Investidura

En la reciente sesión de investidura, el candidato Pedro Sánchez propuso una reforma constitucional del artículo 99 de la Constitución sobre el sistema de designación del presidente. También Pablo Casado se ha manifestado proclive a la reforma, aunque con alcance distinto.

En esas condiciones no habrá demasiados problemas en lograrla. Hoy, solo con los votos de los dos partidos mayoritarios, no faltan más de 20 escaños en el Congreso para llegar a los tres quintos que el artículo 167 CE exige para una reforma constitucional no agravada. Sin problemas en el Senado para tal reforma. En caso de segundas elecciones, si ambos partidos aumentasen escaños como algunas encuestan pronostican, dicho porcentaje será superado.…  Seguir leyendo »

No les faltó razón a los jerarcas populistas cuando pusieron el grito en el cielo, con una queja que sonaba a lamento terminal: «Pedimos el cuarto de invitados y nos dan la caseta del perro».

Ese gemido lastimero, aunque todavía no añada clarines de venganza, no deja de ser una decepción en toda regla ya que devuelve a la militancia populista a la condición de actores secundarios, descamisados, en la fiesta de la investidura, que se ha saldado con otra intentona fallida de la que no cabe culpar solamente a una parte.

Cuando han salido a la luz las pretensiones de quienes aspiraban a formar un gobierno de coalición, uno tiene la impresión de que no se conformaban con ocupar la habitación de invitados, como decían.…  Seguir leyendo »

Introito: cuando aparezca este artículo, la realidad puede haber convertido este escrito en un nostálgico alegato. Pero lo mantengo íntegramente para dejar clara mi opinión, para que nadie dude en el futuro de que me esforcé para que no sucediera y para distinguirme de todos aquellos que prefieren la peor opción con tal de ver ratificada su opinión.

En los periodos de crisis política, las palabras pierden su valor. En esos tiempos turbulentos, la devaluación de las palabras es acompañada de una inflación de gestos y gritos. La falta de confianza ante lo que dicen los políticos se compensa con declaraciones extremas y políticas radicales, consiguiendo crear más alarma y hacer mayor el desprestigio.…  Seguir leyendo »

Un argumento popular para explicar que sigamos sin Gobierno es la escasa “cultura del pacto” de los españoles. La tesis es sencilla: por razones ligadas al atraso democrático hispano, nuestros políticos no son capaces de llegar a acuerdos como sí hacen en otras latitudes y esto nos condena, como una maldición, al constante bloqueo. Una explicación idiosincrática que a mi juicio es bastante insuficiente, al menos desde la noción de “cultura” que manejan sus promotores.

La prueba empírica de la debilidad de esta tesis es que no encaja con que en el nivel local y autonómico haya una larga tradición de Gobiernos de coalición o en minoría.…  Seguir leyendo »

En los últimos años se han estrenado algunos de los controles más contundentes que prevé la Constitución (la disolución automática de las Cámaras establecida en el artículo 99, la moción de censura, el artículo 155). Y simultáneamente la deliberación sobre los asuntos constitucionales se ha adentrando en terrenos nuevos, en los que tiende a enredarse. Comentaré dos ejemplos.

En primer lugar, el debate sobre la reforma del artículo 99 de la Constitución que vienen planteando comentaristas y políticos —incluido el propio presidente del Gobierno en funciones—. El detonante de este debate son los problemas que dificultan la formación del Gobierno. Pero todo el mundo sabe que esos problemas nacen de la actual fragmentación del sistema de partidos, de la creciente distancia ideológica entre ellos y de la conducta intransigente de algunos de sus dirigentes.…  Seguir leyendo »

La situación irregular que estamos viviendo estos meses en la política española es, en cierto modo, un revival de lo que ya ocurrió hace tres años. En cualquier caso, lo que demuestra este inmovilismo repetitivo es que modificar nuestra Constitución o nuestras leyes institucionales, si se considera que es indispensable para que funcione mejor el raquítico Estado de derecho que padecemos, es algo más difícil que abolir las corridas de toros. Sea como fuere, el caso es que en nuestros días el propio presidente del Gobierno en funciones es quien ha puesto sobre la mesa una inútil reforma de un artículo de la Constitución.…  Seguir leyendo »

Ante el temor a unas nuevas elecciones —serían las cuartas en cuatro años—, algunos pueden pensar que la solución al bloqueo institucional puede consistir en reformar el artículo 99 de la Constitución, (99 CE) que, como se sabe, regula el meollo del procedimiento ordinario de formación del Gobierno. Se trata de un precepto que, con meticulosidad sorprendente en el derecho comparado, se refiere a la intervención en el proceso de nombramiento del jefe del Ejecutivo de una serie de figuras, sean parlamentarios o no, que contribuyen, de acuerdo con la óptica de nuestra “monarquía parlamentaria”, a configurar el núcleo del sistema de gobierno.…  Seguir leyendo »