Abdicación (Continuación)

Retrato. Don Juan Carlos compareció ayer bajo el cuadro de Felipe I de Parma (1720-1765), infante de España como hijo de Felipe V, el primer Borbón español, y fundador de la dinastía Borbón-Parma.

Desde antes de su instauración a la muerte de Franco Bahamonde, en momentos nada fáciles, hasta ayer, en que el Rey hizo pública su resolución de abdicar, la Monarquía no ha dejado de suscitar el interés de la opinión pública. Podría considerarse normal puesto que se trata de la forma política del Estado español. Pero es notorio que en Francia no se habla gran cosa de la república, sino que se da por sobreentendido que es la forma política propia; ni en Estados Unidos se habla demasiado del federalismo, una vez que la Guerra de Secesión, hace siglo y medio, liquidó el asunto.…  Seguir leyendo »

No quisiera que escribir esta nota de urgencia desde Buenos Aires condicionara su contenido, pero no va a ser fácil. Las ciudades son en gran medida lo que estamos esperando encontrar en ellas, y en la capital argentina el viajero cree encontrar argumentos para la nostalgia en todos sus rincones. Un acontecimiento histórico como el de la abdicación del Rey puede ser abordado desde múltiples perspectivas —políticas, históricas o institucionales, por señalar algunas de las que se pondrán en el primer plano en este momento—, de la mayor importancia todas ellas. Pero, junto a ellas, y sin que alcancen ni mucho menos la misma visibilidad, es probable que un comentario, una reacción o una sensibilidad recorra gran parte de las conversaciones que en las primeras horas tendrán lugar.…  Seguir leyendo »

Escuché el primer discurso del rey Juan Carlos, el de su proclamación a fines de 1975, en un café de la playa catalana de Calafell, en compañía de Carlos Barral, de Juan Marsé y del Moreno, un pescador de historia anarquista y republicana. Brindamos con cava por la indudable intención democrática del discurso, pero tengo la impresión de que el Moreno, en lugar de brindar, se quedó murmurando algo entre dientes.

Años después, al conocer al Rey en persona, me infundió un sentimiento de simpatía, de naturalidad, de comunicación no calculada ni complicada. En la comida reciente del Premio Cervantes, me palmoteó en forma amistosa y creo que reanudamos esa relación, que se caracterizaba por su tono natural.…  Seguir leyendo »

Una inmensa legitimidad popular

El reinado de Juan Carlos de Borbón es la historia de cómo el hombre designado por Franco para perpetuar su dictadura adquirió una inmensa legitimidad popular en la democracia. Recobrar esa legitimidad es el mayor reto para su sucesor. Juan Carlos se liberó de las leyes e instituciones del dictador y contribuyó de manera crucial a una Transición relativamente incruenta. Entre 1969 y 1977 supo compatibilizar los objetivos aparentemente incompatibles de la fidelidad a los principios del Movimiento franquista y el compromiso de establecer una Monarquía constitucional democrática. Entre 1977 y 1982 defendió la democracia frente a las conspiraciones militares, se convirtió en héroe nacional y alcanzó una legitimidad como la que querría el nuevo Rey.…  Seguir leyendo »

Los cinco millones de votos que los dos partidos centrales perdieron el domingo han tenido al menos dos respuestas instantáneas del sistema herido: una espectacular (la abdicación del Rey) y otra de etiología más compleja y anterior a las mismas elecciones. El revuelo de las declaraciones de Felipe González fue altísimo quizá porque muchos leímos en su propuesta de un Gobierno de concentración una vía de blindaje defensivo de los padres fundadores de la Transición. O dicho de otro modo: frente a la sospecha de una movilización escasa y una dispersión fragmentaria del voto, la reacción prudente y responsable de un expresidente del Gobierno animaba a fijar la estabilidad del Estado.…  Seguir leyendo »

En la España contemporánea, Monarquía y democracia fueron casi siempre incompatibles. Durante el siglo XIX, Fernando VII acabó con la Constitución de Cádiz, Isabel II reinó sobre un sistema liberal muy restringido y sus descendientes disfrutaron de poderes constitucionales que les permitían decidir quién y cuándo gobernaba. El paréntesis de Amadeo I apenas esbozó un régimen parlamentario. Ya en el XX, Alfonso XIII tiró por la borda la experiencia acumulada a lo largo de varias generaciones y apostó, en el agitado contexto europeo que siguió a la Gran Guerra, por una alternativa autoritaria. La Monarquía se asoció con la dictadura militar y traer la democracia equivalía a proclamar la República.…  Seguir leyendo »

Creo que fue con ocasión de los fastos conmemorativos del 98, es decir, a finales del pasado siglo, cuando muchos descubrimos que los ideales de aquella generación de europeizadores y renovadores, los ideales de Joaquín Costa o de Ortega y Gasset, de Besteiro o de Madariaga, de Fernando de los Ríos o de Marañón, se habían cumplido. España había dejado de ser diferente. Para una generación como la mía, educada en el complejo de inferioridad de un país paria del mundo, una dictadura hermana de los perdedores de la Guerra Mundial, una economía autárquica y cerrada en vísperas del mercado común europeo, y una sociedad inculta y pobre, todo ello había quedado atrás.…  Seguir leyendo »

Antes de datar los periodos históricos por Césares, los romanos lo hacían por cónsules. Nuestro Rey Juan Carlos es seguro que ha adquirido ya, entre otros, el carácter de personalidad epónima. Cuatro décadas son ya periodo suficiente para marcar una época. Lo acontecido en ellos lo incrementa sobremanera.

Advino nuestro Rey en momentos difíciles, de extraordinaria dificultad, que a algunos les instaron a repetir la frase de los viejos textos escolares «oscuro se presentaba el reinado de…». Oscuro y breve se vaticinaba. Por el contrario, es obvio que el reinado, cuando termine, habrá sido dilatado, muy dilatado incluso, y que nada ha tenido de oscuro, sino, por el contrario, de clarificador.…  Seguir leyendo »

La monarquía y las elecciones segundonas mantienen una especial relación en España. Hace ochenta y tres años, unos comicios municipales parcialmente ganados por los partidos del pacto de San Sebastián condujeron a la abdicación de Alfonso XIII. Abril de 1931. La república advino, los guardias se cuadraron y Josep Pla, perplejo en Madrid, escribió grandes crónicas.

Dos de junio del 2014. Juan Carlos I abdica ocho días después de unas elecciones segundonas -parlamentarios europeos- en las que los dos principales partidos españoles han sumado menos de la mitad de los votos, por primera vez desde 1977. Partido Popular, 26%. Partido Socialista Obrero Español, 23%.…  Seguir leyendo »