César Antonio Molina

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La solidaridad del miedo

Creíamos, dentro de nuestro escepticismo patrio, que íbamos a aprender algo de todo lo grave que nos había pasado. Pero no solo no hemos aprendido nada, sino que lo hemos incluso empeorado. Seguimos sin preparación para hacer frente a esta segunda ola totalmente previsible; seguimos tomando medidas con retraso cuando tuvimos la pequeña tregua del verano que despilfarramos alegremente de vacaciones; seguimos sin médicos ni sanitarios suficientes; y, mientras tanto, el espectáculo que están dando los políticos es indigno y deplorable. Nos estamos volviendo a jugar la muerte de otros miles de ciudadanos, más víctimas de la mala gestión y las disputas partidistas que del propio virus.…  Seguir leyendo »

Dice Nietzsche en Así habló Zaratustra: «¡Oh, hermanos míos! ¿Acaso soy cruel? Pero yo digo: a lo que está cayéndose se le debe incluso dar un empujón». Probablemente nuestro Presidente no ha leído al filósofo alemán, pero a la vista de todo lo que debería haber estado haciendo este verano y no ha hecho, se podría afirmar que sería un alumno espabilado de Zaratustra. Cuando más necesita este país la presencia del Estado, el gobierno de la nación, tranquilamente, traspasa sus obligaciones a las comunidades autónomas y se va de vacaciones, mientras la gente, sus conciudadanos, incluso sus votantes y militantes, se siguen contagiando y muriéndose.…  Seguir leyendo »

Residencias, solución final

La situación por la que han pasado los ancianos en nuestro país, y no solo en el nuestro, durante esta epidemia que los ha diezmado, nos debería llevar a una larga y profunda reflexión sobre el papel de los mismos en nuestras egoístas sociedades, profundamente deshumanizadas. Abandonados o no en las residencias, no solo tienen que vivir fuera del ámbito habitual donde lo han venido haciendo a lo largo de sus vidas, sino con la permanente sensación de inutilidad y carga. Además, día a día, tienen que convivir con la soledad, la desesperanza, la falta de ilusiones y la presencia angustiosa de la muerte.…  Seguir leyendo »

«¿Es usted un reaccionario?», me decía Marc Fumaroli que le solían preguntar aquellos periodistas que no lo habían leído. Pero este catedrático de la Sorbona, miembro del Collège de France, académico, autor de libros tan fundamentales como La diplomacia del ingenio, París-Nueva York-París o La República de las letras, no rechistaba, se encontraba a gusto con esta calificación, aunque matizaba que, realmente, él era uno al que le gustaba «llevar la contraria». Es decir, le encantaba ir a contracorriente. Evidentemente, con razonamientos. ¿Acaso fue reaccionario combatir la peligrosa inclinación de la intelectualidad francesa a favor del totalitarismo comunista soviético o maoísta?…  Seguir leyendo »

Al día de hoy, ya en los inicios de junio, a casi tres meses del comienzo de la pandemia, nadie, a ciencia cierta, sabe cuántas personas han fallecido por esta causa en España. En el mundo tan desarrollado y tecnológicamente infalible en el que vivimos, una cuestión aparentemente tan sencilla no tiene respuesta. En París, rastreando los pasos de un gran escritor que había muerto en un hotel, que aún existe, el recepcionista me contestó muy airado: «¿Cómo puede preguntarme eso? ¡Aquí nunca ha muerto nadie!». El contar a los seres humanos ha sido siempre una tarea sacrílega, peligrosa y desafiadora de la divinidad.…  Seguir leyendo »

El virus de nuestra democracia

Leyendo estos días Sombras chinescas, de Simon Leys (1935-2014), uno de los más grandes sinólogos contemporáneos, me encuentro unas páginas dedicadas a Wuhan, la ciudad china de la que, desgraciadamente, ya nunca nos olvidaremos. Leys pasó varios meses, del año 1972, en este país, cuando todavía Mao estaba vivo y la aún reciente Revolución Cultural había cerrado colegios, universidades, y demolido obras de arte y monumentos históricos valiosísimos. Intentó asistir a un curso sobre lengua y literatura china pero, aparte de las dificultades por ser extranjero, se encontró con que el programa de estudios de esta materia era el siguiente: 1)Marxismo, 2)Historia del movimiento comunista internacional, 3)Historia del Partido Comunista Chino, 4)Poemas de Mao Zedong, 5)Lu Xu, un furibundo escritor marxista y defensor del régimen, y 6) Literatura y lengua china.…  Seguir leyendo »

Estos días, en medio de unas circunstancias inéditas y excepcionales, solamente creíbles en la ficción, se me vinieron a la cabeza estas dos historias ejemplares que, para gran parte de nuestros conciudadanos, les serán desconocidas. Una transcurrió en Lisboa, mientras que la otra en Nápoles. Ambas urbes están cargadas de tantas maravillas naturales como artísticas que, para los visitantes, se les hacen desapercibidas estas vidas. A finales del siglo XIX vivió el doctor Sousa Martins (1843-1897). Había nacido en Alhandra, una pequeña población a 30 kilómetros de la capital portuguesa, donde está enterrado y su casa es ahora un museo y tiene una estatua.…  Seguir leyendo »

Durante las 48 horas que pasé, hace ya más de una década, en la Feria del Libro de Francfort dedicada a Cataluña (el año que viene, por fin, estará dedicado a España), pagada generosamente por todos los españoles a pesar de que excluyeron a sus coterráneos que escribían en español, los más famosos y traducidos, que llenaban los escaparates de las muy repletas librerías de la ciudad alemana, en una cena de confraternización, una autoridad cultural de Esquerra Republicana me dijo –no sé si como una sugerencia suya personal, o una idea colectiva de su partido– que el asunto catalán se podía resolver muy fácilmente.…  Seguir leyendo »

Al pie de la Colina Capitolina, en pleno Foro romano, están las ruinas del Templo de la Concordia. Hoy, esos vestigios tapados por la escalera moderna que conduce al Capitolio, son apenas arenisca. Pero, aun así, sirven para marcar el espacio y recordar a los viandantes que allí, desde la República y durante el Imperio, se erigió este templo que celebraba la unidad del Pueblo de Roma y santificaba la paz entre los patricios y los plebeyos, al menos políticamente equiparados. En este espacio se celebraban algunas reuniones del Senado y sus mármoles escucharon discursos memorables como, en el 63 a.C.,…  Seguir leyendo »

¿Quién da más? Si la disolución de la ex Yugoslavia produjo –según mi contabilidad– siete pequeños estados (Serbia, Montenegro, Croacia, Eslovenia, Kosovo, Macedonia –ahora conocida como del norte– y Bosnia Herzegovina), nosotros ya vamos por nada menos que nueve nacionalidades, con estado o sin estado, que eso ya es lo de menos a estas alturas (Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía, Navarra, Aragón, Valencia, Baleares y Canarias). Esto según Iceta, el secretario general del PSC y seguro candidato a las próximas elecciones de la Generalitat. Pero, ¿y por qué no Castilla (la vieja y la nueva según las estudiamos en el colegio, acaso hay alguien que pueda tener más méritos que ella), Extremadura, Asturias, Cantabria, Murcia (que en el siglo XIX fue un cantón), La Rioja (que probablemente caería en manos navarras o castellanas, como si volviéramos a la Edad Media)?…  Seguir leyendo »

Insistencia en Luzbel

En su libro libro de memorias titulado Recuerdos del tiempo viejo, cuya edición facsímil acaba de ser publicada, José Zorrilla, que conocía muy bien a su país y por eso se pasó veinte años en México, comenta una anécdota que nos viene muy a cuento para ejemplificar a nuestros políticos en estos últimos meses. En México D.F. había un casino español, muy concurrido, que tenía una compañía de teatro formada por aficionados. Éstos le pidieron al autor de El puñal del godo permiso para representar la obra. Zorrilla lo otorgó y asistió el día del estreno. Al final de la representación, un amigo que tenía al lado le preguntó: «¿Qué tal lo hicieron los godos?».…  Seguir leyendo »

En los últimos tiempos, los nuevos partidos políticos y sus más jóvenes dirigentes dedicaron gran parte de su esfuerzo en vilipendiar al bipartidismo y la acción histórica que, a lo largo de la democracia, tanto el Partido Socialista como el Partido Popular habían desarrollado. Eran viejos, caducos, corruptos –unos más que otros, según vinieran los dardos de la extrema derecha o izquierda–, ideológicamente desfasados y un larguísimo etcétera de adjetivos descalificativos. Como todo en la vida, no había más remedio y paciencia que ponerse a esperar y comprobar lo que ellos iban a hacer. Y pasado ya el tiempo suficiente para juzgarlos con motivos y pruebas, lo que han hecho ha sido incluso peor de lo que intentaban combatir.…  Seguir leyendo »

Me gustaría iniciar este nuevo curso político redactando uno de esos artículos que escribía mi añorado maestro Álvaro Cunqueiro. Hablarles, por ejemplo, de los Kuchi, una tribu afgana que inventó la flauta; o de Sir Gilbert Price que viajó al Afganistán, en los años 30 del pasado siglo, para estudiar a los perros del país (en Madrid ya hay más canes que niños); esos elegantes, finos, olfateadores, rápidos y duros animales. Sir Gilbert ya había investigado sobre los perros pastores lapones, los spaniels, y al famoso Flush, el perro de Isabel Barrett Browning, fallecido en Florencia. Frente al Palacio Pitti hay una placa en el inmueble donde vivió y murió la escritora británica, muy cerca por cierto de la casa donde estuvo escondido Carlo Levi, el autor de la novela Cristo se paró en Eboli .…  Seguir leyendo »

De la misma manera que los nacionalistas no cejan en su publicidad y propaganda, sea la estación del año que sea, nosotros los antinacionalistas de cualquier signo, y por tanto unionistas, debemos hacer lo mismo. No solo para combatirlos, sino para convertirlos a la senda constitucional de la que no debieron salir. Y no únicamente a causa de su culpa, sino también por las muchas culpas debidas a la incapacidad de varios Gobiernos estatales. Por eso escribo este artículo-pasantía para, en este ferragosto, refrescarnos la frágil memoria.

1. El nacionalismo es el mayor destructor de la libertad. ¿Se es hoy totalmente libre en Cataluña, no siendo nacionalista?…  Seguir leyendo »

Hace unos años, en una cena, coincidí con uno de los empresarios más importantes de nuestro país, y no solo de este. La conversación fue amena y, ya avanzada la misma, me comentó que hacía poco que había conocido al presidente del Gobierno de aquellos tiempos, por insistencia suya. Enseñándole la fábrica matriz, el político tuvo la ocurrencia de presumir de los miembros de su gabinete. Luego le hizo una pregunta un tanto comprometida e indiscreta: «¿Qué te parecen?». El anfitrión calló la primera vez, calló la segunda y, ante la insistencia, en medio de su silencio, cada vez más espeso, contestó: «Yo no los contrataría».…  Seguir leyendo »

A lo largo de estos últimos meses he asistido día a día, con gran tristeza, al juicio del procés. La democracia española, aquella por la que murieron miles de personas por defenderla en la Guerra Civil y otras muchas fueron al exilio, más las represaliadas durante la dictadura franquista, no se merecían esta representación teatral. Tampoco ninguno de nosotros que luchamos porque las otras lenguas españolas fueran reconocidas como cooficiales, y respetada y cuidada la cultura que emanara de las mismas. Quienes han llevado a la democracia a semejante abismo, sean condenados por rebelión o sedición, de mí solo merecen desprecio.…  Seguir leyendo »

La primera vez que escuché pronunciar, con peso, la palabra Europa, fue en el colegio. No en una clase de historia sino en otra de dibujo. Corrían los años 60 del pasado siglo y nuestro profesor, un acuarelista excepcional llamado Mariano García Patiño, ante las estrepitosas estampidas que se producían al final de las clases, antes de la comida, se le ocurrió decirnos que abandonáramos el aula no como españoles sino como europeos. Y a esta palabra le daba mucho énfasis. Al principio, semejante reflexión hizo mella en nosotros, aunque no teníamos claro qué diferencia había entre unos y otros. Aunque todos percibíamos que aquellos a quienes, dada nuestra juventud, todavía no habíamos podido conocer, eran mejores que nosotros.…  Seguir leyendo »

Arde Notre-Dame Arde Europa

En las últimas horas, tras el incendio de la catedral de Notre-Dame, la palabra que he escuchado pronunciar más veces, tras París y Francia, es Europa. Aquellos que durante años y aún hoy han dudado de la identidad de nuestro continente y han combatido ferozmente con su euroescepticismo e incluso obstruccionismo y traición, siendo cómplices de Rusia o China, los logros de décadas de una no muy fácil unidad, ya tienen, aunque sea cruelmente, un ejemplo de lo que es Europa: su catedral más famosa y simbólica, en llamas. Después de varios siglos de supervivencia entre revoluciones, guerras de religión y conflictos mundiales, un incierto accidente pone en ruinas nuestra historia común hecha de alegrías y tristezas, de odios y reconciliaciones.…  Seguir leyendo »

A falta de alternativas políticas

«El fantasma que recorre Europa es el de la ausencia de alternativas», le comenta Bauman a Leonidas Donskis en el último libro de ambos, casi póstumo, Maldad líquida. Las alternativas coinciden con el peligro del conformismo en nuestro mundo fatalista, determinista y pesimista, donde no se cree a aquellos optimistas que ofrecen alternativas y soluciones, sin ni siquiera comprobar luego los posibles resultados. Un ser pesimista no es un ser con más prestigio o más respeto que un optimista. El optimismo fue una construcción cristiana, basada en la fe, de que el bien puede derrotar al mal. Pero el mal puede reducirse aunque, difícilmente, puede ser extirpado.…  Seguir leyendo »

«Qualis artifex pereo», parece ser que gritó Nerón cuando vio perdida su vida, él que se la había arrebatado a tantos, entre ellos a Séneca. «¡Qué gran artista muere conmigo!», debe estar pensando también estos días nuestro presidente. Él, que acaba de caer víctima de lo que ya le advertimos: el suicidio de sus alianzas con independentistas y populistas. Y cae a pesar de su Manual de resistencia. Y no sólo debe estar pensándolo. Seguramente también los políticos catalanes sentados en el Tribunal Supremo. Lo mismo da incendiar Roma, el Parlamento con los Presupuestos gestionados con los enemigos de nuestro país, o las calles de Cataluña con mentiras reiteradas.…  Seguir leyendo »