Si hace unos días nos imbuíamos en la historia de la inauguración de la estación de Canfranc en 1928, esta semana nos toca hablar de su recreación porque el pasado 17 de septiembre del presente año se declaraba la «Recreación Histórica de la Inauguración de la Estación Internacional de Canfranc», que tiene lugar cada año el día 18 de julio en dicha localidad, como Fiesta de Interés Turístico de Aragón.

Y como prueba del esfuerzo que realizan los canfraneros para transportarnos al siglo pasado, les dejo una galería de imágenes que corroboran el éxito de su trabajo:

Alfonso XIII, Primo de Rivera y Gaston Doumergue, presidente de Francia, en la inauguración de Canfranc
Alfonso XIII, Primo de Rivera y Gaston Doumergue, presidente de Francia, en la inauguración de Canfranc

El 18 de julio de 1928 se inaugura la estación de Canfranc en presencia del rey Alfonso XIII, el general Miguel Primo de Rivera y el presidente de la República Francesa Gaston Doumergue. De aquella solemne ceremonia solo han llegado a nuestros días las imágenes grabadas por Antonio Tramullas (Inauguración del ferrocarril de Canfranc), que se conserva en la Filmoteca Española,y otra grabación realizada por Charles Pathé que fue descubierta en 2019. La primera no está disponible al público pero podemos disfrutar de la segunda:

Desde aquél lejano año muchos han pretendido enterrarla, pero su epitafio aún no se ha escrito. La lucha de los aragoneses para lograr esta infraestructura arranca el 19 de noviembre de 1853. En esa fecha se firmó el manifiesto «Los aragoneses a la nación española», un documento en el que se pedía por primera vez que se construyera una línea de ferrocarril que uniera Madrid y París a través del Pirineo aragonés. A partir de esa fecha se suceden diversos hechos que culminan con la inauguración de la estación.

En 1970 el descarrilamiento de un tren de mercancías en el lado francés y el posterior derrumbe del puente de L’Estanguet supuso el cierre de la línea. Desde entonces, la lucha —tanto desde España como desde Francia— por abrir de nuevo ese corredor ferroviario no ha cesado y es tal el empeño puesto en ello por nuestros conciudadanos que cada 18 de julio recrean su puesta en marcha. El periódico Heraldo de Aragón le ha dedicado un especial titulado 90 años de trayecto que narra el devenir de este emblemática obra.

Genocidio cultural contra los uigures en China

El Proyecto de Datos de Xinjiang reúne investigaciones rigurosas y empíricas sobre la situación de los derechos humanos de los uigures y otras nacionalidades no hanan en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (XUAR) en China occidental. Se centra en un conjunto básico de temas que incluyen los campos de internamiento masivo, la vigilancia y las tecnologías emergentes, los trabajos forzados y las cadenas de suministro, la campaña de «reeducación», la destrucción cultural deliberada y otras cuestiones de derechos humanos.

Basándose en datos de código abierto, que incluyen imágenes de satélite, documentos del gobierno chino, estadísticas oficiales y una serie de informes autorizados y estudios académicos, el Proyecto de Datos de Xinjiang documenta el programa en curso del Partido Comunista Chino sobre los abusos de los derechos humanos y el autoritarismo de la tecnología en Xinjiang, y explora sus implicaciones globales.

Acceder al Proyecto de Datos de Xinjiang.

The COVID-19 Visual Project

El Proyecto Visual COVID-19 es una plataforma multimedia que aspira a convertirse en un archivo permanente de la pandemia de coronavirus. Es un repositorio continuo que albergará una variedad de contenidos que documentan los hechos globales y las emociones generalizadas que definen este momento único en la historia.

Cortona On The Move, festival internacional de narrativa visual, está encargando a los fotógrafos de todo el mundo trabajos relacionados con la crisis: la emergencia sanitaria, la reacción económica, las luchas sociales y las consecuencias personales. Con el fin de ser lo más completo posible, el proyecto está organizado en capítulos donde muchas historias cubrirán múltiples temas, a veces superpuestos. Porque, en momentos críticos como este, las categorías y definiciones son borrosas, tal como nuestras vidas son en el momento actual.

Cada capítulo crecerá con nuevas historias a medida que estas extrañas semanas progresen y la humanidad intente encontrar soluciones y adaptarse a un nuevo orden mundial. Pretenden recoger el cambio, las reacciones y el estado de ánimo desde diferentes puntos del mundo. Para lograr esto, han invitado a artistas visuales para que contribuyan con narraciones originales producidas por y en la era COVID-19. Un ejemplo de ello es el video de Luján Agusti y Nicolás Deluca sobre el impacto del coronavirus en un lugar tan remoto como la Tierra del Fuego. El proyecto, lanzado el 11 de mayo de 2020, no finalizará hasta que  se encuentre una vacuna y una cura.

Proyecto Visual COVID-19

Refugiados rohinyá a su llegada, en septiembre, a Bangladés por el río Naf. Credit Sergey Ponomarev para The New York Times
Refugiados rohinyá a su llegada, en septiembre, a Bangladés por el río Naf. Credit Sergey Ponomarev para The New York Times

Aunque en el imaginario occidental los budistas son representados como gente de paz, la realidad dista mucho de ese cliché. En Birmania, por ejemplo, ya se dieron las primeras alertas en 2017 sobre la limpieza étnica que se estaba produciendo en ese país (artículo en PDF). Los rohinyás, una minoría musulmana, fueron primero perseguidos y después masacrados y expulsados del país. Dos años más tarde, la violencia de los supuestos pacifistas budistas va en aumento (artículo en PDF) en ese y en otros países.

En la actualidad, la situación de los rohinyá refugiados en Bangladesh es gravísima, en especial para los niños. Más de medio millón de refugiados en el campo de Cox Bazar (Bangladesh) hacen de éste el más grande del mundo. El relato de las personas que masivamente llegan a ese campo es aterrador. Episodios de extrema violencia donde los asesinatos, incendios de casas y abusos sexuales se repiten sin cesar.

Para quien quiera profundizar algo más, le dejo una recopilación de artículos de prensa (inglés y español): Los rohinyás.

El gasto público en salud

En estos días que tanto se habla de la sanidad, conviene acudir a los datos para alejarse tanto de sectarios como de populistas. Basta revisar el State of Health in the EU · España · Perfil sanitario nacional 2019 (último publicado) para comprobar que el sistema de salud español presenta, en relación al resto de países europeos, aspectos positivos y negativos.

En el mencionado informe se resume así la situación de la sanidad:

España tiene la esperanza de vida más elevada de la UE y su desigualdad social en materia sanitaria es menos pronunciada que en muchos otros países. Sin embargo, gran parte de la vejez se vive con enfermedades crónicas y discapacidades, lo que incrementa la demanda de los sistemas sanitarios y de cuidados de largo plazo. El gasto sanitario per cápita en España es más de 15% inferior a la media de la UE. Aunque la mayor parte del gasto está financiado públicamente, el gasto directo de las familias representa un porcentaje mayor que la media de la UE. El sistema sanitario español se basa en un sólido sistema de atención primaria, pero la creciente demanda de servicios derivada del aumento constante de las enfermedades crónicas podría requerir un uso mayor y más eficiente de los recursos.

El fuego purificador17 de marzo de 2020: «Ayer se quemó el cuerpo de la meditadora. Con ella se quemaron muchas cosas. Se quemaron 4 toneladas de madera. Se quemó un año de trabajo intenso y maravilloso. También se quemó la posibilidad muy tangible de ver la figura de la meditadora en la plaza como un símbolo histórico, universal y revolucionario. Se quemó el cuerpo de una mujer meditando en el centro de una crisis mundial, en el centro del ruido que un virus silenció.

No es este el final que esperabamos. Tampoco lo son las circunstancias. La magnitud de esta figura ya nunca podrá ser. Quizás otra mujer, quizás una parte de esta, quizás solo el recuerdo, quizás solo su ausencia. Afortunadamente, más allá de la forma, su mensaje si ha trascendido. La mujer meditando nos cuenta que todo es impermanente. Nada es para siempre. Superaremos el vacío de estas fallas. Superaremos la cuarentena. Superaremos esta crisis. Superaremos el nuevo orden mundial. Lo superaremos todo, incluso la vida en este plano material. Y el mundo seguirá girando. 360 grados en 24 horas…» —Escif

Recetas económicas para una crisisNo soy economista y mis conocimientos sobre la materia se limitan a los conceptos más manidos en este mundillo: PIB, renta per cápita, impuestos directos e indirectos, demanda agregada y poco más. Sin embargo y al igual que todos ustedes, formo parte de una pequeña empresa a la que llamamos «familia». Las hay de distintas clases y tamaños pero todas ellas comparten los mismos tipos de gastos e ingresos.

Por el lado de los ingresos contamos con los salarios y las transferencias del sector público (prestaciones de desempleo, pensiones, ayudas familiares, etc). Por el lado de los gastos, el consumo de bienes y servicios finales (alimentación, ropa, electricidad, etc) y los impuestos. La diferencia, en caso de ser positiva, es el ahorro.

La empresas, por su parte, presentan un esquema muy parecido. Los que las familias gastan en bienes y servicios finales son sus ingresos a los que se les suma las subvenciones y ayudas proporcionadas por el sector público. En el lado contrario, sueldos, impuestos y consumo de bienes y servicios finales.

En medio de ambas organizaciones se encuentra el sistema financiero que capta el ahorro para después ofrecer recursos para la inversión a las empresas y préstamos a las familias para su consumo. Y por supuesto, el sector público cuyos ingresos dependen de los impuestos mientras que los gastos comprenden las transferencias a las familias y a las empresas, servicios productivos (v.g. contratar personal), y bienes y servicios finales.

Con la declaración del Estado de alarma este flujo de ingresos y gastos se ha deformado y el Gobierno presenta como solución el aplazamiento de las deudas (y no de todas) pero esto solo conseguirá diferir en el tiempo el problema. Supongamos que esta situación se prolonga durante dos meses: ¿y si borramos del mapa económico ese tiempo para todas las familias y para la empresas afectadas?

Dejamos de pagar durante ese tiempo la hipoteca, el alquiler y los impuestos, y eliminamos el IVA de la electricidad, el agua, la basura, Internet,… medidas todas ellas aplicables tanto a las familias como a las empresas. No solo eso sino que además se reduciría de forma proporcional los impuestos directos anuales en aquellos apartados afectados por el confinamiento. Con ello reducimos el gasto al mínimo imprescindible de forma que sacrificamos una parte muy pequeña de nuestro ahorro.

El flujo económico se rompe quedando el Estado como único garante del sistema. Mantendría tanto las transferencias a las familias (prestaciones de desempleo, pensiones, ayudas familiares) como a las empresas (subvenciones) y seguiría gastando en bienes y servicios finales así como en servicios productivos. Como es obvio, sus ingresos se reducirían de forma notable y sería entonces cuando el Banco Central Europeo debería acudir en ayuda del país mediante la compra de deuda. Sencillo, efectivo y práctico.

Nota: probablemente, nada de lo dicho tenga sentido y estoy seguro de que los economistas se llevarían las manos a la cabeza si leyeran esta peregrina idea pero… ¿y si tengo razón? Hasta los caballitos del diablo me mirarían asombrados.

Gregg Segal_Undaily BreadArianny Torres introdujo en su mochila algunas mudas, un par de juguetes, medicinas, pañales, un biberón, fotos de parientes y su Biblia. Después, con sus hijos Lucas y Alesia, viajó 976 kilómetros desde Maracaibo hasta Bogotá. Reservó parte del poco dinero que tenía para la comida y eso la obligó a realizar buena parte del trayecto andando. Ahora vende dulces en la Plaza Bolívar y aunque las cosas podrían ser mejores, al menos la vida es más estable que en Venezuela y sus hijos pueden comer tres veces al día.


La imagen pertenece a la serie de Gregg Segal llamada Un-Daily Bread. El trabajo de este fotógrafo, llevado a cabo con la colaboración de ACNUR, muestra a los inmigrantes venezolanos con la totalidad de sus pertenencias. Cada imagen publicada en su Instagram también incluye un largo pie de foto que describe el difícil viaje de cada familia. La serie es continuación de Daily Bread, un proyecto en el que Segal captura imágenes de niños de todo el mundo rodeados de lo que comen cada día.

El recuento de sus pocas pertenencias nos adentra en la grave crisis que sacude Venezuela. Tanto es así que ACNUR ha decretado una emergencia para ese país: «Las personas continúan saliendo de Venezuela para huir de la violencia, la inseguridad y las amenazas, así como la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Con más de 4 millones de venezolanos y venezolanas que se encuentran viviendo en el exterior, la gran mayoría en países de América del Sur, este es el éxodo más grande en la historia reciente de la región» (Ver ACNUR » Situación en Venezuela).

La niña lloraba envuelta en una manta roja de donación. Tenía un día y aún no le habían puesto nombre. Poco antes de nacer, sus padres se habían sumado al éxodo de refugiados rohingya que huían de Myanmar hacia el que pronto se convertiría en el campo de refugiados más grande del mundo, el asentamiento de Kutupalong-Balukhali, situado en Cox’s Bazar, en Bangladesh.

El fotógrafo Turjoy Chowdhury recorría los campamentos cuando agachó la cabeza para entrar en una chabola, atraído por un llanto quejumbroso. Mientras fotografiaba a la recién nacida, dice Chowdhury, no se sacaba de la cabeza las medidas políticas y la persecución a las que obedecía aquella escena: «En ese instante, contemplando aquellos ojos inocentes, pensé: ¿estamos todos locos?».

Los niños rohingya nacidos en Cox’s Bazar vienen al mundo en un limbo legal: no son bangladesíes, pero tampoco birmanos. Dado que ninguno de los dos países ofrece la ciudadanía a los rohingya, los bebés nacidos en el campo de refugiados son apátridas.

Desde hace unas décadas la etnia rohingya -de mayoría musulmana- tiene consideración de población extranjera en Myanmar -de mayoría budista-, aunque probablemente lleven viviendo en el país desde el siglo xv como mínimo. En 1982 Myanmar aprobó una ley que garantizaba la concesión de ciudadanía a los grupos étnicos principales, pero una posterior interpretación de aquella ley excluyó a los rohingya e hizo prácticamente imposible que demostrasen su nacionalidad. En virtud de ella, el Gobierno les expidió unas tarjetas de registro temporal, que, a diferencia de los documentos de identidad, no se consideran prueba de nacionalidad.

En agosto de 2017 un atentado perpetrado por insurgentes rohingya contra comisarías de policía desencadenó una implacable ofensiva del Gobierno birmano. Desde entonces han huido a Bangladesh más de 900.000 rohingya del millón que se estima llegó a haber en Myanmar. Como Bangladesh no los reconoce como refugiados, no pueden desplazarse libremente, no tienen derecho a la escolarización, no disponen de acceso a los servicios públicos y no pueden obtener la ciudadanía. En noviembre de 2017 se firmó un acuerdo de repatriación entre los dos países implicados para organizar su retorno voluntario, pero las condiciones en Myanmar distan mucho de ofrecer seguridad a los rohingya, afirman los colectivos de derechos humanos.

Del medio millón de niños que viven en Cox’s Bazar, más de 30.000 son bebés de menos de un año, según ACNUR, la agencia de refugiados de la ONU. «La apatridia envuelve el futuro de los niños rohingya en una enorme incertidumbre», declara Karen Reidy, portavoz de Unicef. Es probable que se les excluya de los programas educativos formales y, con el tiempo, del mercado de trabajo. «Un niño sin nacionalidad puede tener ante sí toda una vida de discriminación», añade.

En el mundo hay al menos 10 millones de apátridas, apunta la ONU. El «giro xenófobo» global seguramente elevará esa cifra en los próximos años, dice Amal de Chickera, codirector del Instituto de Apatridia e Inclusión. «Si eres apátrida, no basta con garantizar que el retorno [al hogar] sea seguro: necesitas un Estado al que retornar».

El proyecto de Chowdhury, «Born Refugee» («Refugiado de nacimiento»), documenta los primeros días de vida de los niños. Para localizar a sus protagonistas, simplemente pregunta en las atestadas calles del campo si saben de algún recién nacido. «La gente empezó a darse cuenta de que era importante y empezó a guiarme», cuenta. Para este fotógrafo, cada bebé representa los daños colaterales de un conflicto centrado en la identidad étnica. «Constantemente me viene a la mente la canción Imagine de John Lennon -dice-. Un mundo sin fronteras: de eso va el proyecto».


Texto: Nina Strochlic (National Geographic, Julio/2019).
Fotografías:
Turjoy Chowdhury