Intelectuales

Detecto confusión. La complejidad, signo de los tiempos, precisa de modelos cuyo requisito principal es la confianza en la autoorganización. Y si se trata de sistemas sociales, que son los que aquí nos importan, esa confianza es incompatible con las almas autoritarias, con las recetas simples, con las concepciones lineales del mundo. Con lo que Antonio Escohotado llamó, en fin, «el orden de la orden» ('Caos y orden', 2000).

Nuestra izquierda, que ya es toda extrema si tomamos como referencia los principios de la democracia liberal y el libre mercado, debe más de lo que sabe al arbitrismo de ensoñación. Por eso aquí el influjo del marxismo sobre las élites culturales caló más hondo.…  Seguir leyendo »

El peligro de los intelectuales

Sin darse cuenta, uno llega a una edad en la que le cae la etiqueta de «referente». En estos casos, reacciono como Arcadi Espada cuando le llamaron «fascista» en mi universidad: me vuelvo en busca del referente, a ver si me guía a mí también, para acabar descubriendo que el referente soy yo. La situación me incomoda. A diferencia de Sánchez, no aspiro al mármol. A duras penas me veo capaz de gestionar mis tribulaciones, como para ser ejemplo de nada.

Peor es cuando me llaman «intelectual». En este caso, la desazón tiene una raíz -si me permiten- intelectual. Viene de antiguo, de aquellos años en los que la izquierda, para dar lustre a sus intelectuales decorativos, popularizó el sintagma «alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura».…  Seguir leyendo »

Nostramo Guillén

Las voces náuticas 'nostramo' y también 'nostromo' pertenecen a esa 'lingua franca' mediterránea y marinera que pareció eterna pero cuyos últimos coletazos no han sobrepasado el siglo XX. Con ellas se designaba al contramaestre y ambas son contracciones de la respetuosa expresión 'nuestro amo', de la misma manera que 'monsieur' lo es, en tierra y entre franceses, de 'mi señor'.

Julio Guillén Tato la elevó a referencia lingüística a través de los deliciosos cuentos marineros: 'Nostramo Lourido', que junto con una bien cortada pluma para el relato histórico y un estilo directo, claro y de médula literaria tanto tuvieron que ver en su nominación para el sillón 'e' de 'La Española' en 1963.…  Seguir leyendo »

La magnitud de Enzensberger

Hace veinte años Hans Magnus Enzensberger (1929-2022) recibía el Premio Príncipe de Asturias de manos del actual Rey Felipe VI. Ensayista, poeta, viajero, traductor de García Lorca, reportero, pedagogo, crítico literario, editor de la revista 'Transatlantic' fue un activista de la lucidez, el último mohicano del librepensamiento. Integrante del Gruppo 47 con Heinrich Böll, Günter Grass o Martin Walser, el polígrafo bávaro se desmarcó del comunismo, ese infierno camuflado bajo la utopía.

Fallecido el pasado 24 de noviembre en Múnich, Enzensberger nos enseñó a equivocarnos por cuenta propia: mirada crítica e insobornable, cual vacuna contra la corrección política.

Su trayecto bibliográfico, más de una veintena de títulos, depara mucho y muy bueno.…  Seguir leyendo »

En el otoño del año 1500, uno de los humanistas más respetados de su tiempo viajó a Granada. Su paso por la ciudad conquistada fue efímero y se dice que no le impresionó demasiado: apenas tuvo tiempo de despachar algunos asuntos urgentes antes de retornar al Norte, sin duda abrumado por las costumbres foráneas del antiguo reino nazarí. Aunque el viaje de Antonio de Nebrija a Granada es conjetural (algún biógrafo sugiere que pudo coincidir con la presencia de la Corte en la Alhambra), una década después de su muerte sus hijos fundarían allí una imprenta con la que contribuyeron a difundir su legado y, también, su rostro más conocido: el sello estampado en cada ejemplar representaba a un Nebrija de cabello recio apresado en un birrete, nariz recta y ojos grandes, la cabeza erguida de quien se sabe asistido de la razón.…  Seguir leyendo »

La política y los «virtuosos»

Asqueado por la mediocridad del ambiente, por los tiras y aflojas, las descalificaciones y las condenas entre facciones del Gobierno, y no menos por los insultos a la judicatura y a quienes no les dicen «sí, bwana» de personas indocumentadas que hace pocos años no hubiesen soñado con sus posiciones de hoy, he vuelto al huerto de los clásicos, que dan menos disgustos.

Conocemos desde Platón y Aristóteles, muy lejos en el tiempo y tan cercanos, la búsqueda de las bondades del Gobierno de los «virtuosos», que desemboca en las reflexiones más recientes sobre la responsabilidad de los intelectuales en la política, que serían los «virtuosos» de hoy.…  Seguir leyendo »

Bajo el modelo social del capitalismo, la posibilidad de una vida intelectual parece hoy irremisiblemente atravesada por elementos como la productividad, la proyección pública y algún grado de institucionalización. La combinación de estos tres componentes somete a los sujetos a demandas que no pueden nunca dar por satisfechas y tiene efectos precarizadores que van más allá de sus aspectos contractuales, que tanto agravan el sufrimiento. De este modo, la sensación de no producir nunca lo suficiente (ni en cantidad ni en calidad), de no recibir la atención adecuada y de no ocupar el espacio que se merecería, acompañan también a personas con una posición objetivamente consolidada en el sistema.…  Seguir leyendo »

En la izquierda deberían haberse encendido hace tiempo las luces de alarma ante la imparable desafección de sus intelectuales de referencia. "El último, que apague la luz", podría decirse parafraseando el célebre relato de Mario Benedetti. En dicho proceso de alejamiento suele pasarse por varios estadios de penitencia.

El primer paso consiste en experimentar alguna discrepancia puramente incidental con el núcleo de las ideas. El adepto tendrá entonces la oportunidad de sorprenderse con la virulencia con la que su discrepancia es acogida por los guardianes de la ortodoxia. Contra lo que hubiera podido esperarse, lo único que consiguen dichos ataques es abrir aún más la brecha, hasta el punto de que ahora la perspectiva se centra en los propios fundamentos sobre los que se sostiene la ideología.…  Seguir leyendo »

Américo Castro: cincuenta años después

Hace hoy exactamente cincuenta años. Es el 25 de julio de 1972, es decir, el día de Santiago (precisamente el día de Santiago). Un anciano solitario que se aloja en el hotel Rigat Park de Lloret de Mar baja a la playa de Fanals. Cuando ya se ha internado en el mar y está nadando sufre un desvanecimiento. Unos bañistas consiguen rescatarlo y lo trasladan a un hospital de la localidad, en el que, al poco, un médico certifica su fallecimiento debido a «asfixia por sumersión» tras haber sufrido un colapso cardiaco. La documentación hallada en sus ropas permite identificarlo: Américo Castro Quesada, de 87 años.…  Seguir leyendo »

El filólogo, historiador y crítico literario español Américo Castro.

25 de julio de 1972. Un anciano de 87 años sale del Hotel Rigat Park y se adentra en las aguas de la playa de Fenals, en Lloret de Mar. Tras unos minutos nadando se siente mal; pese a ser rescatado, muere poco después. Ese anciano era Américo Castro, nombre mayor de la vida intelectual hispánica del siglo XX.

Sin la Guerra Civil de 1936 la vida de Castro hubiera sido muy otra. Nacido en Brasil, hijo de emigrantes granadinos, llegó a España con cuatro años. En Granada se licenció en Derecho y Filosofía y Letras; marchó a París y amplió estudios en la Sorbona en una fase crucial de su formación.…  Seguir leyendo »

En recuerdo de Claro Fernández-Carnicero, hombre de bien.

Francisco Ayala, nuestro gran literato, fue también letrado del Congreso de los Diputados y, de un modo u otro, ejerció de tal casi hasta su muerte el 3 de noviembre de 2009. Entró a prestar sus servicios en la Cámara en 1932. Formó parte de una promoción en la que coincidió con personalidades tan descollantes y de trayectoria vital tan diferente como Gaspar Bayón, José Madina, Joaquín Rodríguez y Jesús Rubio. Compatibilizándolo con sus tareas universitarias y literarias, algo con enorme tradición entre los letrados de las Cortes Generales, pronto se incorporó al quehacer parlamentario republicano, que observa con agudeza y cierto distanciamiento.…  Seguir leyendo »

Este artículo también podría titularse «el mosquito contra el elefante», que, según Stefan Zweig, es la frase manuscrita por Castellio en el ejemplar de su famosa diatriba contra Calvino por haber ordenado la muerte de Miguel Servet. Lo digo porque yo soy un mosquito intelectual y voy a criticar a un elefante del pensamiento como es Jean-Paul Sartre. Apoyándome eso sí en alguien que lo conoció muy bien y tiene, como poco, su misma talla intelectual.

Adelanto el motivo de mi crítica. Pienso que un verdadero intelectual tiene que tener un compromiso absoluto con la verdad política. No existe razón alguna que justifique que un intelectual comprometido con la libertad pueda omitir la verdad, restringirla y mucho menos adulterarla.…  Seguir leyendo »

El mundillo literario español ha sido siempre muy aficionado a confundir la anécdota con la categoría. Ha ocurrido en todas las épocas de nuestra historia, y sigue ocurriendo en nuestros días. La estrategia del reduccionismo sigue siendo lo habitual en los parámetros de nuestros cráneos privilegiados, instalados hoy en la práctica del hojeo (u ojeo) y no en la de la lectura silenciosa y concienzuda. Aquí pasó lo de siempre dice Federico García Lorca en uno de sus muchos poemas memorables. Pasó lo de siempre una vez más a la hora de calibrar y poner en su justo sitio la dimensión intelectual y moral de una obra como la de Fernando Fernán-Gómez.…  Seguir leyendo »

Muertes novísimas

Antes de ser novísimo, Antonio Martínez Sarrión, el excelente poeta que acaba de fallecer, les tomó el pelo a varios de quienes pocos años después, en 1970, serían sus compañeros de antología. Sarrión, encuadrado por Josep Maria Castellet entre los séniors, había conocido en Madrid a dos estudiantes copartícipes de la rama juvenil de aquel Nueve novísimos, extravagantemente bautizada por Castellet como la coqueluche y distinguida por su culteranismo no siempre bien reposado, sus ansias libertarias o libertinas al menos y, como filia más extrema, la cinefilia. De hecho, los nueve poetas, no tan venecianos como se dijo que eran, estaban ligados, en una mayoría de siete a dos, por su amor al séptimo arte, amor fou en algunos casos, que Sarrión, en un soneto suyo anónimo en las páginas de Film Ideal, ridiculizaba desde la primera estrofa: “Soy cahierista yo, soy cahierista.…  Seguir leyendo »

Aquilino Duque: el precio de la incorrección política

En gran medida, como dijo Hegel en su esotérica Fenomenología del espíritu, la trayectoria vital de los seres humanos es una lucha por el "reconocimiento". Lo cual es más evidente aún en el caso de los intelectuales, escritores y artistas. En la España de hoy, un intelectual inserto en una tradición de derechas suele encontrarse muy solo. Y es que las izquierdas han sido y son más receptivas a la figura del intelectual, aunque con frecuencia lo que hacen es manipularlo, aprovecharse de su valía y luego prescindir de él o, en el peor de los casos, depurarlo, enviándoles al Gulag.…  Seguir leyendo »

Si van a enunciarse unos mandamientos del intelectual, no debe faltar una definición de esta figura. Se han propuesto en el pasado varias, yo daré la mía. Un intelectual es alguien que, siendo especialista en un campo particular, es capaz de crear además un discurso para la generalidad de la gente. Lo nuclear reside en ese discurso, claro está, pero no cualquier discurso vale. Repárese en los otros dos elementos: su autor ha de ser alguien competente en alguna disciplina o actividad, la que sea. Sin esa experiencia, sus generalizaciones serán sospechosas de veleidades insustanciales, desconocedoras de cómo funciona el mundo real, articulado en profesiones y oficios.…  Seguir leyendo »

Muchas gracias, Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo. Muchas gracias, Almudena Grandes y Luis García Montero. Gracias de todo corazón, Marta Sanz, nunca te estaremos suficientemente agradecidos por la ininteligibilidad de tus artículos. Muchas gracias bardenes del mundo entero.

Sois la luz que nos guía en las tinieblas sin precedentes de estos tiempos oscuros, que han perdido la risa y han perdido el color. Muchas gracias también a vosotros, actroces y actrizas, ¿qué sería de este país sin el ejemplo que nos dais de lo que significa pensar con ideas claras y distintas?

Qué lástima que Descartes no haya podido ver su gran herencia cultural.…  Seguir leyendo »

La lectura de dos recientes libros de géneros muy distintos (ensayo y novela) me lleva a reflexionar sobre un pensamiento antiguo y recurrente: la valentía de escribir. El ensayo al que me refiero es el último libro de Darío Villanueva y exhibe un título de intrascendente apariencia -‘Morderse la lengua’- aunque su subtítulo ya nos avisa de que versa sobre algo con mucha enjundia: ‘Corrección política y posverdad’. Me atrevo a decir que se trata de una obra indispensable para conocer y calibrar estas dos amenazas, mucho más serias de lo que podamos creer.

La corrección política es un fenómeno ampliamente percibido por todos nosotros, que -nos informa el autor- ya aparece con este nombre (’political correctness’) en 1991 en la edición del diccionario Webster’s, definida como «la adhesión a una ortodoxia tópicamente progresista en lo tocante especialmente a ‘race’, ‘gender’, ‘sexual affinity’ or ‘ecology’».…  Seguir leyendo »

En Cartas desde Iwo Jima, en una escena magistral, Clint Eastwood narra la incapacidad del hombre de enemistarse cuando se siente parte de algo común. Un joven reclutado por el ejército imperial japonés lee la carta de la madre del soldado americano que acaba de asesinar. Las palabras de la madre del hijo difunto son las mismas palabras de su madre. El mismo drama, el mismo amor. Y ya no puede seguir en la batalla.

La discordia se libra siempre en la abstracción. La realidad concreta de las personas rompe la caja oscura de la ideología, nos libera y humaniza.…  Seguir leyendo »

El intelectual errante

Albert O. Hirschman era un judío alemán que, como sus compatriotas Hannah Arendt o Walter Benjamin, parecía haber leído todos los libros y hablar todos los idiomas. Nacido en Berlín, en 1915, huyó de la Alemania nazi en 1933, donde había comenzado a estudiar Economía y a militar en el Partido Socialista. Continuó sus estudios en Francia, Londres, Trieste, y se convirtió en un especialista en la economía de Italia, a la vez que viajaba a París, donde contribuyó a embarcar a Estados Unidos a muchos intelectuales, profesores y políticos perseguidos por el fascismo. Durante la Guerra Civil española fue, como George Orwell, miembro de las Brigadas Internacionales, por simpatías hacia el POUM, pequeño partido de inspiración trotskista.…  Seguir leyendo »