Literatura

La función de la crítica

Descubrí a Edmund Wilson el año 1966, cuando pasé de París a vivir en Londres. Las clases en Queen Mary College, primero, y luego en King’s College, no me tomaban mucho tiempo y podía pasar varias tardes por semana leyendo en el bellísimo Reading Room de la British Library, entonces todavía dentro del Museo Británico. Había dos críticos que era indispensable leer todos los domingos: Cyril Connolly, el autor de Enemies of Promise y The Unquiet Grave, cuya columna versaba a veces sobre literatura, pero más a menudo sobre pintura y política, y las críticas teatrales de Kenneth Tynan, una maravilla de gracia, ocurrencias, insolencias y cultura en general.…  Seguir leyendo »

Cuando la estatua de Cervantes en San Francisco fue vandalizada el 19 de junio, la prensa reaccionó de forma unánime. Sin duda, fue un acto ignorante y estúpido, como repitieron docenas de columnas. Pero aún no se ha expuesto lo más irónico del asunto: Cervantes escribió mucho y bien sobre los negros.

Me remito al Quijote y a sus novelas breves El celoso extremeño y El coloquio de los perros. Un examen superficial de este corpus puede dar la impresión de que Cervantes se limitó a perpetuar estereotipos. No es así. El personaje negro en la literatura española obedece a una realidad histórica.…  Seguir leyendo »

Todos los que hemos trabajado con Juan Marsé podemos dar fe de su extraordinario rigor intelectual y moral. Como decía a menudo Jaime Gil de Biedma, su mejor amigo, Juan fue una de las personas más nihilistas y descreídas del mundo, pero al mismo tiempo era dueño de una fenomenal capacidad de atención, propia de los grandes novelistas.

La severidad de sus juicios, tanto estéticos como políticos, era parecida a la inclemencia con que a menudo retrataba a sus personajes, a los que sin embargo también sabía conceder de pronto una inesperada y luminosa dignidad. De la misma manera, en el trato cercano, si uno sabía ganarse su respeto, se mostraba cálido y cómplice, humilde y modesto.…  Seguir leyendo »

Muchos han considerado el franquismo como un vasto páramo cultural. Y es verdad que el mundo del arte y del pensamiento estuvo siempre bajo sospecha. También es cierto que los exiliados de la España peregrina se llevaron consigo, sobre todo a América, el patrimonio incalculable de sus conocimientos y que el oro del exilio tardó en brillar en España, o no brilló hasta la muerte del dictador. Todo eso es cierto. Pero, como ya dijera en su momento Julián Marías, el mito del páramo cultural oculta la vegetación; es decir, la continuidad, en circunstancias distorsionadas, por medio de hilos finísimos, con el gran momento cultural de la Edad de Plata.…  Seguir leyendo »

Hemos pasado más de medio siglo hablando de Borges y leyéndolo por todos lados. El primero que me habló de él en Chile, con admiración y con alguna malignidad fue Alejandro Jodorowsky en el techo de una casa colonial de la calle Lira donde ensayaba el coro de la Universidad de Chile. En el terreno de atrás había un hospicio, y los hospicianos, vestidos con capotes militares dados de baja, nos gritaban y nos hacían morisquetas. Me parece hoy que esos hospicianos, con sus capotes y sus cabezas rapadas, eran precursores de algo que no podíamos definir.

En esos años yo regresaba de la Universidad de Princeton y el director de Protocolo del Ministerio de Relaciones me llamó un día y me dijo que llegaba a Santiago a una conferencia panamericana el ministro peruano, que era una persona a quien le gustaban las mismas cosas raras que a mí.…  Seguir leyendo »

Hace años acompañé a Eric Emmanuel Schmit en su paseo por la Feria del Libro antes de un diálogo público que íbamos a mantener “¿De verdad toda esta gente está aquí para comprar libros?, me preguntaba incrédulo y movía su blanca cabeza de sabio, conmovido ante el prodigio. La primera vez que visité la Feria fue en 1989, en el primer año de carrera. Luis Landero me firmó “Juegos de la Edad tardía”. No falté nunca a la cita, primero como lectora, luego como escritora, en los últimos años como portavoz de cultura, y siempre tuve un segundo para reflexionar sobre el milagro que año tras año se produce en el Retiro, cuando miles de madrileños y visitantes se desperdigan por el paseo de coches en busca de una firma, y un puñado de escritores esperan en las casetas las palabras de aliento de los lectores, mientras la amenaza del verano aúna calor sofocante y tormenta segura entre árboles y toldos.…  Seguir leyendo »

Homenaje a George Orwell

A finales de este mes se cumplen 117 años del nacimiento de Orwell y en enero se cumplieron los 70 desde su muerte de tuberculosis a los 46 años. A pesar de lo prematuro de su muerte y de lo difícil de su vida, Orwell (nom de plume del británico Eric Blair) fue uno de los mejores novelistas del siglo XX y sin duda uno de los más auténticos. Hombre de izquierda, muchos dirían de extrema izquierda, fue odiado y vilipendiado por la Comintern (la Internacional Comunista) porque, seguramente sin haber leído a Antonio Machado, Orwell creía que la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero, porque se negaba a pensar con el rebaño, por progresista que éste fuera, porque en tan poco tiempo, vivió, vio y pensó mucho más que «un hombre al uso que sabe su doctrina», y porque, si viviera hoy, estaría ridiculizando diariamente el pensamiento políticamente correcto.…  Seguir leyendo »

Carlos Ruiz Zafón, posa durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2016.lisbeth Salas

En su carrera, tan fecunda como breve, varias cosas se conjuraron para que su paso fuera el de un cometa de órbita singular: visto y no visto. Carlos Ruiz Zafón nació y creció en Barcelona. Trabajó bastante tiempo en publicidad; se inició en la ficción con relatos juveniles; se estableció en Hollywood y frecuentó el mundo del cine; componía música con seriedad y talento. Con este bagaje no es de extrañar una eficacia narrativa que ha funcionado maravillosamente bien en todo el mundo. En el aspecto de la teoría literaria, iba a su bola. Tomó lo que le convino de donde le pareció bien, sin adscribirse a ninguna escuela literaria; ni siquiera al nutrido grupo de los que rechazan cualquier etiqueta.…  Seguir leyendo »

Nunca me gustó Woody Allen. Supongo que comencé a ver sus películas demasiado pronto y que mi juicio como espectador siempre voló por debajo del radar de sus referencias culturales. En el fondo puede que me siga pasando lo mismo y por mucho que quiera siempre estaré más cerca del Manzanares que de Central Park. Como él mismo dice en las memorias que acaban de publicarse, creo que algunas de sus cintas son entretenidas pero ninguna de ellas habría bastado para fundar una nueva religión.

En condiciones normales nunca habría comprado un libro suyo. Mi amigo David Mejía, woodyallenero casi talmúdico, me regaló cuando ambos éramos estudiantes de Filosofía Cómo acabar de una vez por todas con la cultura.…  Seguir leyendo »

Entre mis lecturas de cuarentena he vuelto a Suetonio, quien, en su libro capital, Vida de los doce césares, entra en los pasillos mal alumbrados de la historia con paso de espía del pasado, y con diligencia de escritor de nota roja, o de gacetillero de revistas del corazón, busca penetrar los viejos misterios de la vida de los poderosos, sus vicios y excesos, taras familiares, incestos, megalomanías, crímenes, lujuria, avaricia.

Cuando nos ofrece al detalle los datos históricos, y entra en el entramado de las genealogías, el lector, que busca instruirse en las minucias de las vidas narradas, con la misma curiosidad de este historiador de hace dos milenios, puede dejar de lado esas arideces.…  Seguir leyendo »

Cuando era niña, en la Praga comunista los lectores hacían largas colas delante de las librerías. No había tanta oferta de entretenimiento como en los países democráticos y la gente dedicaba mucho tiempo a la lectura. Cuando caminaba de mi casa al colegio, con frecuencia veía colas formándose ya antes de que abrieran las librerías.

Las ediciones de autores como Marcel Proust y James Joyce se publicaban en tiradas de decenas de miles en un país de tan solo 10 millones de checohablantes. Y cuando se publicaba un nuevo libro de Bohumil Hrabal, un escritor que durante muchos años estuvo prohibido por la censura, los ávidos lectores pasaban la noche durmiendo en sacos de dormir en una cola que daba la vuelta a la manzana.…  Seguir leyendo »

El autor y su padre, Gabriel García Márquez. Credit Rogelio Cuéllar

Gabo,

el 17 de abril fue el sexto aniversario de tu muerte, y en gran medida el mundo ha seguido como siempre, con el ser humano comportándose con crueldad creativa y asombrosa, con generosidad y sacrificio sublimes y con todo lo que hay en medio.

Una cosa es nueva: una pandemia. Se originó, hasta donde sabemos, en un mercado, donde un virus brincó de un animal a una persona. Un pequeño paso para un virus, pero un gran salto para su especie. Es una criatura que evolucionó durante un tiempo incalculable a través de la selección natural hasta llegar a ser el pequeño monstruo voraz que es actualmente.…  Seguir leyendo »

Dans les rues de Hong Kong en 1894, les morts de la peste bubonique gisent au sol. Illustrations Getty Images

De tout temps, les peuples ont répondu aux crises sanitaires en propageant des rumeurs et de fausses informations. Que ce soit au XVIIe ou au XXIe siècle, la maladie est invariablement dépeinte comme un mal «étranger» infligé à la société depuis l’extérieur.

Istanbul. Cela fait maintenant quatre ans que je me consacre à l’écriture d’un roman historique dont l’action se déroule en 1901, pendant ce que l’on a coutume d’appeler la «troisième pandémie de peste», une épidémie de peste noire qui a fait des millions de morts en Asie, mais relativement peu en Europe. Or voici que depuis deux mois, mes amis, ma famille, mais aussi des éditeurs et des journalistes, toutes celles et ceux qui connaissent le sujet de mon ­nouveau livre, les Nuits de la peste, me pressent de questions sur les pandémies.…  Seguir leyendo »

A finales de los años sesenta, me encontraba yo trabajando en la pequeña editorial Galerna de Buenos Aires, fundada por Guillermo Schavelzon. Estábamos preparando una antología alrededor del grabado de Durero El Caballero, la Muerte y el Diablo, y le habíamos pedido a varios escritores que colaborasen con un texto. Uno de los primeros a plegarse al proyecto fue Jorge Luis Borges, quien nos ofreció dos magníficos sonetos sobre el tema. Cuando fui a verlo con la modesta suma que podíamos ofrecerle, se sorprendió: “¡Cómo! ¡Me van a pagar por unos pocos versos!”. No era falsa modestia. Borges no vivía (nunca vivió) de sus regalías, sino, después de la muerte de su padre, de conferencias que, a causa de su timidez ante el público, hacía que otros leyeran y de su miserable sueldo como empleado en una biblioteca municipal.…  Seguir leyendo »

En favor de Pérez Galdós

Tengo a Javier Cercas por uno de los mejores escritores de nuestra lengua y creo que, cuando el olvido nos haya enterrado a sus contemporáneos, por lo menos tres de sus obras maestras, Soldados de Salamina, Anatomía de un instante y El impostor, tendrán todavía lectores que se volcarán hacia esos libros para saber cómo era nuestro presente, tan confuso. Es también un valiente. Quiere su tierra catalana, vive en ella y, cuando escribe artículos políticos criticando la demagogia independentista, es convincente e inobjetable.

En la muy civilizada polémica que tuvo sobre Benito Pérez Galdós hace algún tiempo con Antonio Muñoz Molina, Cercas dijo que la prosa del autor de Fortunata y Jacinta no le gustaba.…  Seguir leyendo »

La escritora mexicana Amparo Dávila, durante un homenaje en su honor en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, en 2018. Sáshenka Gutiérrez EFE

Este sábado murió Amparo Dávila, una de las grandes escritoras latinoamericanas, en la Ciudad de México a los 92 años de edad. Nació en 1928, en Pinos, Zacatecas, México. La muerte de su hermano menor la marcó cuando era niña y en ese tiempo hojeaba, aterrada y maravillada a la vez, los grabados de los demonios de Gustave Doré en un ejemplar de La divina comedia que había en la biblioteca de su padre. Su familia se fue a vivir a San Luis Potosí, allí estudió la secundaria y la preparatoria. Publicó su primer libro de poemas a los 22 años, Salmos bajo la luna (1950).…  Seguir leyendo »

Cerca de cuatro millones de personas leyeron el artículo “Coronavirus: matemática del contagio para mantener la calma en medio del caos”, de Paolo Giordano, durante las 48 horas posteriores a su publicación el 25 de febrero en la web de Corriere della Sera. Se trata de la semilla de En tiempos de contagio, el libro de 75 páginas que ya ha sido contratado por casi treinta editoriales de todo el mundo. En español lo ha publicado Salamandra en papel, libro electrónico y audiolibro.

De todas las discusiones posibles a partir del ensayo del escritor italiano la que más me interesa es la de la viralidad.…  Seguir leyendo »

Como todo el mundo sabe, escribir bien no es sinónimo de escribir correctamente. Para escribir bien, y para hablar bien, hay que confrontarse con el mundo de las ideas, que es algo etéreo, volante, caprichoso como un pájaro. Cervantes escribió bien, y con su bien escribir destruyó el español por los siglos de los siglos. ¿Por qué creen que es tan difícil escribir en español, y aún más hablar en español?

Cuando Cervantes empieza su libro con esa frase magnética… “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”, está renunciando desde la primera línea a la precisión, a la posesión de la menor certeza.…  Seguir leyendo »

El hermano Justiniano

Recuerdo con exactitud las diez cuadras que había entre la casa de los Llosa, en la calle de Ladislao Cabrera, y el colegio de La Salle. Yo tenía cinco años y, sin duda, estaba muy nervioso. Ese día, mi primer día de colegio, las recorrí con mi madre que, incluso, me acompañó hasta el aula y me dejó en manos del hermano Justiniano. Este me presentó a quienes serían mis amigos cochabambinos desde entonces: Artero, Román, Gumucio, Ballivián. Al más querido de ellos, Mario Zapata, el hijo del fotógrafo que había documentado todas las bodas y primeras comuniones de la ciudad, lo matarían de una puñalada, años después, en una picantería de Cala-Cala.…  Seguir leyendo »

Benito Pérez Galdós alcanzó enorme éxito en vida y al cumplir un siglo con la muerte no ha dejado de ser leído, y mucho, una generación tras otra. No ha padecido eclipse alguno, y pienso, como ejemplo de eclipse, en Azorín. Hace ya quince años preparé para Visor una edición de «Memorias de un desmemoriado», una galería de recuerdos que publicó primero en «La Esfera» a lo largo de 1915 y 1916. De siempre me atrajo el interés de Galdós en que no conociésemos, o conociésemos insuficientemente, pasajes de su vida: su desmemoria intencionada.

Los silencios galdosianos son relevantes. Se han dedicado a nuestro autor cerros de páginas y a menudo transitamos entre nieblas.…  Seguir leyendo »