últimas décadas del siglo I a.C.

Las dataciones radiocarbónicas y las proporcionadas por las cerámicas de superficie permiten afirmar que la ocupación del yacimiento abarca todo el I milenio a.C., desde el siglo IX hasta la fecha de abandono, que se supone fue en torno al 25 a.C. Probablemente, la población de Bailo fue invitada o forzada a abandonar el asentamiento y trasladarlo a la costa debido a la política augustea de intervención demográfica y urbanística en territorios de especial interés estratégico.

El yacimiento se asienta en una cumbre escarpada (457 ms.n.m.) de la sierra de la Plata, elegida tanto por sus defensas naturales como por el acceso a un manantial así como por la visibilidad en todas sus direcciones (Asido y cabo de Trafalgar al oeste, Tarifa al este y África al sur). La extensión del núcleo original fue de unas 4 hectáreas que fue extendiéndose hasta alcanzar las 12 hectáreas en los siglos II-I a.C.

Más información sobre las campañas de excavación en Archeostraits. y también interesante el estudio El oppidum bástulo-púnico de la Silla del Papa (Tarifa, Cádiz). Primeros resultados del proyecto arqueológico internacional.

Trabajos, costumbres y remedios antaño visibles en muchos de nuestros pueblos han ido desapareciendo poco a poco. Sin embargo, en países «menos avanzados» como China aún se mantienen en el ámbito rural. Los podemos ver gracias, por ejemplo a Li Ziqi que muestra al mundo la vida cotidiana en la granja de Mianyang (Sichuan, China) a través de su canal de Youtube. De todos sus vídeos he seleccionado el que muestra como se teje y tiñe una capa larga de lana. Cinco minutos de video que nos transporta a épocas pretéritas.

Aleksey Myakishev_PILGRIMS 1994-2015

Puede parecer increíble pero el sentimiento religioso entre los rusos se ha mantenido a lo largo de los años, incluso bajo el yugo comunista. Sirva de muestra esta procesión, maravillosamente fotografiada por Aleksey Myakishev, que ha perdurado durante cientos de años de forma ininterrumpida y eso que fue prohibida durante la época de la Unión Soviética. A pesar de dicha prohibición, los peregrinos recorrían el trayecto escondidos a través de los bosques y hoy en día es una de la procesiones más importantes de ese país.

Según la leyenda, el icono de San Nicolás apareció y obró milagros en el pueblo de Velikoretskoye pero fue trasladado posteriormente a la ciudad de Vyatka. Sin embargo, se decidió que todos los años dicho icono fuera llevado de nuevo a su lugar de origen, naciendo así el peregrinaje anual.

La serie PILGRIMS 1994-2015 nos adentra en mundo místico cuya espiritualidad se acentúa con el formato en blanco y negro de las fotografías: «For more than 600 years every 3rd of June thousands of orthodox pilgrims gather for the Religious procession in Velikoretskoye village. According to the legend, Nikolay Chudotvorets icon has been found in this very village and began to cure almost at once. Later, the icon was stored in Vyatka and, not to offend feelings of the believers, it had been decided to carry the icon every year with the procession to the place of its finding in Velikoretskoye village and then back to Vyatka. Within five days the pilgrims, praying and chanting walk about 130 kilometers. At the time of the Soviet Union the religious procession was officially forbidden, but pilgrims, hiding in woods from militia, made this way every year. From the early 1990s, after the fall of the Soviet Union, the ban was removed, and the quantity of pilgrims increased hundreds times. Now this is one of the most significant events in a religious life of Russia» — Aleksey Myakishev

El santuario tartésico de Cancho Roano
Recreación de Cancho Roano

El primer santuario tartésico excavado en su totalidad y, sin duda, el mejor conocido hasta la fecha, es el de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz). Inserto en el valle medio del Guadiana, alejado de las principales vías de comunicación de la época, así como de yacimientos coetáneos levantados en las orillas de este río, constituye un caso excepcional de estudio, tanto por su localización como por su estado de conservación. Se ubica en una vaguada junto a un pequeño arroyo de aguas permanentes inmerso en un bosque de encinas que le permite permanecer camuflado en el paisaje. Durante las excavaciones se documentaron tres edificios, el primero de ellos, de clara inspiración fenicia, aunque ya construido en plena época tartésica, hacia finales del siglo VII o inicios del VI a.C. Su importancia radica en que gracias a su estado de conservación podemos reconstruir los diversos momentos de su existencia, conocer sus diferentes fases constructivas y la técnica mediante la cual fue edificado.

Arquitectónicamente, Cancho Roano es un edificio de planta cuadrangular construido a partir de cimientos de piedra sobre los que se levantan alzados de abobe. Su estructura interna se ordena en torno a un patio enlosado con lajas de pizarra, herencia de llos santuarios del Guadalquivir, en torno al cual se organizan el resto de estancias. La habitación principal de los tres santuarios, H-7, funciona como un adyton y se corresponde con un espacio amplio de similares dimensiones que se respeta en las tres construcciones documentadas, en cuyo centro y en el mismo eje vertical se levantaron sendos altares de adobe. El altar del edificio más antiguo, Cancho Roano ‘C’ es circular y está rematado por un triángulo en cuyo centro se localizó un vaso cerámico donde se verterían los líquidos de los sacrificios, una forma que recuerda al Schen egipcio; el del segundo santuario, o Cancho Roano ‘B’, tiene forma de piel de toro extendida y sobre su plataforma se llevaron a cabo rituales de incineración; por último, el altar del último edificio, o Cancho Roano ‘A’, consistía en un gran pilar cuadrangular de abobe enlucido de blanco cuyo remate superior se ha perdido, pero que seguramente se prolongaría hacia un piso superior también desaparecido. Los tres edificios están orientados al este y disponen de una sola entrada flanqueada por dos torres. El santuario se encuentra rodeado por un foso, al menos en los edificios ‘A’ y ‘B’ que aprovecha la vena de agua para alimentarse, la misma que surte a los dos profundos pozos, uno localizado en el centro del patio interior y otro al exterior, en uno de los extremos del foso. Entre el edificio principal y el foso se construyeron una serie de estancias perimetrales, a modo de «capillas», en las que se documentaron interesantes conjuntos de ofrendas junto a los restos de huesos de animales procedentes de los distintos rituales de sacrificio. Junto al material de las estancias perimetrales, en el interior del edificio principal se documentaron interesantes conjuntos de materiales suntuosos y otros relacionados con el culto, entre los que destaca la gran cantidad de cerámica griega o los objetos de origen itálico que demuestran la capacidad comercial del enclave.

Santuarios de Cancho Roano (según Celestino, 2001)
Santuarios de Cancho Roano (según Celestino, 2001)

Quizá uno de los datos más interesantes aportados por Cancho Roano es el de su destrucción intencionada a partir de un ritual en el que debieron participar las comunidades de su entorno. En la ceremonia se sacrificaron unos sesenta animales, principalmente ovejas, vacas y cerdos, cuyos restos fueron arrojados al foso con la cerámica utilizada para su ingesta; aunque lo que llama poderosamente la atención es el sacrificio de dieciséis équidos cuyas cabezas fueron cortadas y depositadas en un extremo del foso. Tras los rituales y la deposición de las ofrendas, el ritual finalizó con la destrucción e incendio del santuario, posteriormente tapado con una gruesa capa de tierra que ha permitido su excepcional conservación hasta nuestros días.

Cancho Roano fue clasificado por su primer excavador, Maluquer de Motes, como un palacio-santuario, denominación en la que se aunaba tanto la monumentalidad del edificio como su marcado carácter sacro. Al ser el primer edificio excavado de esta naturaleza, se buscó su origen por todo el Mediterráneo, de tal modo que mientras para algunos derivaba de los hilani de la región sirio-palestina, para otros mostraba mayores analogías con los enclaves comerciales griegos o los santuarios etruscos. Sin embargo, el hallazgo de nuevos edificios en el valle del Guadalquivir, caso de Coria del Río, El Carambolo o el ejemplo de Abul en la costa atlántica de Portugal, demostraron que su construcción y funcionalidad derivaba de estos santuarios tartésicos, centros con un importante papel dentro del sistema comercial cuya arquitectura, en origen, es marcadamente mediterránea.

No existen ya dudas para especular acerca de la funcionalidad de Cancho Roano, al que se le ha otorgado un papel sacro como así lo dejan entrever la aparición de una sucesión de tres altares en la estancia principal del edificio, diferentes materiales relacionados con las actividades cultuales o la abundante presencia de huesos de animales procedentes de los sacrificios. El sitio sirvió de centro de intercambio comercial en un terreno neutral alejado de los grandes centros de poder, aislado en un paisaje de dehesa que le hace pasar completamente desapercibido. De ese modo, las hipótesis que defienden su función palacial apenas se sostienen, pues ni ha sido construido en un núcleo urbano, ni cubre un amplio abanico de servicios ni se conocen ejemplos en los que los bienes de un palacio que iba a ser destruido hayan sido protegidos y ocultados con tal intencionalidad, un acto que sólo puede ir vinculado a un fuerte componente religioso.

En definitiva, la construcción de los primeros santuarios fenicios en los enclaves coloniales del sur peninsular, cuya finalidad era dar seguridad y ofrecer un lugar de intercambio comercial para los indígenas, abrió paso a la adaptación de estas construcciones al modelo tartésico, momento en el que el santuario ganará una importancia y un protagonismo muy relevante como integrador de ambas sociedades, así como intermediario en las relaciones entre fenicios e indígenas dentro de las transacciones comerciales, una importancia que paulatinamente se irá extendiendo hasta conseguir un papel preponderante y estratégico en el control del territorio colonizado. Así, el santuario se convierte en un elemento fundamental para conocer la formación y el sincretismo de Tarteso, al erigirse como objeto integrador de culturas.


Texto: Celestino Pérez, Sebastián (coord.), La Protohistoria en la península ibérica, Ediciones Akal, 2017.
Ilustración: www.artstation.com/artwork/mwD1Y

El Dolmen de Soto (2.500-3.000 a.C) constituye uno de los monumentos megalíticos más relevantes del Suroeste Peninsular y un referente cultural e identitario de la Provincia de Huelva y del municipio de Trigueros.

Una de las particularidades constructivas más relevantes es su orientación hacia el Este, coincidiendo su acceso con los ortos solares en los equinoccios de primavera y otoño. Esta intencionalidad constructiva indica dos aspectos cruciales respecto a la observación astronómica y su uso ritual, por un lado, la necesidad de control de los ciclos de la naturaleza, de las estaciones, ya que estas comunidades campesinas contaban con la agricultura y ganadería como base de subsistencia. Y por otro lado, la idea del renacimiento, regeneración y purificación espiritual enraizada con el sistema de creencias de estas sociedades.

Toda la información en www.dolmendesoto.org. También interesante el artículo Un Stonehenge subterráneo en Huelva.

Urna de incineración, cerámica realizada a mano, necrópolis del Pi de la Lliura (Vidreres, la Selva), Bronce final, 1100-850 a. C.
Urna de incineración, cerámica realizada a mano, necrópolis del Pi de la Lliura (Vidreres, la Selva), Bronce final, 1100-850 a. C.

El homo sapiens ha inhumado o incinerado a sus muertos desde hace miles de años. Con el paso de una vida nómada a una sedentaria llegaron cambios sociales muy importantes. Uno de ellos fue el trato dado a los muertos. Surgen las necrópolis y el ritual funerario adquiere relevancia. Algunas, como las egipcias, datan del siglo XXVII a. C. y son obras arquitectónicas realmente extraordinarias.

Pero solo en algunos lugares se alcanzó tal grado de complejidad. En España los asuntos mortuorios eran mucho más sencillos, incluso muchos años después de que se construyeran las pirámides egipcias. Veamos por ejemplo el nordeste español y en concreto la necrópolis del Pi de la Lliura (Vidreres, Gerona) que cuenta con dataciones radiométricas que sitúan su inicio entorno al 1000 cal. a.C. (1080-960 cal a.C.). Estamos en la época denominada «Bronce Final».

Enterramientos durante el Bronce Final en el nordeste de EspañaSe trata de una necrópolis de incineración constituida por 77 enterramientos en fosa. Los cadáveres se quemaban en espacios ad hoc situados en la la propia necrópolis (ustrina o busta) a temperaturas de entre 600 y 800 grados, después los huesos resultantes eran triturados para reducir su volumen y depositados en el osario cerámico, junto a los elementos metálicos si los había, y cubiertos con una tapadera. Los osarios cerámicos están decorados con las técnicas del acanalado y la incisión, en el estilo que se denomina comúnmente de tipo Campo de Urnas; el metal, aún muy escaso en estos momentos, consiste principalmente en agujas de sujeción del vestido y navajas de afeitar. Colocado el conjunto en la fosa de enterramiento, se cubría ésta con tierra y piedras y se señalizaba con una estela (ver figura).

Los enterramientos de incineración fechables en el Bronce Final ponen de manifiesto que los ajuares y ofrendas son en extremo limitados; la mayor parte de los sepulcros contienen únicamente el osario y sólo un porcentaje muy restringido cuenta con algún objeto de metal (navajas de afeitar, pinzas y objetos de adorno). La estructura de las tumbas es también de una gran simplicidad, pues se limita a una fosa donde se deposita el osario y, en los contados casos en que los hay, el resto de elementos de acompañamiento del enterramiento.

El panorama de las necrópolis del Bronce Final del nordeste indica, en definitiva, una sociedad con pocas diferencias sociales, si bien hay que señalar dos aspectos relevantes. En primer lugar, la presencia de metal en algunas tumbas, un bien muy preciado en estos momentos, parece apuntar a una incipiente desigualdad y, por otra parte, los tipos metálicos presentes en las tumbas indican que la distinción se establece en función no sólo de la posesión y posibilidad de amortizar piezas metálicas sino que en vida se ciñe sobre todo al aspecto físico de las personas: los elementos ornamentales personales (brazaletes, etc.), los ítems relacionados con el vestido (agujas) y las navajas de afeitar, que posibilitan una distinción significativa en el aspecto de las personas, así lo sugieren. En segundo lugar, merece la pena resaltar que, si bien, como ya hemos dicho, el aspecto de los enterramientos es bastante igualitario, hay que tener en consideración que el propio derecho a ser enterrado en la necrópolis y a ser objeto de las prácticas rituales correspondientes parece constituir ya de por sí un elemento social diferencial: en general, dicho derecho se circunscribe a los adultos, raramente se encuentran enterramientos infantiles y, por otra parte, algunos indicios permiten sugerir que no toda la población adulta tenía tal derecho, como de manera clara se documenta más tarde, por ejemplo en las pequeñas necrópolis bajoaragonesas de cista excéntrica de la Primera Edad del Hierro.


Fuentes:

  • Celestino Pérez, Sebastián (coord.), La Protohistoria en la península ibérica, Ediciones Akal, 2017.
  • Figura: E. Pons, A. Solés [dirs.] [2008], La necrópolis d’incinerado deI Pi de la Lliura-Vidreres, Ajuntament de Vidreres, Departament de Cultura, Generalitat de Catalunya, Museu d’Arqueologia de Catalunya, Gerona.
  • Imagen urna: Museu d’Arqueologia de Catalunya, Gerona.

El último recolector de miel

El documental The Last Honey Hunter fue estrenado en 2017 pero solo ahora podemos verlo gratis en «Vimeo» (subtítulos en inglés).

Escrita y dirigida por Ben Knight, el documental narra la historia de un hombre de la cultura kulung, de Nepal, que recolecta una miel muy particular jugándose la vida colgado de una cuerda en espeluznantes acantilados.

Si queréis conocer más acerca de esta tradición tan peligrosa, podéis leer un gran artículo en National Geographic que incluye fotografías y vistas en 360º: The Last Death-Defying Honey Hunter of Nepal. El artículo está escrito en inglés pero os dejo también el texto en español (se publicó en julio de 2017).

Novias en Nigeria

Los retratos de Lakin Ogunbanwo de novias nigerianas son una ingeniosa investigación sobre los elementos de las tradiciones de boda de la cultura nigeriana que se han dado por sentado. Hay treinta y seis estados diferentes en Nigeria, cada uno con su propio conjunto de tribus, costumbres familiares, ideologías y neurosis comunitarias, fundamentos y tabúes.

Si las finanzas lo permiten, las bodas nigerianas abarcan días o semanas. Implican secuencias de hechos que nunca deben ser contravenidos, para que los roles cuidadosamente repartidos de madre, padre, hijos e hijas no se vean afectados o socavados. Hay largas listas de regalos que deben intercambiarse, afianzando la autoestima de cada pariente relevante de la novia: cuarenta tubérculos de ñame, cuarenta vientres de pez cuchillo ahumados, un gran baúl de metal, una cabra, ropa interior nueva para el novia, un elegante bastón para el padre de la novia, y así sucesivamente.

Observe cuidadosamente y podrá ver el peso de estas tradiciones en las novias de Ogunbanwo: Ẹ wá wò mí («Ven y mírame / admírame» en yoruba).

Lancia, la última ciudad que resistió a los romanos

Los indicios arqueológicos apuntan a que el solar de la antigua ciudad de Lancia estuvo ocupado por un pequeño núcleo en la Edad del Bronce, y en época prerromana fue un poblado astur que contaba con construcciones en adobe, empalizadas, hornos… donde también se localizaron cerámicas y monedas de la cultura íbera.

Tras la conquista de este oppidum (ciudad levantada sobre una colina) que ocupaba unas 30 hectáreas, y la posterior construcción sobre él de un asentamiento romano, el emperador César Augusto ya pudo decir que ninguna ciudad en la provincia más occidental del imperio se resistía a su poder.

Más información en La irreductible aldea gala estaba en León (El País).