Francisco Rosell

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Cómo echar a perder la democracia

Por medio del diálogo entre Max Estrella y Latino de Hispalis en Luces de bohemia, Valle-Inclán discierne que la tragedia española sólo se entiende bajo el prisma deformado del esperpento. Sin embargo, hay que reconocer que, en estos meses de confusión y delirio, la realidad nacional supera con creces la imaginación del mejor dramaturgo español del siglo XX. Sin necesidad, por lo demás, del espejo cóncavo de antaño en el madrileño Callejón del Gato. A unos pasos de este pasaje del Barrio de las Letras, se asistió el martes a una grotesca sesión de constitución de la nueva Cámara emanada de las urnas del 10-N.…  Seguir leyendo »

Quo vadis, Sánchez

Tras hacer campaña diciendo «marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional», al modo del perjuro Fernando VII cuando fingió jurar la Constitución de Cádiz para entronizarse como El Deseado y renegar en cuanto acomodó sus posaderas en el trono, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, se dispone a perpetrar parejo trágala. Emula a aquel monarca felón que impuso su absolutismo a un pueblo servil que, tras mostrar su coraje contra el invasor napoleónico, vitoreó seguidamente su esclavitud voluntaria balando «¡Vivan las cadenas!».

De vuelta a la Claudicación de Pedralbes que congeló tras la garata que se montó con el relator, la admisión de un «conflicto» entre España y Cataluña y una negociación entre pares de ambos Ejecutivos, el doctor Sánchez, ¿supongo?…  Seguir leyendo »

La empresa cumple la función social de producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades de las personas, en un marco institucional que influye decisivamente en la creación y reparto de la riqueza colectiva y en su sostenibilidad.

La sociedad de capitales, como forma dominante de empresa en la economía de mercado (propiedad privada, sistema de precios), ha demostrado una gran capacidad de creación de riqueza. Sin embargo, con la reciente crisis financiera, se la responsabiliza directamente de la creciente desigualdad en la distribución de la renta y riqueza, del deterioro del medio natural y de las amenazas de un cambio tecnológico acelerado e impredecible.…  Seguir leyendo »

Los ERE y el honor de los Prizzi

En El honor de los Prizzi, la redonda película del maestro John Huston sobre la poderosa familia mafiosa neoyorkina, uno de sus momentos estelares lo constituye la escena en la que uno de los secuaces descubre que la mujer con la que se ha casado no es la asesora fiscal que aseguraba ser. En verdad, era una asesina a sueldo del capo del clan. Cuando no le queda otra que confesárselo a su marido, y sin dejarle que se reponga del susto, ésta objeta que tampoco es para tanto. Al fin y al cabo, sólo habría cometido unos tres o cuatro asesinatos por año.…  Seguir leyendo »

Las coplas de ciego de los ERE podridos

Al poco de acceder a la secretaría general del PSOE, tuve ocasión de presentar al actual presidente en funciones, Pedro Sánchez, con motivo de su participación en el ciclo de la España necesaria, promovido por EL MUNDO. En aquel noviembre de 2015, sonrió y me dijo: «Hay que ver lo que nos ha cambiado la vida». Asentí cortésmente, al tiempo que le deslicé: «A alguno más que al otro». Tácitamente, rememorábamos las veces que habíamos coincidido en los estudios de Veo7. Él era uno de los comisionados por la Ejecutiva federal para defender a dos presidentes nacionales del PSOE y de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, frente a las denuncias que EL MUNDO destapaba sobre el fraude de los ERE y otros episodios de pareja enjundia.…  Seguir leyendo »

Desenterrar a los monstruos del pasado

Una de las escenas más hilarantes de El jovencito Frankenstein parodia la repetición electoral del segundo domingo de este Mes de Difuntos. Se trata del momento en el que Igor y Frederick Frankenstein proceden a desenterrar al monstruo. «¡Qué trabajo más asqueroso!», se lamenta el profesor llegado de EEUU a Transilvania para hacerse cargo de la herencia de su abuelo y reemprender el experimento de aquel de revivir a un criminal. «Podría ser peor», arguye el jorobado Igor. «¿Cómo?», refuta el doctor. «Podría llover», responde el asistente y, sin casi finiquitar la frase, un relámpago ilumina el cementerio y se desata una tormenta que no parece tener fin.…  Seguir leyendo »

Pedro Sánchez y el factor ERC

Aprovechando la presentación este viernes en Sevilla, durante la Asamblea de Academias de la Lengua Española (ASALE), de la nueva edición de la gran obra cervantina que ha dirigido el filólogo Francisco Rico, quizá convenga reparar este domingo electoral en el conocido pasaje en el que un crédulo Sancho Panza, con su poca sal en la sesera, se muestra dispuesto a asumir el gobierno de la ínsula Barataria que hace como que le otorga el burlón duque de Villahermosa. Al aceptar el ofrecimiento, el buen escudero dice que no le tienta tanto la codicia como «el deseo que tengo de probar a qué sabe el ser gobernador».…  Seguir leyendo »

Por el camino de Iceta

Julio Camba, el gran escritor gallego, sentía gran devoción por Ortega, el filósofo: «Pura y elegante inteligencia de España». Siempre recordaría, con la ironía y socarronería que desprendía su prosa, la madrugada en la que el pensador acudió, con la salud quebrantada, al Congreso para explicar al resto de señorías que autonomía y federalismo no eran conceptos análogos, como algunos promovían, sino opuestos. «Como no es lo mismo –amartillaba por su cuenta el sagaz columnista– encajar las piezas de un puzzle, a fin de formar un cuadro, que coger un cuadro y hacerlo añicos, al objeto de hacer un puzzle».

Al poco de aquella aparición espectral, Ortega dejó la Cámara y se refugió en su Filosofía, de donde nunca debió apartarse.…  Seguir leyendo »

Franco, ese cadáver electoral

Corroborando que la vida imita al arte, uno de los relatos más conmovedores de Chéjov –La sala número seis– lo vivió el padre de un histórico del socialismo sevillano, Manuel del Valle, alcalde hispalense entre 1983 y 1991. Así, el personaje literario del doctor Ragin, quien se identificó tanto con uno de los enfermos de aquel sórdido pabellón psiquiátrico que acabó recluido como un alucinado más, tuvo su encarnación en el progenitor del autor de la foto de la tortilla que retrata a quienes renovaron el PSOE en Suresnes.

Cofundador con González del bufete laboralista de la calle Capitán Vigueras, evoca cómo su padre hubo de refugiarse en la clínica psiquiátrica malagueña de un amigo después de que sus dos hermanos, canónigos de la catedral, fueran fusilados en agosto de 1936 en una diócesis sin obispo por haber huido a Gibraltar.…  Seguir leyendo »

Entrado marzo, con el primero de los cuatro meses del juicio sobre el intento de golpe de Estado en Cataluña ya oficiado, todo apuntaba a que el presidente de la Sala II del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, era el gran adalid de refrendar la calificación delictiva provisional que había efectuado el juez instructor, Pablo Llarena: delito de rebelión por alteración del orden constitucional, que no sedición por quebrantamiento del orden público. Todo lo contrario de lo que, a la postre, ha sucedido en un jalón más de esa feria de las unanimidades -trasunto de La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe donde describe el «banco de favores» que hacía operar la Justicia americana- en que se ha sumergido el más Alto Tribunal en lo que toca a fallos comprometidos y comprometedores.…  Seguir leyendo »

Marlaska y los últimos de Cataluña

«Cuando nos nombran algo, nos pegan un perdigonazo en el ala y ya no volvemos a volar igual», admitiría en cierta ocasión, a modo de desahogo, un político de dilatada trayectoria en desempeños ministeriales como el democristiano Iñigo Cavero. Fue ministro de Justicia y de Cultura, en dos ocasiones, primero con Suárez y luego con Calvo Sotelo, falleciendo en 2002 cuando presidía el Consejo de Estado, tras haber sido el último en apagar la luz de la sede de la extinta UCD y de correr con parte de las deudas. Eso sí, no llegó al punto calamitoso de Antonio Maura hijo, ministro en el Gobierno Provisional de la II República.…  Seguir leyendo »

El salto de la rana de Sánchez

Hay políticos que, tratando de salvar los muebles, queman la casa». Felipe González hacía esta consideración la otra noche en Madrid en un contexto en el que, citando una apreciación del ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, coexisten «grandes problemas y cabezas pequeñas» (cabezas de chorlito, diría un español). Fue a propósito del laberinto británico y de la espiral desatada por Cameron al prometer un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea para frenar el voto de los euroescépticos. Su desenlace le costó su carrera y que Gran Bretaña sea hoy, como la Rusia de Churchill, «un acertijo, envuelto en un misterio, dentro de un enigma».…  Seguir leyendo »

En su discurso como Premio Nobel de 1970, el disidente comunista Alexandr Solzhenitsyn, víctima del peor totalitarismo del siglo XX, advertía de una circunstancia que, a veces, se olvida y que siempre conviene tener presente. La violencia sólo puede ser disimulada por la mentira y ésta, a su vez, únicamente puede ser sostenida por la violencia, existiendo entre ambas «el más íntimo y el más profundo de los vínculos naturales». El autor de Archipiélago Gulag, obra clave en el ocaso del comunismo en la extinta URSS, refería que esa saña progresaba desvergonzada y victoriosa mediante su exultante justificación.

Desde la convicción de que el poder puede hacer cualquier cosa y de que la justicia no puede hacer nada en cambio, Solzhenitsyn observaba cómo aquellos demonios de la novela de Dostoievski -en apariencia una fantasiosa pesadilla provincial del siglo XIX- se esparcían e infectaban a países donde, por la vía de explosiones y atentados, podrían muy bien llegar a triunfar.…  Seguir leyendo »

Se suele decir que los españoles, por lo general, suelen enterrar muy bien. No diría que no. Pese a lo cual, probablemente, no haya nada peor que hacer que habite el olvido y el desagradecimiento sobre aquellos que han jugado un papel importante en el devenir de España y en la consolidación de la democracia. Mucho más en un país en el que el cainismo no deja de hacerse presente en cada recodo del camino. Por eso, aunque no sea tarea fácil, para aquellos que le acompañamos en su larga aventura en el reflotamiento primero del Grupo 16, puesto en marcha por aquel visionario que fue su hermano Juan Tomás, y en la fundación de EL MUNDO, no podemos olvidar el legado de Alfonso de Salas, fallecido el pasado martes y al que ayer enterramos en medio de la conmoción de amigos y familiares.…  Seguir leyendo »

Las mil y una caras de Sánchezstein

En El arte de la mentira política, el médico y satírico escocés John Arbuthnot hace una mordaz crítica de los dos partidos hegemónicos -los Whigs y los Tories- de la Inglaterra del XVIII. Partiendo de que existe una disposición fisiológica del ser humano al engaño, este polímata define la política como «el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables con un buen fin». Hecho este aserto de fácil suscripción pública, establece diferentes sofisterías. Así, junto a la «mentira calumniosa» o a la «mentira por aumento», refiere la «mentira por traslación», esto es, la que transfiere el demérito de una mala acción a los demás.…  Seguir leyendo »

Hace ahora 30 años, el cineasta australiano Peter Weir estrenaba una película de gran emoción y belleza en aquel año de la caída del Muro de Berlín. De hecho, adquirió casi timbres de clásico al poco de llegar a la cartelera. Su título es El club de los poetas muertos. Ambientada tres décadas atrás (1959), relata la historia de un grupo de alumnos de un colegio norteamericano (la academia Welton) que fundamenta sus enseñanzas en la tradición, el honor, la disciplina y la excelencia.

Con el nuevo curso, se incorpora como profesor un antiguo alumno, John Keating, que interpreta magistralmente Robin Williams, quien romperá el discurrir monocorde de la institución merced a su amor a la poesía y a su generosidad.…  Seguir leyendo »

Investidura trampa de Sánchez

En toda su majestad de gran monarca republicano, Charles de Gaulle llegó a la conclusión de que «el poder es la impotencia». No se sabe si lo coligió antes o después de apreciar la imposibilidad, según decía, de gobernar un país con 240 variedades de queso. Por ello, el padre de la Francia de la posguerra y hacedor del mito de su propia liberación del nazismo, lo que explica su ingratitud con Gran Bretaña y con Estados Unidos, era un versado estratega de hacer como si en las situaciones más inverosímiles.

Así se lo confió a Alain Peyrefitte, ministro, confidente y biógrafo suyo, tras declarar Argelia su independencia en 1962.…  Seguir leyendo »

Previsión de lluvia de urnas

En estos prolegómenos del otoño, donde la confusión política es mucha y el panorama económico se encapota, las expectativas electorales que parecen vislumbrarse en lontananza evocan un cómico episodio. Los indios de una tribu, tratando no verse sorprendidos por el invierno, requieren el consejo del hechicero. Para no pillarse los dedos, el chamán les aclara que aún es pronto para predecirlo, si bien presume que se avecina una estación fría. Su medrosa respuesta no evita, no obstante, que todos se pongan manos a la obra para hacer acopio de leña. Al no satisfacerle por completo un vaticinio hecho para salir del paso, el brujo telefonea al Servicio de Meteorología.…  Seguir leyendo »

Doñana y el lince presidencial

En su enciclopedia Naturalis historia, Plinio el Viejo, el erudito militar y procurador romano, se refiere al ave distintiva de la fauna hispana que es el gorrión y la describe en términos que explicarían su extinción en algunos predios patrios: «En sintiendo aire corrupto de pestilencia, desalojan el lugar y allí donde se conservan es señal de sanidad». Atendiendo a Plinio el Viejo, se hubiera agradecido su protección en los años álgidos de la corrupción. Habría hecho las veces de los canarios que eran bajados a los pozos hulleros para advertir del mortífero grisú. Al enmudecer su trino, los mineros huían, fiados a Santa Bárbara, a toda mecha para no fenecer asfixiados como sus custodios.…  Seguir leyendo »

Cuando los pueblos aman a sus propios ladrones

La atinada apreciación del maestro Borges de que el peronismo era incorregible no ha sido enmendada por el tiempo; al contrario, se ha visto reforzada y revaluada hasta resultar una moneda común más solvente que el cíclicamente depreciado peso argentino. Tal ponderación hizo fortuna nada más salir de labios del genio. Ello dio pie a una festejada anécdota. Con su vista ya irreversiblemente perdida, un gentil paseante se ofreció a ayudarle a cruzar una confluida avenida bonaerense. Avisado su inesperado lazarillo sobre lo que la celebridad opinaba de los peronistas, se sintió obligado a prevenirle de su condición de tal: «Disculpe maestro, pero le tengo que advertir que soy peronista».…  Seguir leyendo »