Literatura

Reivindicación de la mujer deseante: cómo las escritoras están cambiando la mirada sobre el sexo

No solo estamos rediseñando nuestro pacto social entre mujeres y hombres en lo público y lo doméstico. Con la ficción, las autoras lo cuestionan, y espolean el cambio. Quizá una de las temáticas donde más se evidencia esta subversión del orden es en la literatura sobre el deseo. Debuts como Lo que hay, de Sara Torres, o La seducción, su esperada segunda novela (lanzada el 4 de abril); óperas primas como Tener la carne, de Carla Nyman, donde lo sexual roza lo escatológico; premios como el de Tusquets a Mira a esa chica (Cristina Pérez Araujo) sobre el consentimiento; el I Premio Lumen de novela a Leticia Martín por Vladimir, una Lolita al revés; Tres maneras de decir adiós, de Clara Obligado… Son decenas las autoras que reflexionan sobre el placer.…  Seguir leyendo »

Historias de un cuchillo

En abril del año pasado, ocho meses después del ataque con cuchillo que casi le cuesta la vida, Salman Rushdie me dijo que había comenzado a escribir un libro sobre los hechos. “No sé qué saldrá, pero ya he comenzado”, me dijo. Era un domingo soleado de Nueva York; Rushdie llevaba un lente oscurecido sobre su ojo derecho, el que perdió tras el ataque, y su mano herida todavía no funcionaba normalmente; pero se había embarcado en la escritura del libro, decía casi con entusiasmo, y no había vuelta atrás. Me pareció claro que se trataba de lo que podemos llamar, con la detestable jerga de nuestros días, el control del relato.…  Seguir leyendo »

Científicos versus iluminados

Cada cierto tiempo, la redacciones de los periódicos y de las televisiones, ahora con el altavoz multiplicador de las redes sociales, se incendian con la aparición de un descubrimiento asombroso que dice cambiar nuestro modo de entender a Cervantes. En algunos (pocos) casos, esta repercusión en los medios da a conocer a la opinión pública los trabajos de investigación que se realizan en tantas universidades, bibliotecas y archivos y que son necesarios para seguir avanzando en el conocimiento. Recuerdo ahora la labor del archivero sevillano José Cabello que está dando a conocer nuevos documentos cervantinos gracias a los que conocemos mejor esos «años oscuros» de Cervantes cuando recorrió buena parte de la geografía andaluza a finales del siglo XVI como comisario real de Abastos y como recaudador de impuestos atrasados.…  Seguir leyendo »

A diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno, las pruebas de acceso a la universidad no tienen ya en España tanto la función de certificar la madurez intelectual de nuestros estudiantes cuanto la de establecer una clasificación que permita dirimir su admisión o rechazo en la carrera elegida.

La trascendencia de la prueba ha tenido, hasta ahora, dos implicaciones. Por un lado, la absoluta prevalencia durante el curso de los saberes que aparecen en la EBAU, pues el escaso tiempo con que se cuenta acaba por devaluar todos los demás. Por otro, y puesto que los exámenes han de permitir una calificación numérica lo más objetiva y afinada posible —¡hasta las centésimas cuentan!—,…  Seguir leyendo »

Debió de ser el invierno de 1967 o 68. Yo tenía 13 o 14 años y veía leer a mi padre noche tras noche hasta las cuatro, las cinco, las seis de la madrugada (nunca lo vi acostarse). Lo hacía siempre en su despacho, por cierto bastante desatendido, absorto en la lectura de libros de historia. Siempre libros de historia. En mi casa apenas entraba una novela como no estuviera vinculada a un tema histórico que podía ser cualquiera relacionado con la historia de España o bien, muy especialmente, con la figura de Napoléon. Acabo de leer, por cierto, un precioso libro, 'El vicio de Napoleón', una pequeña joya de la literatura biográfica.…  Seguir leyendo »

«No parece un libro escrito por una mujer» fue un comentario recurrente cuando salió mi primera novela, en 2007. La intención era que se tomara como un cumplido, y debo confesar, con toda la incomodidad que me produce hoy admitirlo, que en ese momento también lo tomé como tal. Quedaba implícito, obviamente, que no es que pareciera escrito por un gato o un alienígena, sino por un hombre, lo que me otorgaba una certificación, un pasaporte oficial, para acceder al mundo de los escritores. Hoy, sin duda, sería problemático para los críticos literarios hacer afirmaciones semejantes (aunque aún existe un brote misógino en los críticos italianos, especialmente en aquellos que se legitiman a sí mismos como tales), pero perdura una cuestión de fondo que concierne al estatus de la literatura escrita por mujeres, incluso en un momento en que por fin se reafirma –en cuanto a ventas y visibilidad– en el debate literario.…  Seguir leyendo »

Queríamos tanto a Paul Auster

¡Cuánto he disfrutado leyendo a Paul Auster! Tal vez, entre todos los escritores contemporáneos, ninguno me haya procurado tanto deleite, tanto alborozo y asombro como Auster. He leído algunas de sus obras –'La trilogía de Nueva York', 'El libro de las ilusiones', 'Leviatán', 'La música del azar' o 'El palacio de la luna' con las que prefiero, no necesariamente por este orden– en una suerte de encantamiento, en un estado de incesante voluptuosidad, tal era el festín de inteligencia y fascinación que desplegaba su escritura. Me subyugaba la aparente levedad de sus tramas, en las que Auster iba infiltrando perplejidades que –casi imperceptiblemente– envolvían a sus personajes en una telaraña de zozobras, hasta convertir sus existencias –risueñas, mansas, muy amablemente rutinarias– en infiernos acechados por la angustia y la autodestrucción.…  Seguir leyendo »

El inventor de la soledad acompañada

Días atrás, en el vórtice de Sant Jordi, un amigo muy leído que nunca había leído nada de Paul Auster me preguntó, con algo de culpa ante mi asombro, por dónde empezar. La respuesta no era fácil (porque, a su manera, todos los títulos de Auster acaban funcionando como diferentes movimientos de una misma sinfonía) pero, al mismo tiempo, se me hizo muy sencilla. No dudé más que un instante y, sí, hay escritores que tienen la suerte para mí (y el estigma para otros) de ya estar perfectamente formados con su primer libro. Allí –conscientes o no de que esas páginas son su Big Bang– aparece ya todo lo que vendrá en variaciones resonando desde un centro, como las ondas que provoca la piedra que se arroja a un estanque.…  Seguir leyendo »

Byron, el peregrino eterno

De los poetas de la segunda generación romántica inglesa (Keats, Shelley, Byron), Lord Byron fue el único con éxito en vida. Célebre nacional e internacionalmente, conocido por su exuberante vida amorosa, Byron cultivó una reputación de libertino. Fue, por así decir, el Mick Jagger del romanticismo. Una amante abandonada lo describió como “mad, bad, and dangerous to know” [un loco, un malvado, una amistad peligrosa]. La frase aún resuena en Inglaterra, hasta el punto de que una obra sobre Byron que se estrenará el 27 de abril en Newstead Abbey (su ancestral mansión familiar) se titula precisamente Dangerous to Know.…  Seguir leyendo »

Ese objeto repleto de palabras

Una persona que lee libros es una persona sospechosa. Y cuantos más libros lea, más sospechas despertará. Soy consciente de que un texto como este va destinado a incondicionales de la lectura. Simpatizantes y lectores habituales de libros que, como yo, no se sienten sospechosos en su día a día. Pero cambiemos la perspectiva, giremos el punto de vista y centrémonos en la imagen que ofrecemos cuando leemos un libro en el metro, en un avión, por la calle a veces, en una cafetería, rodeados del bullicio habitual, las voces que no paran porque han de anunciarnos la próxima parada, el precio de la consumición, el contenido del audio de WhatsApp que escucha su receptor y de paso todos los que le rodean.…  Seguir leyendo »

El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, canta Pablo Milanés en Años. Ahora que llega la fecha de la ceremonia de entrega del premio Cervantes que recibirá el gran Luis Mateo Diez, primer ciudadano de Celama, hago las cuentas y ya han pasado seis años desde que en un abril parecido subí las escalinatas del púlpito del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para decir mi propio discurso.

Y revisando la lista de premiados, que a medida que crece va alejándome en el tiempo, encuentro, con no poco gozo, que entre los últimos dominan los poetas, Ida Vitale, Joan Margarit, Francisco Brines, Cristina Peri Rossi, Rafael Cadenas, un justo reconocimiento de que la poesía está en la esencia de nuestra literatura.…  Seguir leyendo »

En una conocida plataforma digital se vende un preciado libro por 2.300 euros. Parece caro, pero no es un ejemplar cualquiera. Tiene una dedicatoria y la firma de Joseph Roth. El escritor se dirige a una dama cuyo nombre desconocemos y revela una relación que va más allá de la amistad superficial, a tenor de las palabras que le dedica, algo así como: “Para una dama muy querida y honorable, a quien permanezco fiel en un viejo amor eternamente joven”. Y a continuación, la firma: Jósef Roth, París, octubre de 1930.

El legendario escritor, que al final de su vida apenas firmaba autógrafos, no sólo legó a la posteridad esta dedicatoria, además la escribió en el idioma de la dama: el polaco, lengua que dominaba lo suficiente como para utilizarla “en la intimidad”.…  Seguir leyendo »

Quién vivirá dentro de los libros?

José Saramago creía que los escritores vivían dentro de sus libros. El premio Nobel portugués pensaba que, al tomar un libro en nuestras manos, debíamos pasar el dedo por el lomo con un gesto cómplice y luego abrirlo con cuidado, pues entre esas páginas impresas vivía el creador, con toda su sensibilidad, su inteligencia, acompañado por cada uno de los grandes y sutiles ingredientes que hacen que ese objeto, muchas veces maravilloso, esa obra concebida por su morador, sea única e irrepetible. Jugando con una concepción animista, Saramago aseguraba que en los estantes de su biblioteca vivía gente.

Un siglo y medio antes, Gustave Flaubert había sido atacado por los críticos de su momento pues había escogido como heroína de su novela Madame Bovary a una mujer adúltera.…  Seguir leyendo »

Estados Unidos por dentro

Escribir un libro de viajes es difícil. A poco que uno se descuide, puede acabar contando anécdotas de escaso interés fuera de su círculo. También se corre el riesgo de ofrecer descripciones de postal. No es el caso de Eduardo Moga (Barcelona, 1962), cuyo Americaneando: un viaje por los Estados Unidos después de Trump (Hojas de Hierba, 2023) se nutre no solo de una estancia estival en 2022, sino también de un conocimiento profundo de Estados Unidos. Por eso Americaneando no es un mero libro de viajes: es una antología literaria, un ensayo sobre literatura y traducción, una reflexión sociológica, e incluso un diario de autoexploración.…  Seguir leyendo »

Allá por los lejanos años sesenta del lejano siglo XX me escribía a menudo con Claribel Alegría, ella en Mallorca, yo en San José de Costa Rica. No nos habíamos visto nunca.

Existían entonces las cartas. Las de Claribel escritas en papel de seda color verde, con estampillas desde las que me miraba en sepia, verde, o gris, el rostro adusto de bigote recortado del generalísimo Francisco Franco.

Su dirección, C’an Blau Vell, Deià, llevaba hasta mi escritorio, en la penumbra de las eternas lluvias vespertinas del valle central de Costa Rica, el vago aliento de las islas Baleares del que hablaba Rubén Darío en su Epístola a Juana de Lugones.…  Seguir leyendo »

«En general, se piensa que, cuando algo es nuevo e interesante, 'hace pasar' el tiempo, es decir, lo abrevia, mientras que la monotonía y el vacío entorpecen su marcha y hacen que se estanque. No obstante, esto no es del todo exacto. […] Cuando un día es igual que los demás, es como si todos ellos no fueran más que un único día; y una monotonía total convertiría hasta la vida más larga en un soplo que se llevaría el viento», escribe Thomas Mann en 'La montaña mágica', hace cien años de calendario.

Iba a ser el contrapunto de la exitosa 'Muerte en Venecia' (de 1912), otra historia en un microcosmos apartado del mundanal ruido, esta vez en la alta montaña (cual descenso a los infiernos invertido), en un sanatorio de Davos que Mann conoció de primera mano, porque su esposa estuvo en él (y llegó a cumplir los 97).…  Seguir leyendo »

Heródoto ha pasado a la posteridad como el primero de los historiadores, pero en realidad fue mucho más que eso. O eso, y además narrador literario, y periodista, tres virtudes fundamentales que en sus Nueve libros de la Historia vienen a ser una sola; y cuando digo periodista estoy hablando de sus calidades de reportero y cronista, oficios que entonces estaban lejos de ser reconocidos como tales; y, por si fuera poco, explorador, geógrafo, arqueólogo, etnólogo y paleontólogo, pues al adentrarse en territorios entonces desconocidos, registraba de manera acuciosa y metódica todo lo visto y oído.

Historia, novela y mitología son entonces una misma cosa porque las fronteras del mundo son difusas y distantes, y esa bruma de la lejanía desconocida crea la duda, el asombro y el misterio, pero también la curiosidad.…  Seguir leyendo »

Dibujo de Aquiles arrastrando el cuerpo de Héctor en su carro, de una exposición sobre Troya en el British Museum.

En 1967, un ejemplar de la Ilíada, la obra de Homero, salió de la biblioteca del instituto madrileño de San Isidro en préstamo. Aunque el plazo era de 15 días, el libro no regresó. Pero con Homero siempre hay que esperar un retorno, aunque este se demore años. Odiseo llegó a Ítaca 10 años después de que los griegos vencieran a los troyanos. La demora en el retorno y llegar cuando ya nadie te espera son cualidades homéricas. Así ha sucedido de nuevo. Como el protagonista de la Odisea, el ejemplar de la Ilíada también ha regresado a casa. En esta ocasión la vuelta ha llevado 57 años.…  Seguir leyendo »

El lugar de Cortázar

Por razones que no tienen ninguna relación con Julio Cortázar, hace unos días me encontré cruzando el cementerio parisino de Montparnasse, y una mezcla de curiosidad sociológica y de superstición literaria me obligó a desviarme unos cuantos pasos para ver su tumba por segunda vez en la vida. La primera había sido en el otoño de 1996, cuando Cortázar llevaba apenas 12 años muerto y el culto de su figura y de sus libros estaba, me pareció, agudamente vivo, y lo que recuerdo de ese día es una superficie de mármol tan cubierta de ofrendas —ramos envueltos en papel blanco, pequeñas materas plásticas, tulipanes sueltos, tiquetes de metro, cartas en sobres de colores— que leer la inscripción era imposible.…  Seguir leyendo »

Hablemos de 'La piel' en el 75 aniversario de su publicación en 1949. Con esta novela Curzio Malaparte completa el díptico sobre la Segunda Guerra Mundial que abrió 'Kaputt'. Ambos títulos deberían figurar entre las mejores novelas del siglo XX, aunque a su autor la posteridad le haya sido ingrata. Digamos a las nuevas generaciones que Curzio Malaparte era el pseudónimo de Kurt Erick Suckert, nacido en 1898 en Prato e hijo de un alemán que se instaló en la villa toscana y casó con la italiana Eugenia Perelli. El 'nom de plume' Malaparte es una provocación: si la vida de Bonaparte acabó en derrota, la de Malaparte sería victoriosa, ironizaba el escritor.…  Seguir leyendo »