Intelectuales

El apotegma bíblico Nemo propheta in patria (Nadie es profeta en su tierra) se repite y se oye en todas las latitudes e idiomas como una verdad incontrovertible y lapidaria. La brevedad rotunda de la versión latina le da un marchamo de solemne certeza. Pero no es siempre cierto. Verdad es que muchos personajes (escritores, científicos, artistas) han tenido mayor y más temprano reconocimiento en el extranjero que en su propio país; pero no todos y no siempre. La nombradía, el prestigio y el reconocimiento públicos obedecen a menudo al azar. La fama es una deidad caprichosa. Pero hay también factores más constantes: hay profesiones que atraen más la atención pública que otras.…  Seguir leyendo »

La Patafísica no es ninguna broma como creen algunos de los gacetilleros de «fake news». Tampoco es una ciencia. ¡Es la ciencia!, la que rige las excepciones y explica el universo suplementario -como dijo Alfred Jarry-. Los hados atraviesan sin saludar a nadie. Los patafísicos (y mis amigos) no mueren. Se ocultan. ¡Era tan sencillo dar con la palabra! Precisamente hace unas semanas, se ocultó Thieri Foulc la esencia de la Patafísica. Como los tres seres que no ceso de añorar todos los días: André Breton, quien fue la esencia del surrealismo, Tristan Tzara, de Dadá, y Roland Topor, del pánico.…  Seguir leyendo »

Es una cuestión desconcertante. Quizá echar un ojo a la historia de nuestro país arroje alguna luz.

Desplacémonos 75 años atrás, por ejemplo, hasta el final de la II Gran Guerra. En aquel momento cabían pocas dudas sobre cuál era el intelectual español vivo con mayor prestigio mundial: su nombre era José Ortega y Gasset. Eso sí, nuestro filósofo residía por aquel entonces en Lisboa, tras todo un periplo de huida de esa España republicana que, cosas de la vida, él mismo había contribuido a fundar.

Una vez acabada la contienda internacional, empero, Ortega vio llegado el momento de tornar. A la España de Franco.…  Seguir leyendo »

¿Qué es el nombre de la rosa? ¿Existe la esencia rosa o su concepto es una mera representación lingüística? La cuestión de los universales, que con el mundo de las ideas de Platón marca el inicio de la filosofía occidental, veinticinco siglos después sigue palpitando en la obra de George Steiner y Roger Scruton, ambos recientemente fallecidos.

Pese a su común perfil de célebres académicos, sus orígenes no podían resultar más dispares: George, el hijo de una culta y acomodada familia de judíos vieneses, criado entre París y Nueva York debido a la huida de sus padres ante la barbarie nazi; y Roger, el muchacho que viene al mundo tras la Segunda Guerra Mundial en un hogar modesto y de atmósfera laborista ubicado en un pequeño pueblo de las Midlands inglesas.…  Seguir leyendo »

Hace cinco años, el presidente checo Milos Zeman afirmó que Ferdinand Peroutka, el periodista e intelectual praguense más reconocido y respetado del siglo XX, había escrito un artículo llamado Hitler es un caballero. Zeman concluyó que el periodista checo “estuvo fascinado por la doctrina monstruosa” del Führer. Se ha demostrado que dicho artículo no existe. Todo es mentira. No solo que el periodista nunca fue presa de tal fascinación sino que en su revista Pítomnost (“Actualidad”) se centró en criticar a los nazis con la mayor dureza hasta que éstos lo encarcelaron y lo enviaron al campo de Buchenwald. Tras su detención, la periodista Milena Jesenská, conocida por el bello volumen de cartas que, dos décadas antes, le había dirigido Franz Kafka, se hizo cargo de la dirección de la revista hasta que, a ella también, los nazis la enviaron al campo de Ravensbrück donde la periodista murió.…  Seguir leyendo »

Cuando la semana pasada fallecieron el pensador George Steiner a los 90 años y el actor Kirk Douglas (Issur Danielovitch) a los 103, sentí que con ellos morían dos de los últimos representantes de una generación de intelectuales y artistas euroatlánticos, marcados por algunos de los episodios más cruentos del siglo XX, como el Holocausto y la estigmatización ideológica durante la Guerra Fría.

Tuvieron infancias muy distintas, pero ambos procedían de familias migrantes centroeuropeas de origen judío y, si bien lograron posicionarse dentro del establishment cultural anglosajón, mantuvieron siempre cierta condición de outsiderism. Si Douglas se describía a sí mismo como “el hijo del trapero” en The Ragman’s Son (1988), su primera autobiografía, y explicaba las dificultades materiales en las que creció en el municipio neoyorquino de Ámsterdam; Steiner reconoció siempre el carácter acomodado y erudito que tuvo su infancia a pesar de que su familia tuvo que huir del nazismo, primero de Viena a París y de allí a Nueva York.…  Seguir leyendo »

He bajado a escribir esta necrológica a la terraza del Petit Café, en la Plaza de Ocata. Al fondo de la calle Pintor Miquel Villá está el Mediterráneo. A esta hora la luz del mediodía le arranca chispeantes reflejos asalmonados a su superficie.

La cultura es esto: el intento de combatir con palabras el silencio del ser. Es importante recordarlo en la muerte de Steiner, humanista rezagado, porque hoy, a las puertas del poshumanismo, nos sentimos más necesitados que nunca de palabras.

Son frecuente los lamentos por la crisis del humanismo. Pero no está nada claro que lo que nos mueva sea el amor a las humanidades.…  Seguir leyendo »

«Connaissez-vous George Steiner ? Le promeneur absolu – l’arpenteur de toutes nos cultures présentes et passées ?» a écrit Erik Orsenna, cité par Pierre-Emmanuel Dauzat dans sa préface aux Œuvres en «Quarto» Gallimard. Connu, le critique littéraire l’était comme un des grands intellectuels et lecteurs de son temps. Comme un brillant orateur et un penseur iconoclaste, mais aussi comme une personnalité complexe, amatrice de paradoxes, élitaire. Un intellectuel mordant, revendiquant des affections pour des écrivains de droite, rejetant sans ambages le structuralisme et le déconstructivisime à leur époque. Cette figure «clivante», dixit le New York Times, s’est éteinte lundi à 90 ans dans sa maison de Cambridge, en Angleterre.…  Seguir leyendo »

¿A qué filósofo vivo hay que leer? Ante semejante pregunta, insolentemente incómoda, durante años me serví de un recurso infalible. Steiner, he contestado en multitud de ocasiones. Lee a George Steiner, respondía, al tiempo que ocultaba la condición fronteriza de su pensamiento. Aunque el consejo sincero mantenga su tino, a partir de hoy la respuesta no podrá conservar ni siquiera su media verdad porque ha muerto George Steiner. Algún purista podrá decir que no era estrictamente filósofo pero cualquier buen lector sabrá enmendar: ni lo era, ni falta que le hacía. George Steiner era, ante todo y sobre todo, un hombre de letras.…  Seguir leyendo »

Elogio de un reaccionario

Sir Roger Scruton, que acaba de morir liquidado por un cáncer sobrellevado con entereza, había nacido en 1944, y se convirtió en un conservador, según confesión propia, durante los disturbios callejeros de mayo de 1968, en París, cuando vio a los niñitos bien —grandes protagonistas de aquella caricatura de revolución— apedreando a los policías, abriendo barricadas en el barrio latino y proclamando a los cuatro vientos: “¡Queremos lo imposible!”.

Fue una de las personas más cultas que he conocido. Podía hablar de música, literatura, arqueología, vino, filosofía, Grecia y Roma o la Biblia y mil temas más, como un especialista, sin serlo en nada, pues, en verdad, era un humanista al estilo de los clásicos, y defendía en panfletos, artículos y libros —era una delicia leerlos—, un mundo absolutamente irreal que probablemente nunca existió, salvo en su imaginación y en los ensayos de algunos pocos soñadores como él.…  Seguir leyendo »

El pasado lunes moría a los ochenta y nueve años Harold Bloom. Había impartido su última clase el jueves de la semana anterior, fiel al infatigable intelectual que había escrito más de cuarenta libros, cientos de artículos y prólogos, editado infinidad de monografías, y que había enseñado en Yale durante sesenta y cuatro años. Bloom, nacido en una familia judía del Bronx, tuvo por lengua materna el yidis y, en menor medida, el hebreo aprendido en la escuela. A este hijo de un trabajador textil con problemas de juego y un ama de casa siempre rodeada de rabinos le gustaba recordar que no habló inglés hasta los seis años.…  Seguir leyendo »

Mario Bunge, profesor emérito en la prestigiosa universidad McGill de Montreal, en Canadá, cumple 100 años este sábado. Motivos para celebrarlo son su tan extensa como excelente obra profesional y científica y también, y no es menos, su elocuente y humanitaria personalidad.

Mario Bunge es autor de más de un centenar de libros y medio millar de publicaciones sobre física teórica, matemática aplicada, teoría de sistemas, fundamentos de física, de sociología y de psicología, filosofía de la ciencia, filosofía de la tecnología, semántica, epistemología, ontología, teoría del valor y ética, además de un sin número de ensayos diversos y artículos periodísticos sobre temas de la actualidad.…  Seguir leyendo »

Chez les intellectuels, il est des réconciliations d’autant plus spectaculaires que les joutes ont été violentes

L’idée selon laquelle les intellectuels seraient anémiés au plan de leur émotivité, de leur sensibilité, en raison de la prévalence qu’ils accordent au monde des idées, est un cliché démenti par toute l’histoire intellectuelle, faite de relations d’amitié, de proximité affective, mais aussi de vives jalousies, de compétition auprès du lectorat, de solides rancœurs et de haines recuites. Dès lors, les controverses intellectuelles ne se départissent pas de ce climat mêlant arguments rationnels et mépris mutuel. Comme l’écrivait Pierre Nora en 1980 lors du lancement de sa revue Le Débat : « Il y a du paranoïaque virtuel chez le plus tranquille des intellectuels. …  Seguir leyendo »

Qué hacemos con Maeztu

Han pasado 82 años desde que un grupo de milicianos republicanos asesinara al periodista y ensayista Ramiro de Maeztu. De esta forma se ponía fin a la vida de uno de los intelectuales españoles más relevantes de comienzos del siglo XX. Su figura, sin embargo, sigue generando polémica. Hace unas semanas, un colegio público de Córdoba acordó cambiarse el nombre del actual Ramiro de Maeztu al de Miragenil -nombre del barrio donde se ubica-. Las primeras informaciones señalaron que el cambio se debía a un requerimiento de la Ley de Memoria Histórica; el colegio declaró posteriormente que solo se trataba de una decisión de la asociación de padres.…  Seguir leyendo »

Infancia en Berlín hacia 2020

La infancia en Berlín hacia 1900 de Walter Benjamin, llega en mi adolescencia en Buenos Aires hacia 1990 como regalo de un amigo que se ha enterado casualmente de mi parentesco. No es algo que comente especialmente, sino un rasgo más, tan relevante o irrelevante como ser morena, miope, amante de la aceituna, judía, periodista tenaz, bailarina frustrada o lectora agradecida. La primera lectura me remonta a la infancia de mis parientes alemanes; encuentro coincidencias emocionales, geográficas y algo más. El parecido físico entre el filósofo y mi bisabuelo Nathan Benjamin es notable, ¿o es una tendencia natural la búsqueda de coincidencias que resuelvan contradicciones, completen baches de la memoria o aderecen largas investigaciones con detalles banales?…  Seguir leyendo »

El 19 de noviembre de 2018 mi gran amigo José Pedro Pérez-Llorca inició, ante los Reyes de España, como presidente del Real Patronato del Museo del Prado, la conmemoración del bicentenario del Museo, al servicio de cuya misión e integridad había dedicado sus mejores esfuerzos durante los últimos años. Su inesperada muerte no le permitirá culminarla este año, en que se cumplirán dos siglos de la institución que simboliza como pocas nuestra identidad nacional. Sí pudo, en cambio, participar en la conmemoración de los doscientos años del primero de nuestros textos constitucionales, la Constitución de 1812, celebrada en el lugar de su promulgación, el oratorio de San Felipe Neri de su Cádiz natal.…  Seguir leyendo »

El escritor argentino Julio Cortázar en la calle San Martín, en Buenos Aires, en diciembre de 1983. Credit Dani Yako

Debía ser primero de diciembre, o quizá dos: 1983. Faltaba una semana para que se acabara en los papeles una dictadura que ya no era nada. Era raro: la euforia extrema, cierto miedito todavía.

Hacía mucho calor esa mañana, cuando Héctor Yánover me llamó para decirme que Julio Cortázar iría a su librería Norte, que si quería pasar. Yo lo había leído mucho, con todo el entusiasmo de mis 15 o 17, pero no lo conocía personalmente —porque creo que no hay que conocer a los que escriben—: había vivido varios años en París evitando el lugar común de ir a tocarle el timbre.…  Seguir leyendo »

Combatiente por la paz

Conocí a Amos Oz en noviembre de 1976, en mi primer viaje a Israel. Fui a visitarlo en el kibutz Hulda, donde estaba desde los 14 años. (Su madre se había suicidado dos años antes). Su primera novela, de título intraducible en español (Quizás en otro lugar sería lo más aproximado), había provocado una gran controversia en su país porque en ella hacía un minucioso análisis de la vida en esos pequeños recintos idealistas —los kibutz— que perseguían, como dijo irónicamente años más tarde, “crear gentes buenas y sanas, sin sospechar siquiera que los seres humanos no somos ni buenos ni sanos”.…  Seguir leyendo »

Partidario de la nada

«Partidario de la nada”, se declara Jorge Edwards en el segundo tomo de sus memorias, que acaba de publicar (Esclavos de la consigna, Lumen). La frase es muy bonita, pero no es cierta, porque él tiene sus ideas políticas y literarias bastante claras y las defiende con entereza. Pero siempre ha habido en él una objetividad y una mesura que se reflejan muy exactamente en ese estilo sereno, demorado, claro e inteligente con el que escribe sus espléndidas crónicas y memorias.

En los años que relata este libro, los de su juventud literaria hasta el instante mismo en que Salvador Allende, recién elegido presidente de Chile, lo envía a Cuba como encargado de negocios para reabrir la embajada que había estado clausurada desde que se rompieron las relaciones entre ambos países durante el régimen de Eduardo Frei Montalva, los sectarismos políticos eran tan apasionados en América Latina que alguien tan poco estridente, tan bien educado, tan respetuoso de las formas, podía parecer inexistente.…  Seguir leyendo »

Rescatar a Madariaga

Hace 40 años moría Salvador de Madariaga en su querida Locarno, en la Suiza de la Sociedad de Naciones que le vio laborar incansablemente. Fue el último miembro de aquella generación del 14, ciertamente incomparable. La de Ortega, Marañón, Juan Ramón, Américo Castro y Sánchez Albornoz, entre muchos otros. Tres rasgos, muy necesarios hoy, destacan en aquella constelación intelectual: laboriosidad, amor sentido a su país y dominio de la prosa. Los tres estarán bien presentes en nuestro autor, con un añadido muy suyo: un excelente sentido del humor, señal de vitalidad e inteligencia. Y sin embargo, me temo que a Madariaga le he sucedido lo que a tantas cabezas ilustres nuestras: el injusto olvido, lo que supone dejar de ser leído.…  Seguir leyendo »