Andrés Amorós

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de julio de 2007. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Al lado de la Puerta del Sol, el monasterio de las Descalzas Reales es un conjunto único, que nos acerca a la España de los Siglos de Oro con obras de arte singulares: los tapices diseñados por Rubens, los cuadros de Sánchez Coello y Antonio Moro, las tallas de Becerra y Pedro de Mena, una monumental escalera barroca a cuyo balcón real se asoman Felipe IV y Mariana de Austria...

Cerrado casi dos años por la pandemia, las Descalzas ha reabierto hace poco, después de una reorganización que permite visitar una parte del edificio (continúa siendo monasterio de clausura). Las entradas se agotan apenas salen a la venta.…  Seguir leyendo »

Hoy, 21 de diciembre de 2021, se cumplen cien años del nacimiento de Pepe Luis. No hace falta mencionar su apellido. Muy pocos toreros lo han conseguido: José y Juan, Marcial, Domingo, Luis Miguel, Curro... Para muchos, Pepe Luis Vázquez encarna el toreo de Sevilla. No parece exagerado, aunque pueda compartir ese título con Rafael El Gallo, Chicuelo, Manolo Vázquez, Curro Romero... Pero conviene entenderlo adecuadamente, evitar los tópicos: también han sido sevillanos Gallito, Ignacio Sánchez Mejías, Paco Camino... En el sevillano Hospital de la Caridad disfrutamos tanto con las postrimerías de Valdés Leal como con los azules y rosas de Murillo.…  Seguir leyendo »

Hace muchos años, un rey de Suecia y Noruega, Óscar II, aficionado a la poesía, que había traducido a su idioma algunos poemas sobre El Cid y estaba de viaje por el sur de Francia, cruzó la frontera por Hendaya y, al pisar suelo español en Fuenterrabía, gritó: «¡Viva España!». La anécdota la recogieron los principales periódicos franceses y, lógicamente, tuvo mucho eco en España. Uno de nuestros poetas le dedicó al rey sueco un poema, agradeciéndole su gesto, en nombre de los héroes de nuestra historia:

«Sire de ojos azules, gracias: por los laureles / de cien bravos vestidos de honor (...)…  Seguir leyendo »

Acudo a Wikipedia para leer el artículo sobre José María Pemán y me encuentro con las frases que describen su personalidad literaria: «Limitado por el temor al pecado y carente de la libertad de conciencia tan necesaria a la creatividad».

Sigo leyendo. Su formación como escritor fue «autodidacta, insolidaria, constreñida... Entra en contacto con el modernismo gaditano y, más tarde, con Gabriel y Galán y la poesía castellana. No fue más allá... Su ‘ethos’ le impedía aparecer en tertulias literarias más o menos irreverentes o colaborar en revistas de poesía relevantes».

Personalmente -leo- Pemán «fue uno de los máximos responsables de que el viejo caciquismo persistiese en la provincia».…  Seguir leyendo »

Todos mentimos: por vanidad, por disculpar un error, por sacar algún provecho, por seguir la opinión común... En el mejor de los casos, por compasión o afecto, para no herir a otra persona: es la llamada mentira piadosa. Intentan algunos disculparlo porque cualquier opinión es subjetiva. Ya desmontó esa argucia dialéctica don Antonio Machado: «¿Tu verdad? No, la Verdad,/ y ven conmigo a buscarla./ La tuya, guárdatela».

El gesto de Poncio Pilato de lavarse las manos ante las opiniones encontradas se ha convertido en símbolo universal de la cobardía, que no se atreve a oponerse al mal. Sin embargo, hay un momento en el que Pilato se humaniza.…  Seguir leyendo »

Cuando alguien publica un libro, desea que la gente lo lea. Si lo edita alguna institución, en cambio, puede hacerlo por otras razones: para justificar su existencia y enviarlo a otros centros similares; sobre todo, para que pueda presentarlo el jefazo del que depende. Si ese acto aparece en los medios, el objetivo estará cumplido: ¿qué puede importar que alguien lo lea o no?

Averiguar qué va a ser de España dentro de treinta años nos interesa a muchos. Ese interés disminuye radicalmente si lo explica un libro de casi 700 páginas, cuyo capítulo de referencias comprende 158 páginas, a las que se unen 258 figuras, 500 series de datos y 68 páginas de bibliografía (1.650 publicaciones científicas).…  Seguir leyendo »

Negarse a reconocer que la lengua castellana es la única común a todos los españoles supone un enorme dislate; políticamente, además, constituye una lamentable entrega a los independentistas. Eso es lo que ha hecho, con firme resolución, la ministra Celaá.

Para justificarlo y completarlo, lo ha aderezado con frases del más rancio y manido seudoprogresismo pedagógico: «Una propuesta competencial, que contempla ámbitos curriculares en los que se trabaja de forma interdisciplinar aprendizajes de varias materias, ello favorece la coodocencia y el trabajo colaborativo del alumnado». ¿Cuántos padres de alumnos españoles, incluidos los que votan al PSOE, entenderán esta jerigonza pedante y vacía?…  Seguir leyendo »

Nuestro gran cine

Aunque pueda resultar sorprendente para algunos -así es nuestro actual adanismo- hay que recordar que el cine español nació mucho antes de que se crearan los Premios Goya. No hace mucho, dando clase de literatura española contemporánea, comenté una escena de ‘Bienvenido Mr. Marshall’. Al advertir la expresión perpleja de los jóvenes, unos cincuenta alumnos de quinto curso de Filología Hispánica, pedí que levantaran la mano los que habían visto la película: ni un solo brazo se alzó. Probablemente, conocían al dedillo las últimas series norteamericanas pero no sabían nada de la película de Berlanga. Además de perderse una auténtica joya, ignoraban una clave importante para entender nuestra posguerra.…  Seguir leyendo »

No es fácil encontrar un adjetivo que defina cabalmente a este personaje, que fue escritor, orador y político. Se le han aplicado muchos, variados y hasta contradictorios: han dicho que fue brillante y fracasado; liberal y sectario; reformista y radical; esperanzado y trágico; lúcido y perdido; ardoroso y escéptico; afrancesado y castizo; líder y retraído; frío y apasionado; orgulloso y melancólico... Suscitó adhesiones fervorosas y odios sarracenos. Lo que nadie puede discutir es su talla intelectual y que se sentía radicalmente español; cometió muchos errores pero el patriotismo fue el motor básico de todos sus trabajos.

Es fácil comprobarlo, leyendo sus escritos.…  Seguir leyendo »

Si Gabriel Rufián desea intercambiar profundas reflexiones con Arnaldo Otegui, ¿en qué idioma hablarán los dos? Me temo que en la «opresora» lengua castellana: si no, no podrían entenderse.

Lo mismo les pasaría a Puigdemont, a Oriol Junqueras, a Jordi Turull, a Raül Romeva, a Alfred Bosch... A pesar de sus firmes creencias independentistas, tendrían que recurrir a la que ellos llaman despectivamente «lengua del Imperio» para que su interlocutor les comprendiera.

Incluso el Honorable Quim Torra habría de echar mano de la que él mismo ha calificado como «lengua de las bestias» para hacerse entender. ¡Qué enorme sacrificio! ¡Todo sea por la construcción de la identidad nacional!…  Seguir leyendo »

Un hatajo de fachas

Gracias a la clarividencia de algunos de los ministros que por ventura nuestra nos gobiernan, podemos comprender que eso del patriotismo, el amor a España y el respeto a sus símbolos es solamente un espantajo, un señuelo. Lo utilizan los fachas para oponerse a la modernización de nuestro país que, con admirable perseverancia, intentan llevar a cabo las fuerzas progresistas y democráticas. Conviene desenmascarar a esos fachas, poniendo de manifiesto sus errores.

Ya en el siglo XVIII, un ingenuo asturiano rechazó colaborar con el general Sebastiani, que intentaba traer a España las luces del progreso, con esta frase: «Yo no sigo un partido sino la santa causa que sostiene mi patria».…  Seguir leyendo »

Leo en una encuesta que España es el país de Occidente donde menos se lee la Biblia. No sé si es exactamente así pero me temo que no anda muy descaminada. La conclusión me parece evidente: ésa es una de las grandes carencias tradicionales de la cultura española. ¿A qué se debe? Quizá a que muchos la han identificado -más o menos conscientemente- con el mundo judío y anglosajón.

No va esto en contra de la importantísima presencia de la Biblia en la historia de la literatura española, desde Alfonso X, la Políglota Complutense y la de Amberes , los problemas que causó a fray Luis de León, su huella en san Juan de la Cruz y los autos sacramentales...…  Seguir leyendo »

No es un fantasma inventado

El libro que acabo de leer se cierra con una frase tajante: «Ya se imaginarán ustedes lo que me recorre el cuerpo cuando oigo decir que el peligro del comunismo es un fantasma inventado por el imperialismo. A quien así habla, que Dios le coja confesado. Yo ya estoy de vuelta... no deseo otra cosa que, los que van, estén pronto de regreso, como yo».

El que nos transmite este mensaje final no es un fascista, ni un miembro de la extrema derecha, ni un capitalista opresor. Se llamaba Julián Fuster Ribó, era un cirujano catalán, republicano, miembro del PSUC, que participó en la guerra civil.…  Seguir leyendo »

Joselito está vivo

Hace cien años, el 16 de mayo de 1920, murió Joselito El Gallo. Tenía veinticinco años. Su muerte marcó el final de la Edad de Oro de la Tauromaquia. ABC dio la mejor información de la tragedia porque su ilustre crítico, Gregorio Corrochano, fue el único que presenció la corrida.

En muchas tertulias, acabamos hablando todos de José y Juan, aunque ninguno los hayamos visto torear. No es tan raro. Una persona culta sabe cuál es el sentido de la filosofía de Platón y de Aristóteles aunque no se haya ido de copas con ellos.

Representan dos polos opuestos y complementarios: el predominio (no la exclusividad) de la técnica frente a la estética; la cabeza o el corazón; lo apolíneo o lo dionisíaco...…  Seguir leyendo »

La grandeza de Galdós no se explica sólo por su maestría literaria. Por supuesto, domina los recursos técnicos del narrador realista: la capacidad de observación; la precisa evocación de ambientes, sin necesidad de farragosas descripciones; la creación de personajes que parecen vivos, cada uno con su peculiar lenguaje; la invención de tramas que captan el interés del lector; el adecuado ritmo narrativo...

Todo esto y mucho más lo posee Galdós pero no es suficiente para justificar su categoría. Detrás de todo ello está la actitud básica con que mira a sus personajes. Una comparación nos ayuda a precisarlo: Quevedo y Valle-Inclán, dos genios indiscutibles, disfrutan muchas veces zahiriendo a sus personajes, haciendo su caricatura, deshumanizándolos.…  Seguir leyendo »

Después de haber tomado posesión como vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, en su comparecencia ante la Comisión de Igualdad del Congreso de la anterior legislatura, explicó que nuestra Constitución debería adecuarse a un lenguaje «inclusivo, correcto y verdadero a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres». (Por enrevesada que sea la redacción, el sentido se entiende). Continuó, en contra del criterio de los más sabios lingüistas: «El masculino universal no engloba al femenino». Y concluyó: «Las mujeres no tenemos por qué reconocernos en el masculino». Por ello, pidió oficialmente un informe a la Real Academia, para cambiar el lenguaje de la Constitución.…  Seguir leyendo »

Sí tiene letra

Es frecuente leer o escuchar que el Himno Nacional español no se canta porque no tiene letra: una singular excepción, dentro de los países de nuestro entorno. Por eso, cuando suena, en algún acontecimiento deportivo, los que intentan corearlo se limitan a tararear unos sonidos aproximados: «Lo-lo-lo». (Algunos catalanes, en vez de eso, se limitan a silbarlo). Pero la premisa es errónea: nuestro Himno Nacional sí tiene letra -y, aun, letras, diría Sancho-. Otra cuestión es que no tenga una letra que haya sido oficialmente declarada así y que nuestro pueblo haya aceptado.

Recordemos los datos históricos básicos. La primera mención de esta «Marcha de Granaderos» se encuentra en un «Libro de Ordenanza de los toques de pífanos y tambores» (1761), de Manuel Espinosa de los Monteros.…  Seguir leyendo »

Bodegón con cacharros

La inmensa riqueza que posee el Museo del Prado tiene el inconveniente de que algunos cuadros poco espectaculares, no muy grandes, pasen inadvertidos para el visitante apresurado, aunque sean auténticas joyas de la pintura universal y expresen lo que antes solía llamarse el «alma de España». Elijo hoy el «Bodegón con cacharros», que pintó Francisco de Zurbarán hacia 1650 y se expone, en el Prado, como parte del legado Cambó. Mide menos de un metro de largo y la mitad, de alto.

Hace años, en su utilísima «Breve historia de la pintura española» -no tan breve, con casi 700 páginas-, señalaba don Enrique Lafuente Ferrari que Zurbarán volvía a ponerse de moda, no por su temática religiosa sino por razones de «clima cultural».…  Seguir leyendo »

Más –y menos– que un club

A lo largo de la vida, muchos españoles cambiamos de lugar de residencia, trabajo, automóvil, pareja, partido político... pero no cambiamos de club de fútbol. Desde chicos, razones sentimentales nos llevan a ser partidarios de un equipo: antes, coleccionábamos sus cromos; ahora, compran sus camisetas. Así seguimos, toda la vida, con fidelidad absoluta a esos colores.

Toda regla tiene su excepción. Hace poco, un amigo mío, catalán, se quedó estupefacto cuando su hermano, del Español, toda la vida, le dijo que se había pasado al Barcelona. «¿Por qué?». La respuesta fue tajante: «Porque defiende lo nuestro». Es decir, la separación de la odiada España.…  Seguir leyendo »

Acierta Unicaja al titular la exposición con la que se inaugura su nuevo Centro Cultural «Los Machado vuelven a Sevilla», subrayando su común raíz. Y, sobre todo, por unirlos en un sujeto común: «los Machado», Manuel y Antonio. Así debe ser. (Los cito por orden de antigüedad, como a los toreros).

El maniqueísmo, tan habitual entre nosotros, ha intentado oponerlos, adjudicando, a uno, el calificativo de «el bueno», y, al otro, el de «el malo»: un verdadero disparate, con independencia de a cuál de los dos se ensalce.

La oposición al franquismo «canonizó» a Antonio: el cartel de su famosa fotografía, en un café madrileño, lo utilizaban algunos, junto a los del «Guernica» y el Ché Guevara, para demostrar que eran muy demócratas; Manuel, en cambio, era arrojado a las tinieblas exteriores del fascismo.…  Seguir leyendo »