Luis Goytisolo

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España es un país que a la vez que no olvida sus derrotas —la Invencible, Flandes, Trafalgar— tiende a cuestionar sus victorias, como culpabilizándose de la violencia consustancial a toda conquista. Lo normal —a la vez que igualmente poco encomiable aunque sí más positivo— en países que han alcanzado cierta relevancia histórica es exactamente lo contrario: exaltar las victorias que les son propias y oscurecer y hasta pasar por alto sus derrotas. Esto es lo habitual y lo que explica o está en el fondo de la manifiesta inquina y ninguneo de un país determinado hacia otro o hacia alguno de sus más destacados dirigentes.…  Seguir leyendo »

Recuerdo, años atrás, en el chiringuito de un hotel de Goa, la sorpresa de un huésped al ver consumir la leche del coco mediante una pajita directamente de un coco verde. “A los europeos —comentó al camarero— el coco nos gusta más maduro”. A los europeos. No “a los franceses”, obviamente su caso. O mejor, “a mi familia”. O mejor aún: “a mí”. No; su evidente militancia europeísta le llevó a atribuir a todos los europeos los mismos gustos.

Un voluntarismo similar al de quien considera como algo perfectamente homologable, no ya los individuos, sino cada uno de los países que se agrupan en la Unión Europea.…  Seguir leyendo »

El otro corazón de las tinieblas

El dolor y la indignación suscitados por los atentados de París tienen un inevitable efecto añadido: el instintivo rechazo por parte del ciudadano hacia determinado tipo de inmigrante y, muy en especial, hacia la inmigración masiva que desde hace semanas viene produciéndose desde Oriente Próximo. ¿Cuántos yihadistas no se habrán colado en Europa sin el menor problema?, se pregunta la gente. Una reacción similar, aunque más atemperada, a la que en Israel ha originado la reciente epidemia de apuñalamientos.

Las migraciones masivas, como la procedente desde hace años del África subsahariana, suelen ser consecuencia de la miseria, así como, frecuentemente, de los horrores propios de un régimen despótico.…  Seguir leyendo »

Fantasías para diferenciarse

No es una peculiaridad española. Prácticamente todos los países, empezando por los más próximos —Francia, Inglaterra, Portugal, Italia— padecen problemas similares. Como algunas personas, y no precisamente a partir de cierta edad. Inventar historias —mitomanía— es algo que en esas personas se da prácticamente desde la infancia.

Si en el individuo semejantes mitomanías son algo que forma ya parte de su manera de ser, las propias de un país afectan más bien a su pasado, a su historia. Aunque eso sí, siempre en menor grado —comparativamente— que aquellas que dentro de cada país afectan a determinadas regiones que en virtud de ciertas singularidades intentan diferenciarse del Todo.…  Seguir leyendo »

Es curioso, muy curioso: para determinados críticos y profesores el panorama de la literatura española que estudié en el bachillerato sigue, en lo sustancial, tan vigente hoy como entonces. Una postura que se mantiene asimismo en más de un departamento de español de universidades situadas en otros países. A grandes rasgos, dar como actual lo escrito hace alrededor de un siglo.

No es que novelistas como Baroja y Valle Inclán no me gusten. Lo que quiero decir es que resulta absurdo darlos como actuales si ya entonces sus novelas eran más propias del siglo XIX que del XX, coetáneas, por así decir, de las de Galdós y Clarín.…  Seguir leyendo »

Lo reciente queda antiguo

La gente, según va entrando en años, tiende a comparar el mundo presente con el de su propia juventud. “Cuando yo era joven…”. Por lo general, una realidad más positiva que la conocida por la juventud actual: antes había más seriedad, más conciencia, más educación, etcétera. Y cuando la evocación es negativa —la guerra, la posguerra, los rigores del sistema educativo de entonces—, el hecho de haberla superado la convierte en un triunfo personal. El resto, curiosidades para amenizar la tarde, tanto más chocantes cuanto más remotas: apenas había coches, el Atlántico solo se cruzaba en barco, etcétera. Curiosidades que han ido cambiando de generación en generación a lo largo de los últimos 200 años.…  Seguir leyendo »

Fue una comparación poco afortunada por parte de Obama. Y es que realmente no es posible remitir las ejecuciones del Califato, la imagen del desdichado piloto jordano en llamas, a las hogueras de la Inquisición española. Y no porque esas hogueras no hayan existido sino porque, exactamente igual que en Valladolid o Sevilla, otras hogueras iluminaban las plazas públicas de cualquier ciudad alemana, francesa, italiana o inglesa, o de cualquier otro rincón de Europa. Ciudad o simple comunidad rural, como sucedía —especialmente en Inglaterra— con las brujas. Si Obama, hubiera leído, por ejemplo, Opus Nigrum, posiblemente la mejor novela de Marguerite Yourcenar, se hubiera hecho una idea de lo que era moneda corriente en las ciudades alemanas con una población enfrentada por motivos religiosos.…  Seguir leyendo »

La clase política y sus estandartes

El concepto de clase política abarca a todo individuo convertido en profesional de la actividad política, al margen de su ideología y de su pertenencia a tal o cual clase social, así sean próximos al mundo de las finanzas o al de las organizaciones sindicales, a lo que entendemos por derechas o por izquierdas. De ahí el error de Podemos al hablar de la casta, ya que si la clase política es horizontal, toda casta es por definición vertical,la pertenencia a cualquiera de ellas se transmite de generación en generación, de forma que sus miembros lo son, como quien dice, desde el momento en que fueron engendrados.…  Seguir leyendo »

Casi podría decirse que la crueldad está ya en el principio. Es decir: como por encima de los orígenes de la humanidad, en ese tiempo anterior al que se refieren la mayor parte de las creencias religiosas: dioses que devoran a sus hijos, o que destruyen ciudades por la conducta lasciva de sus habitantes, o que castigan a toda la especie humana porque alguien se comió una manzana. De ahí que la imagen que tenemos de las antiguas civilizaciones esté indefectiblemente teñida asimismo de crueldad: sus guerras, sus conquistas, la propia vida cotidiana. Una imagen siempre vinculada, a modo de inevitable contrapartida, a la expansión y el esplendor de absolutamente todos los imperios.…  Seguir leyendo »