Andrés Amorós

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Bodegón con cacharros

La inmensa riqueza que posee el Museo del Prado tiene el inconveniente de que algunos cuadros poco espectaculares, no muy grandes, pasen inadvertidos para el visitante apresurado, aunque sean auténticas joyas de la pintura universal y expresen lo que antes solía llamarse el «alma de España». Elijo hoy el «Bodegón con cacharros», que pintó Francisco de Zurbarán hacia 1650 y se expone, en el Prado, como parte del legado Cambó. Mide menos de un metro de largo y la mitad, de alto.

Hace años, en su utilísima «Breve historia de la pintura española» -no tan breve, con casi 700 páginas-, señalaba don Enrique Lafuente Ferrari que Zurbarán volvía a ponerse de moda, no por su temática religiosa sino por razones de «clima cultural».…  Seguir leyendo »

Más –y menos– que un club

A lo largo de la vida, muchos españoles cambiamos de lugar de residencia, trabajo, automóvil, pareja, partido político… pero no cambiamos de club de fútbol. Desde chicos, razones sentimentales nos llevan a ser partidarios de un equipo: antes, coleccionábamos sus cromos; ahora, compran sus camisetas. Así seguimos, toda la vida, con fidelidad absoluta a esos colores.

Toda regla tiene su excepción. Hace poco, un amigo mío, catalán, se quedó estupefacto cuando su hermano, del Español, toda la vida, le dijo que se había pasado al Barcelona. «¿Por qué?». La respuesta fue tajante: «Porque defiende lo nuestro». Es decir, la separación de la odiada España.…  Seguir leyendo »

Acierta Unicaja al titular la exposición con la que se inaugura su nuevo Centro Cultural «Los Machado vuelven a Sevilla», subrayando su común raíz. Y, sobre todo, por unirlos en un sujeto común: «los Machado», Manuel y Antonio. Así debe ser. (Los cito por orden de antigüedad, como a los toreros).

El maniqueísmo, tan habitual entre nosotros, ha intentado oponerlos, adjudicando, a uno, el calificativo de «el bueno», y, al otro, el de «el malo»: un verdadero disparate, con independencia de a cuál de los dos se ensalce.

La oposición al franquismo «canonizó» a Antonio: el cartel de su famosa fotografía, en un café madrileño, lo utilizaban algunos, junto a los del «Guernica» y el Ché Guevara, para demostrar que eran muy demócratas; Manuel, en cambio, era arrojado a las tinieblas exteriores del fascismo.…  Seguir leyendo »

En recuerdo de Ángel Peralta

Mañana, 7 de abril, se cumplirá el primer aniversario del fallecimiento del caballero Ángel Peralta Pineda. Muchas han sido las elegías escritas desde el desgarro que supuso su pérdida, no en vano fue un personaje de leyenda al que siempre le acompañó el respeto y reconocimiento del pueblo.

Desde su montura adquirió una visión panorámica del gran teatro del mundo, el cual no se limitaba, ni mucho menos, a la Fiesta Nacional, ni a su Sevilla natal. Pensaba, como Calderón de la Barca, que todos encarnamos un papel en la escena de la vida inspirados por el libre albedrío y el genio.…  Seguir leyendo »

Catecismo del buen progresista

Dime, hijo, ¿cómo te llamas? -Pedro, Juan, Francisco… (Fulano). -¿Qué deseas? -Que me mostréis lo que debo hacer para llegar a ser un buen progresista. -Es necesario que creas en las verdades infalibles del progresismo y las defiendas siempre, oigas lo que oigas, porque, en todo tiempo y lugar, nuestros enemigos nos combaten y persiguen.

-¿Cuáles son esas verdades? -Te voy a mostrar algunas, que te servirán como llaves de oro para abrir las puertas del paraíso progresista. Comencemos por nuestra historia.

El descubrimiento de América supuso un genocidio, el exterminio de pacíficos indígenas, que poseían una cultura muy superior a la de sus conquistadores.…  Seguir leyendo »

Faltan comillas

García Márquez tituló una de sus novelas «La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada». Esa pareja de adjetivos resume muy bien la historia de la tesis de Pedro Sánchez: algo increíble pero, por desgracia, muy cierto; y, desde luego, muy triste. Así estamos…

Muchas de las reacciones que todo esto ha suscitado también han sido penosas y lamentables, por sectarismo y por ignorancia.

Como decía Jack el Destripador, vayamos por partes. Una tesis doctoral supone la culminación en la formación de un investigador. En la Universidad que yo he vivido, antes de Bolonia, másteres y otras zarandajas, la licenciatura incluía cinco años y la redacción de una Memoria de Licenciatura (coloquialmente, tesina) de unas cien páginas.…  Seguir leyendo »

Los principios de Groucho

Al genial Groucho Marx suele atribuírsele una frase –en realidad, bastante anterior– muy chocante: «Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros». Más allá de su humor provocativo, es el diagnóstico certero y la implacable síntesis de lo que estamos viviendo. Un medio tan mesurado como el ABC ha proclamado hace poco, en su portada: «Desmontan España». Y no ha pasado nada… Sí hubiera escandalizado, supongo, si hubiera elegido otros verbos: «rompen», «deshacen», «destrozan»…

¿Cuáles son los principios que guían, en su tarea, al nuevo presidente del Gobierno? Es un misterio profundísimo, me temo, más allá del afán de conservar el poder.…  Seguir leyendo »

Presentando a a su amigo Ignacio Sánchez Mejías en la Universidad de Columbia, en Nueva York, en 1929, afirmó García Lorca: «La única cosa seria que queda en el mundo es el toreo, único espectáculo vivo del mundo antiguo, en donde se encuentran todas las esencias clásicas de los pueblos más artistas del mundo».

Muchos grandes artistas han proclamado su fascinación por las corridas de toros: es un hecho indiscutible. Quizá –argüirán algunos– se equivocan, carecen de sensibilidad… En realidad, hay que afirmar que la Tauromaquia es, en sí misma, un arte.

No se trata de la ponderación de un apasionado; la Fiesta de los toros cumple todas las condiciones con las que la estética clásica define una actividad artística.…  Seguir leyendo »

Semana Santa de Sevilla

Como en cada primavera, los sevillanos se preparan para vivir la Semana Santa: su fiesta máxima, la que más les conmueve y mejor les define. En realidad, llevan todo el año preparándose. En algún bar he visto yo el calendario a la inversa, con las fechas que faltan para el Domingo de Ramos.

Este año, todos podemos deleitarnos con un libro reciente: «La Semana Santa de Antonio Burgos». Con temblor lírico, nos lleva de la mano por los momentos, los personajes, las cofradías… Todo ello, becquerianamente embellecido por el recuerdo, impregnado por el agridulce sabor de la nostalgia.

Después de este bellísimo libro, ¿se puede añadir algo más?…  Seguir leyendo »

Hablo con frecuencia con exalumnos míos, que ahora son catedráticos de Bachillerato. A todos, sin excepción, los veo deprimidos, luchando contra la fácil tentación de rendirse y renunciar, por imposibles, a los ideales que les impulsaron a seguir esa vocación. Sabían de sobra que no se iban a hacer ricos pero no imaginaban que casi todo –la organización educativa, la burocracia, la indisciplina, el abandono de la sociedad– iba a conspirar contra sus ilusiones de ser buenos profesores.

Intento siempre animarles, subrayando la muy alta estima que yo siento por su tarea: en mi modesta experiencia, lo que yo he hecho en la Universidad puede haber tenido mayor nivel científico pero lo que intenté hacer en un instituto de enseñanza media tenía un valor social mucho mayor.…  Seguir leyendo »

Las nuevas «Dos Españas»

El de las «dos Españas» es un viejo tópico, una metáfora para expresar las discordias de nuestros compatriotas: carlistas y liberales; progresistas y conservadores; monárquicos y republicanos; de derechas o de izquierdas; clericales o laicos. Aplicándolo a la nación, la España del Norte y la del Sur; la España seca y la húmeda; el centro y la periferia…

Las guerras civiles han sido la trágica consecuencia. Lo formuló Ortega: «Dos Españas están trabadas en una lucha incesante». Y lo sintetizó Goya, simbólicamente, en una de las pinturas de la Quinta del Sordo: la «Lucha a garrotazos» de dos hombres, hundidos en el barro.…  Seguir leyendo »

La gran fiesta de Sevilla es la Semana Santa, muy por encima de la Feria. Cualquier sevillano lo sabe. Pero el «color especial» de la ciudad también tiñe su forma de celebrar la Navidad. Desde mucho antes, Sevilla vive sus «Vísperas del gozo» (Pedro Salinas). «El sevillano –escribe Joaquín Romero Murube, en su precioso libro “Sevilla en los labios”– siente el dogma de la Pureza como la más grande fiesta espiritual de su corazón». El fervor concepcionista sevillano ha preferido siempre llamarlo así, «Pureza», mejor que «Purísima» o «Concepción».

El 25 de noviembre, cuando falta justamente un mes para la Navidad, «la Pura y Limpia», una imagen pequeña y preciosa de la Inmaculada, se ha trasladado al Monasterio de la Encarnación, dejando por unos días su sede habitual, en el Postigo del Aceite (donde estaba aquel puesto de «calentitos», que siguen dando sabor a las nostalgias de Antonio Burgos).…  Seguir leyendo »

No me refiero a los errores que cometemos todos, sino a muchos disparates, realizados por nuestros políticos actuales, en el terreno de la lengua: algo que tiene muy graves consecuencias para la pacífica convivencia de los españoles.

Con los Reyes Católicos, se consumó la unidad de España y lo que, hasta entonces, era el castellano, se convirtió en el español, la lengua nacional. (Resume esto el título de un importante libro de Amado Alonso, que harían bien en leer políticos y periodistas: «Castellano, español, idioma nacional»). Y esa lengua adquirió proyección universal, en Hispanoamérica.

La lengua española alcanzó cumbres estéticas en nuestros escritores de los Siglos de Oro, mientras que decaía el uso literario del catalán y el gallego.…  Seguir leyendo »

Además de ser una de las principales figuras de la promoción novecentista de 1914 y un excelente escritor, de estirpe cervantina, don Manuel Azaña encarna, para muchos, lo que pudo haber sido –y no fue– la Segunda República. A lo largo de su trayectoria política, tuvo que lidiar muchas veces con el problema del nacionalismo catalán. Conviene no olvidar su experiencia y su criterio, tal como lo expone en sus discursos parlamentarios –fue, como Gil Robles, un brillantísimo orador– sus «Diarios» y algunos artículos. (Puede consultarse todo ello en sus «Obras Completas», que editó, en México, Juan Marichal; en la edición de sus «Diarios completos», que ha hecho Santos Juliá, y, sobre todo, en una interesantísima antología, «Sobre la autonomía política de Cataluña», que realizó el maestro de juristas Eduardo García de Enterría).…  Seguir leyendo »

Varios de los creadores del casticismo madrileño no habían nacido en la capital de España: Galdós era canario; Tomás Bretón, el autor de «La verbena de la Paloma», salmantino; Ruperto Chapí, el de «La Revoltosa», alicantino, igual que Arniches; Valle-Inclán, gallego… En Madrid, a diferencia de los nacionalistas paletos, no se le preguntaba a nadie de dónde venía.

En las fiestas de San Isidro, conviene recordar algunas de las muchísimas músicas dedicadas a Madrid. Dejando a un lado, esta vez, la música clásica, de Boccherini a Isaac Albéniz y Enrique Granados, y la canción popular, de Pepe Blanco a Joaquín Sabina, no cabe duda de que la música madrileña por excelencia es la de la zarzuela y el género chico: en realidad, como siempre repito, «género grande», chico sólo por la duración (es mejor hablar de «teatro por horas»).…  Seguir leyendo »

Hace poco, en estas mismas páginas, el siempre agudo Luis Ventoso contaba su alegría por la estima inglesa de Tomás Luis de Victoria (los discos, las interpretaciones del grupo The Sixteen) y el triste contraste con la total ignorancia de esta figura universal de nuestra música que tenía su grupo de amigos españoles.

No es un caso aislado. Después de comer, suelo ver un programa de TVE de larga historia, «Saber y ganar», y admiro la preparación de los concursantes en materias muy variadas… salvo en música. Escuché, una vez, una melodía cuyo autor debían adivinar. No la conocía yo pero estaba claro que se trataba de una obra de fines del XIX o comienzos del XX, sombría y atormentada.…  Seguir leyendo »

A diferencia de Velázquez, Murillo no vivió en Madrid ni conoció Italia. Eso no impide que los dos sean ejemplos máximos de la Sevilla universal, profunda, más allá de los tópicos superficiales: «Sevilla para herir», definió García Lorca. Por una feliz iniciativa, los dos genios, Murillo y Velázquez, conviven en la exposición del Hospital de los Venerables, patrocinada por ABC, que abre el «año Murillo», en el cuarto centenario de su nacimiento.

Para un pintor, no puede ser una anécdota nacer en una ciudad a la que Fernando de Herrera llamó «luz hermosa de Europa». Por eso, Antonio Gala pone en boca de Murillo estas frases: «Explíqueme cómo va a pintar lo mismo un holandés o un francés que un pintor de Sevilla.…  Seguir leyendo »

La imagen del primer personaje es inolvidable: vestido con una casaca gris plateada, está sentado y sostiene con la mano derecha un libro abierto, cuya lectura –suponemos– acaba de interrumpir; apoya el codo izquierdo sobre la mesa y su mejilla descansa sobre esa mano. Parece seguir mirándonos, con digna melancolía. Así lo retrató don Francisco de Goya.

Era asturiano, intentó traer a España reformas útiles; sufrió sinsabores y persecuciones. Se llamaba Gaspar Melchor de Jovellanos. Para Julián Marías, «es difícil encontrar, en toda la historia de España, una figura de mayor limpieza y mérito». Por eso, nadie lo ataca (un caso raro, en España): desde cualquier posición ideológica y política, todos intentan apropiárselo.…  Seguir leyendo »

Me preguntan con frecuencia si no me preocupa el futuro de la Tauromaquia. Suelo contestar que sí, por supuesto, como el de todo lo que amamos, pero que muchísimo más me preocupa el futuro de España. No es una pirueta intelectual, sino una realidad pura y simple. Cualquier lector de Ortega sabe que las dos cosas van unidas: «Es un hecho de evidencia arrolladora que, durante generaciones y generaciones, es la cosa que ha hecho más felices a mayor número de españoles». Sin entender lo que ha supuesto –añade– «no se puede hacer la historia de España, desde 1650 a nuestros días».…  Seguir leyendo »

Aunque ningún político en activo lo reconozca, cada vez más españoles creen que el sistema autonómico ha sido un desastre. Se ideó para dar satisfacción a los nacionalistas catalanes y vascos, manteniendo la unidad de España: se pecó de ingenuidad. La experiencia ha demostrado que los nacionalismos son, por definición, insaciables: querer contentarlos con concesiones es un profundo error. Se confió en su lealtad constitucional: ¡vana ilusión! Hay que darles su verdadero nombre: son independentistas, que no cejarán hasta romper la unidad de España. (El empeño del PSOE de que eso se arreglaría con un sistema federal resulta patético: nada odia y teme más un independentista que al federalismo.…  Seguir leyendo »