Antonio Argandoña

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

¿Qué hace falta para que un país crezca? ¿Petróleo, oro, recursos naturales? Esto es, a menudo, una maldición. ¿Mano de obra cualificada, trabajadora y eficiente? Ya nos vamos acercando. ¿Buenas escuelas, universidades excelentes, I+D…? Para ser un país próspero y con futuro hace falta gente que quiera trabajar mucho y bien, y que sepa hacerlo; otros que aporten máquinas, instalaciones y organización, es decir, que se atrevan a ahorrar y a invertir; otros que sepan organizar todo lo anterior, primero en las empresas y luego en la sociedad más amplia, en los distintos niveles de gobierno.

Y todo eso depende, claro, de las dotes personales de los trabajadores, directivos y gobernantes, pero también de la eficiencia de sus escuelas, de la innovación de sus empresas, de la confianza con la que nos lanzamos a estudiar durante años, con la esperanza de que encontraremos luego el lugar apropiado para ganarnos la vida; con la confianza de que no nos robarán el fruto de nuestro trabajo; de que, si pagamos nuestros impuestos justos, recibiremos a cambio protección e infraestructuras eficientes; de que la Administración funcionará, más o menos bien; de que los jueces respetarán el derecho; de que los políticos no serán corruptos y no nos robarán (demasiado)…

Sí, lo que estoy diciendo es que la diferencia entre Venezuela o Corea del Norte y España no está en sus recursos naturales o en el tamaño de sus empresas, sino en sus instituciones.…  Seguir leyendo »

En estos días algunos hacen profecías sobre lo que nos va a traer el año nuevo, aunque luego no importa si se cumplen o no. Y otros hacen recomendaciones sobre lo que los demás deberían hacer. Por ejemplo, sobre Europa: unos dicen que, a los diez años de la crisis financiera, debería refundarse; otros, que debería volver a sus orígenes; asumir su papel histórico, encontrar su verdadera identidad, desprenderse de los errores que la han lastrado en estos años… abandonar los Estados y pasarse a Europa, o abandonar la centralidad y volver a la nación, o a la ciudad y al barrio… Magníficas proposiciones, ¿no?…  Seguir leyendo »

«Y además es imposible», agregaba Rafael Gómez Ortega, el Gallo. Me acordé de este dicho hace unos días, durante la conferencia que daba un colega, cuando uno del público le preguntó: «¿Por qué el Estado no hace más para conseguir que la política monetaria sea más eficaz?». Y pensé: porque no puede ser, aparte de que el Estado no hace la política monetaria, sino un ente independiente, en nuestro caso el Banco Central Europeo (BCE).

La política monetaria, como casi todas las políticas, es muy complicada, porque pasa por las decisiones libres de unos cuantos millones de ciudadanos libres, de modo que la posibilidad de que al final resulte exactamente lo que se proponía el consejo de gobierno del BCE parece muy poco probable: tiene que cambiar las decisiones de los bancos, para que animen a sus clientes a pedir más créditos o menos, de modo que, a la larga, todos salgamos ganando.…  Seguir leyendo »

En el 2014, Reinhard Selten, premio Nobel de Economía, fue recibido en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras como académico correspondiente para Alemania. Unos días después de aquel acto tuve ocasión de leer una entrevista sobre sus aportaciones a la ciencia económica por las que se hizo merecedor del premio Nobel: la teoría de juegos. El periodista le preguntó si las relaciones entre Catalunya y España son un juego win-win, en el que todos ganan; un juego de suma cero, en el que lo que uno gana lo pierde el otro, o de suma negativa, en el que todos pierden.…  Seguir leyendo »

¡Bienvenidos a casa! Desde que nos fuimos de vacaciones, el mundo ha continuado rodando –y España también– y, a la vista de los datos macroeconómicos, bastante bien. Estamos creciendo por encima del 3%, el empleo continúa aumentando, hay optimismo, las casas se siguen vendiendo y a precios cada vez más altos, el crédito fluye, Europa también crece, el Banco Central Europeo mantiene el rumbo, la inflación crece… «¡Eh, oiga!, esta es una mala noticia». No, no lo es si la causa es que la economía crece. O sea que… no se preocupe: todo va bien. ¡Bienvenido a la rutina!

Sí, ya sé que nunca llueve a gusto de todos.…  Seguir leyendo »

La industria vuelve a estar de moda o, por lo menos, los sectores industriales vuelven a reclamar su protagonismo. Probablemente porque confiamos más en ella que en los servicios a la hora de crear el empleo que necesitamos. O porque muchas de las innovaciones tecnológicas nos llegarán a través de la industria. O porque países como Japón, Taiwán y Corea del Sur hace años, y China y la India más recientemente, han basado su crecimiento en los sectores industriales, y siguen amenazando a nuestras empresas con sus acciones agresivas. O, simplemente, porque el peso de la industria ha caído desde hace años, y nos parece que ya es hora de volver a prestarle atención.…  Seguir leyendo »

El lector quizá entienda que no necesitamos ningún impuesto, que son un mal, quizá necesario, y que deberían ser lo más bajos posibles. O que deberían aumentar, porque tenemos muchas necesidades que se financian con impuestos. Y quizá recuerde la oleada de comentarios de todos los colores, que ha levantado el presidente de Estados Unidos Donald Trump con sus planes de reforma fiscal para las empresas norteamericanas.

Pero, en todo caso, me parece que estará de acuerdo en que nuestro país necesita una reforma fiscal, aunque solo sea porque en los últimos años se han introducido muchos ajustes para aumentar la recaudación y frenar el crecimiento de la deuda pública, o para atender las demandas de algunos colectivos, o por razones electorales.…  Seguir leyendo »

No quería hacerme pesado al escribir de nuevo sobre el futuro del mercado de trabajo en España, o sea, sobre lo que llamamos nuestro ‘modelo productivo’. Pero hace unos días leí una carta al ‘Financial Times’, y me dije: “no debes perder la oportunidad”. La carta se refería a la sabiduría convencional de los economistas, en la que me incluyo. La tecnología y la globalización nos presentan un futuro en el que, dicen, habrá menos oportunidades de empleo, peor repartidas y, en muchos casos, con salarios bajos, porque la productividad será, también, baja, el menos para empleos de poca cualificación. Y la sabiduría convencional dice: la solución es dar formación, para que aumente la productividad y las remuneraciones, se reduzca la desigualdad y consigamos un nivel de vida alto para todos.…  Seguir leyendo »

O sea, volver a pensar. Actitud necesaria antes de decidir. No siempre la practicamos, y menos cuando la Unión Europea nos mete prisa para reducir el déficit, o hay que aprobar los Presupuestos. Volver a pensar, desde los principios. Porque sabemos ya mucho sobre lo que puede y no puede hacer una buena política fiscal, y sobre los daños que puede causar una política equivocada.

Los impuestos tienen que ser suficientes para financiar el nivel de gasto deseado sin necesidad de recurrir permanentemente a la deuda, y tienen que crecer de manera natural, cuando la economía crezca. Los Presupuestos tienen que estar equilibrados, en condiciones normales, y solo presentar déficit cuando se produzca una recesión, o el país sufra un shock importante, o cuando esté adaptándose a un nuevo equilibrio productivo o de gasto.…  Seguir leyendo »

La deuda, el crédito, es una maravilla. Nos permite desplazar nuestros gastos en el tiempo: comprar una casa y pagarla más tarde, irnos de vacaciones aunque no tengamos dinero, ampliar la fábrica a cuenta de los beneficios futuros, llegar a final de mes o atender una emergencia con la tarjeta de crédito… Pero tiene también su lado oscuro. O mejor, dos lados oscuros.

Uno es que la deuda hay que pagarla. Los estados tienen el privilegio de refinanciarla; los particulares y empresas lo podemos hacer, pero no siempre; al final, la hipoteca la hemos de liquidar mientras vivimos, o dejar la carga a nuestros herederos.…  Seguir leyendo »

¿Cuántas veces hemos hablado en los últimos años de la necesidad de cambiar el modelo productivo español? Y, ¿qué estamos haciendo para conseguirlo? No mucho, es verdad. Hoy quiero volver sobre este tema, que nos seguirá ocupando durante unos cuantos años. Y vuelvo con un tema del lado de la oferta: si queremos otro modelo productivo, hemos de potenciar la base de las ventajas competitivas de cualquier modelo que queramos poner en marcha. Y si nos creemos eso de que las personas son las claves de nuestra prosperidad, ¿qué tal si hablamos de Formación Profesional (FP)?

Necesitamos más trabajadores formados en FP, tanto reglada como no reglada, media, superior o de reciclaje profesional.…  Seguir leyendo »

Cuando la marea sube, todos los barcos suben con ella, pero cuando baja algunos bajan más deprisa. El aumento de la desigualdad en la distribución de la renta resulta mucho más patente en periodos de recesión. Y esto es preocupante, porque reduce el crecimiento futuro, provoca inestabilidad política y reacciones viscerales más que racionales y erosiona las instituciones.

Y, sobre todo, porque afecta a las expectativas de los ciudadanos, que se sienten engañados. Muchos de la llamada clase media española pueden decir ahora: «Hicimos lo que nos habían dicho que debíamos hacer: estudiamos una carrera, creamos una familia, compramos nuestra casa, pusimos esfuerzo e ilusión… y hoy tenemos empleos precarios, no podemos pagar la hipoteca, no estamos seguros de que vayamos a recibir una pensión digna y, lo que es peor, nos parece que nuestros hijos no van a estar mejor que nosotros».…  Seguir leyendo »

Nuestra sociedad está polarizada: esto no es ningún secreto. También las actitudes hacia el capitalismo se han hecho más extremas. Hace unas décadas, la caída del muro de Berlín y el ocaso de los regímenes comunistas inclinaron la balanza hacia el capitalismo, que parecía ser lo que los anglosajones llaman «el único juego en la ciudad», el único sistema económico capaz de satisfacer las expectativas de los ciudadanos.

La crisis iniciada en el 2008, la convicción de que aquellas expectativas no se iban a cumplir, la experiencia de una desigualdad creciente, los problemas de corrupción y otros desaguisados han renovado las críticas al capitalismo.…  Seguir leyendo »

Un conocido, estudiante de arquitectura cuando yo lo era de economía, solía decir que las casas debían empapelarse, es decir, las paredes debían cubrirse con papel, no con pintura, porque, afirmaba con gran seriedad, «el engrudo aguanta mucho». No sé si el argumento era serio o no, pero, en todo caso, me parece que la economía tiene mucho engrudo, aunque los economistas lo llamamos inercia. Si un país crece, lo más lógico es que siga creciendo, porque al producir más genera más rentas, que hacen que la gente consuma más, se genere más empleo, las empresas inviertan más, la confianza crezca, esto anime de nuevo el consumo y la inversión… Un círculo virtuoso.…  Seguir leyendo »

La productividad (el producto interior bruto por persona ocupada) no creció antes de la crisis, mejoró durante la crisis -por el procedimiento, mecánico y poco saludable, de producir un poco menos con muchos trabajadores menos- y no ha mejorado desde la recuperación. Esto es importante, porque, si cada trabajador no es más productivo, no podrá cobrar un salario más alto, en términos reales. O sea, nuestro nivel de vida no mejorará, y nuestros jóvenes no podrán crear una familia, ni comprar una casa, ni siquiera alquilarla. Por cierto, más productividad no significa más esfuerzo. Uno puede rendir más un día o una semana, a base de ganas.…  Seguir leyendo »

«Para todo problema hay siempre una solución que es clara, plausible… y errónea». Lo dijo un escritor americano, H.L. Mencken. Probablemente estaba pensando en las propuestas de política económica que circulan en nuestro país estos días. Por ejemplo: si la gente no puede vivir decentemente con salarios bajos, subamos el salario mínimo.

El mercado de trabajo español tiene muchos problemas. Los tres que me parecen más graves son la alta tasa de paro (que se complica por las dificultades de muchos jóvenes para encontrar su primera ocupación, y de muchos parados para volver a un empleo más o menos decente), los salarios bajos (para los poco cualificados y para los que llegan por primera vez al mercado) y la dualidad (es decir, la separación clara entre trabajadores protegidos por contratos indefinidos y gran antigüedad y los demás).…  Seguir leyendo »

Las noticias de estos últimos días no son buenas: la economía global tiene mala cara, las bolsas caen, la incertidumbre se extiende… Podemos estar ante algo que puede ir desde una pérdida de ritmo transitoria hasta una recesión en toda regla. Y, según parece, esto afecta sobre todo a los bancos. ¿Por qué?

Recordemos que venimos de una grave crisis, que afectó sobre todo al sistema financiero, y de una recesión de la que algunos países salieron pronto (Estados Unidos), otros con retraso (España), otros todavía no la han superado (Grecia), y otros, los emergentes, salieron rápidamente pero están perdiendo ritmo e iniciando una nueva recesión (China, Brasil).…  Seguir leyendo »

“¿Un banquero ético?”, me preguntará el lector. “¿Queda alguno?”. Sí, sin duda. Esa profesión ha tenido a menudo mala prensa, pero estoy seguro de que hay muchos altos directivos de instituciones financieras que duermen con la conciencia tranquila –aunque, eso sí, con algo de miedo en el cuerpo, porque el entorno económico, social y político no es tranquilizador. Pero no estoy pensando ahora en un banquero vivo, sino en uno que falleció hace ahora 10 años: Rafael Termes, profesor de Dirección Financiera en el IESE, consejero delegado del Banco Popular, primer presidente de la Asociación Española de Banca, hombre de profundas convicciones morales, gran economista y liberal convencido.…  Seguir leyendo »

Me parece que no soy alarmista si digo que la sociedad española está desmoralizada y sin norte, con la sensación de que «alguien» le ha traicionado y de que nadie se hace cargo de sus problemas. Podría alargar mucho más la lista de agravios, pero me parece que seguir por esa vía no nos sacará de la crisis en la que nos encontramos. Una crisis que es, primero, de confianza, porque buscamos a nuestro alrededor quien nos ayude, y no lo encontramos. Y no nos creemos a los que nos dicen que nos quieren ayudar. En esta situación, nos recreamos en nuestra desgracia, pero no nos ponemos manos a la obra para tratar de solucionarla.…  Seguir leyendo »

La economía española nos da un susto tras otro. Claro: era de esperar. Si alguien pensaba que con un nuevo Gobierno todo sería más fácil, estaba equivocado. Los sustos los dan los mercados financieros, que están inquietos: por España, por la Unión Europea, por el petróleo, por China¿ Y, claro, cada noticia nueva pone en marcha una cadena de reacciones: sube la prima de riesgo, los gurús económicos hacen nuevas predicciones catastrofistas, las autoridades europeas vuelven a decirnos lo que debemos hacer, y así hasta el próximo episodio.

No solo son los mercados los que se ponen nerviosos. También dentro del país se oyen voces críticas: el Gobierno ha fracasado, habrá elecciones anticipadas, nos van a rescatar, el fin del mundo llegará la semana que viene, etcétera.…  Seguir leyendo »