Intelectuales

Muertes novísimas

Antes de ser novísimo, Antonio Martínez Sarrión, el excelente poeta que acaba de fallecer, les tomó el pelo a varios de quienes pocos años después, en 1970, serían sus compañeros de antología. Sarrión, encuadrado por Josep Maria Castellet entre los séniors, había conocido en Madrid a dos estudiantes copartícipes de la rama juvenil de aquel Nueve novísimos, extravagantemente bautizada por Castellet como la coqueluche y distinguida por su culteranismo no siempre bien reposado, sus ansias libertarias o libertinas al menos y, como filia más extrema, la cinefilia. De hecho, los nueve poetas, no tan venecianos como se dijo que eran, estaban ligados, en una mayoría de siete a dos, por su amor al séptimo arte, amor fou en algunos casos, que Sarrión, en un soneto suyo anónimo en las páginas de Film Ideal, ridiculizaba desde la primera estrofa: “Soy cahierista yo, soy cahierista.…  Seguir leyendo »

Aquilino Duque: el precio de la incorrección política

En gran medida, como dijo Hegel en su esotérica Fenomenología del espíritu, la trayectoria vital de los seres humanos es una lucha por el "reconocimiento". Lo cual es más evidente aún en el caso de los intelectuales, escritores y artistas. En la España de hoy, un intelectual inserto en una tradición de derechas suele encontrarse muy solo. Y es que las izquierdas han sido y son más receptivas a la figura del intelectual, aunque con frecuencia lo que hacen es manipularlo, aprovecharse de su valía y luego prescindir de él o, en el peor de los casos, depurarlo, enviándoles al Gulag.…  Seguir leyendo »

Si van a enunciarse unos mandamientos del intelectual, no debe faltar una definición de esta figura. Se han propuesto en el pasado varias, yo daré la mía. Un intelectual es alguien que, siendo especialista en un campo particular, es capaz de crear además un discurso para la generalidad de la gente. Lo nuclear reside en ese discurso, claro está, pero no cualquier discurso vale. Repárese en los otros dos elementos: su autor ha de ser alguien competente en alguna disciplina o actividad, la que sea. Sin esa experiencia, sus generalizaciones serán sospechosas de veleidades insustanciales, desconocedoras de cómo funciona el mundo real, articulado en profesiones y oficios.…  Seguir leyendo »

Muchas gracias, Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo. Muchas gracias, Almudena Grandes y Luis García Montero. Gracias de todo corazón, Marta Sanz, nunca te estaremos suficientemente agradecidos por la ininteligibilidad de tus artículos. Muchas gracias bardenes del mundo entero.

Sois la luz que nos guía en las tinieblas sin precedentes de estos tiempos oscuros, que han perdido la risa y han perdido el color. Muchas gracias también a vosotros, actroces y actrizas, ¿qué sería de este país sin el ejemplo que nos dais de lo que significa pensar con ideas claras y distintas?

Qué lástima que Descartes no haya podido ver su gran herencia cultural.…  Seguir leyendo »

La lectura de dos recientes libros de géneros muy distintos (ensayo y novela) me lleva a reflexionar sobre un pensamiento antiguo y recurrente: la valentía de escribir. El ensayo al que me refiero es el último libro de Darío Villanueva y exhibe un título de intrascendente apariencia -‘Morderse la lengua’- aunque su subtítulo ya nos avisa de que versa sobre algo con mucha enjundia: ‘Corrección política y posverdad’. Me atrevo a decir que se trata de una obra indispensable para conocer y calibrar estas dos amenazas, mucho más serias de lo que podamos creer.

La corrección política es un fenómeno ampliamente percibido por todos nosotros, que -nos informa el autor- ya aparece con este nombre (’political correctness’) en 1991 en la edición del diccionario Webster’s, definida como «la adhesión a una ortodoxia tópicamente progresista en lo tocante especialmente a ‘race’, ‘gender’, ‘sexual affinity’ or ‘ecology’».…  Seguir leyendo »

En Cartas desde Iwo Jima, en una escena magistral, Clint Eastwood narra la incapacidad del hombre de enemistarse cuando se siente parte de algo común. Un joven reclutado por el ejército imperial japonés lee la carta de la madre del soldado americano que acaba de asesinar. Las palabras de la madre del hijo difunto son las mismas palabras de su madre. El mismo drama, el mismo amor. Y ya no puede seguir en la batalla.

La discordia se libra siempre en la abstracción. La realidad concreta de las personas rompe la caja oscura de la ideología, nos libera y humaniza.…  Seguir leyendo »

El intelectual errante

Albert O. Hirschman era un judío alemán que, como sus compatriotas Hannah Arendt o Walter Benjamin, parecía haber leído todos los libros y hablar todos los idiomas. Nacido en Berlín, en 1915, huyó de la Alemania nazi en 1933, donde había comenzado a estudiar Economía y a militar en el Partido Socialista. Continuó sus estudios en Francia, Londres, Trieste, y se convirtió en un especialista en la economía de Italia, a la vez que viajaba a París, donde contribuyó a embarcar a Estados Unidos a muchos intelectuales, profesores y políticos perseguidos por el fascismo. Durante la Guerra Civil española fue, como George Orwell, miembro de las Brigadas Internacionales, por simpatías hacia el POUM, pequeño partido de inspiración trotskista.…  Seguir leyendo »

Recuerdo cuando murió Bernard Shaw: noviembre de 1950. Yo entonces era alumno del Colegio Estudio y los profesores (o más bien las profesoras) organizaron con este motivo un homenaje al gran dramaturgo anglo-irlandés. Los alumnos de los cursos más avanzados investigaron sobre él y nos dieron pequeñas conferencias sobre aspectos de su biografía y de su obra. Oí muchas anécdotas divertidas, porque Shaw era ingenioso, impertinente y aficionado a sorprender y escandalizar. Gracias a tal eulogía me familiaricé con el personaje, cuyo talento y excentricidades me llamaron mucho la atención y me movieron a leer sus más famosas obras de teatro, ensayos y también alguna biografía sobre él.…  Seguir leyendo »

Intelectuales Firmes

El cuento es muy bonito. Los ciudadanos configuran sus demandas políticas a partir de convicciones firmes y meditadas. Los partidos intentan responder con sus propuestas y, si no las atienden, los ciudadanos cambian su voto y los penalizan. Más o menos como en el mercado. Desgraciadamente el cuento es enteramente falso. A los votantes les trae sin cuidado la verdad, sostienen opiniones inconsistentes y mudadizas y, sobre todo, no votan según sus opiniones sino que forman sus opiniones según votan. Lo cuentan, entre otros, M. Hannon y J. de Ridder, en The Point of Political Belief, 2020. Si el partido dice A, pues A; si dice B, pues B.…  Seguir leyendo »

Arturo Pérez-Reverte

En los años cincuenta, la Guerra Fría desató un terror atómico reflejado incluso en las películas de ciencia ficción donde los marcianos, que solían ser verdosos y cabezones, colocaban pequeños transmisores en la nuca de los terrícolas para controlar sus mentes y abducirlos. Acordándome de aquello, por más que le doy vueltas a las pastas de la última novela que he leído, no encuentro el microchip que me ha abducido los pasados días. Porque «Línea de fuego», el nuevo libro de Arturo Pérez-Reverte, me ha raptado emocionalmente.

Me acuerdo cuando él, con chaleco y micro en mano, salía en los telediarios encima de blindados o apostado detrás de tapias para retransmitir sus crónicas de la guerra de los Balcanes.…  Seguir leyendo »

Retrato de José Echegaray realizado por Joaquín Sorolla en 1905. Colección del Banco de España.

José Echegaray Eizaguirre fue el primer español que recibió un premio Nobel, en 1904 y en la modalidad de Literatura, ex aequo con el poeta francés, pero que escribía en occitano, Frédéric Mistral.

Hay que decir que el nombre del español ya fue barajado por la Academia sueca incluso desde el primer año de instauración de estos galardones, en 1901, como informa la prensa de la época, y hasta el último momento no se descartó su candidatura.

No obstante, la literaria fue solo una de las múltiples facetas de la actividad intelectual de José Echegaray y no la más importante. De hecho, a quien donó su medalla del Nobel y su biblioteca particular fue a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, lo que prueba cuál era su verdadera pasión: la física matemática, los números, el razonamiento lógico, la imparcialidad científica.…  Seguir leyendo »

Ayer, 1 de septiembre, Gustavo Bueno hubiera cumplido 96 años. Me pide Fernando Palmero una semblanza del filósofo a cuatro años de su fallecimiento. Agradezco la oportunidad de recordar a mi muy querido abuelo, maestro y amigo. Como ciudadano interesado en las ideas filosóficas que organizan, lo queramos o no, nuestras interpretaciones y reinterpretaciones del mundo que nos rodea, acepto muy honrado el reto de valorar el lugar de la filosofía de Gustavo Bueno a fecha de 2020.

Pero cuatro años no son suficientes. Sirven, eso sí, para constatar que la obra de Bueno sigue viva tanto explícitamente como implícitamente en ámbitos muy diversos.…  Seguir leyendo »

Julián Besteiro, del que se cumplen 150 años de su nacimiento, sigue siendo un gran desconocido. La interpretación de su figura, marcada como tantas otras por la división que siguió al final de la Guerra Civil, ha quedado escindida entre la biografía política y el ensayo, dos de las facetas que consiguió reunir un personaje clave en el pensamiento, la universidad y la política españolas de la primera mitad del siglo XX. Formado en la Institución Libre de Enseñanza y en la Universidad Central, ya mostró en su tesis doctoral (El voluntarismo y el intelectualismo en la filosofía contemporánea) sus preocupaciones constantes: el estudio, la formación y la necesidad de integración de todas las esferas sociales.…  Seguir leyendo »

Desde que el mundo es este fastuoso lugar de intercambios, desde que las tribus se unieron para formar otras más grandes y desde que todos habitamos nuestra cosmopolita y provinciana aldea global, siempre ha habido una causa noble a la que unirse, un pleito al que aportar nuestra personal sabiduría, un litigio en el que nuestra firma, nuestro nombre o eso que llamamos tan vanamente “nuestro prestigio” pueda ponerse al servicio de algo más grande, participar en el empeño de cambiar las cosas, virar el curso de la historia o torcer (¡Imagínense!) el brazo del destino. No hablo, por supuesto, de los ciudadanos de a pie, cuya identificación con esta o aquella idea puede, acaso, hacer de su vida algo más interesante, pero difícilmente trascenderá los márgenes estrechos de cualquier existencia individual; hablo de esa estirpe noble, circunspecta y elevada a la que el imaginario colectivo muestra a la vez estricta y bondadosa, con el cabello cano por las muchas tribulaciones que provoca la incesante indagación responsable del mundo y sus muchos misterios y problemas.…  Seguir leyendo »

El año 2014 se celebraba en Río de Janeiro el III Encuentro de Rectores de Universia, la red de cooperación universitaria más importante a nivel internacional. Una ejemplar y pionera acción de responsabilidad social corporativa impulsada por el Banco de Santander, de la que forman parte casi mil doscientas universidades. Pues bien, el entonces presidente del Santander, Emilio Botín, me pedía atender a Sir Ivor Roberts, que había sido presidente del Trinity College en Oxford. Presto me puse a confeccionar un erudito y prolijo plan de visitas. El esperado entre dos sesudos rectores universitarios: museos, centros de enseñanza superior, institutos de investigación...…  Seguir leyendo »

El apotegma bíblico Nemo propheta in patria (Nadie es profeta en su tierra) se repite y se oye en todas las latitudes e idiomas como una verdad incontrovertible y lapidaria. La brevedad rotunda de la versión latina le da un marchamo de solemne certeza. Pero no es siempre cierto. Verdad es que muchos personajes (escritores, científicos, artistas) han tenido mayor y más temprano reconocimiento en el extranjero que en su propio país; pero no todos y no siempre. La nombradía, el prestigio y el reconocimiento públicos obedecen a menudo al azar. La fama es una deidad caprichosa. Pero hay también factores más constantes: hay profesiones que atraen más la atención pública que otras.…  Seguir leyendo »

La Patafísica no es ninguna broma como creen algunos de los gacetilleros de «fake news». Tampoco es una ciencia. ¡Es la ciencia!, la que rige las excepciones y explica el universo suplementario -como dijo Alfred Jarry-. Los hados atraviesan sin saludar a nadie. Los patafísicos (y mis amigos) no mueren. Se ocultan. ¡Era tan sencillo dar con la palabra! Precisamente hace unas semanas, se ocultó Thieri Foulc la esencia de la Patafísica. Como los tres seres que no ceso de añorar todos los días: André Breton, quien fue la esencia del surrealismo, Tristan Tzara, de Dadá, y Roland Topor, del pánico.…  Seguir leyendo »

Es una cuestión desconcertante. Quizá echar un ojo a la historia de nuestro país arroje alguna luz.

Desplacémonos 75 años atrás, por ejemplo, hasta el final de la II Gran Guerra. En aquel momento cabían pocas dudas sobre cuál era el intelectual español vivo con mayor prestigio mundial: su nombre era José Ortega y Gasset. Eso sí, nuestro filósofo residía por aquel entonces en Lisboa, tras todo un periplo de huida de esa España republicana que, cosas de la vida, él mismo había contribuido a fundar.

Una vez acabada la contienda internacional, empero, Ortega vio llegado el momento de tornar. A la España de Franco.…  Seguir leyendo »

¿Qué es el nombre de la rosa? ¿Existe la esencia rosa o su concepto es una mera representación lingüística? La cuestión de los universales, que con el mundo de las ideas de Platón marca el inicio de la filosofía occidental, veinticinco siglos después sigue palpitando en la obra de George Steiner y Roger Scruton, ambos recientemente fallecidos.

Pese a su común perfil de célebres académicos, sus orígenes no podían resultar más dispares: George, el hijo de una culta y acomodada familia de judíos vieneses, criado entre París y Nueva York debido a la huida de sus padres ante la barbarie nazi; y Roger, el muchacho que viene al mundo tras la Segunda Guerra Mundial en un hogar modesto y de atmósfera laborista ubicado en un pequeño pueblo de las Midlands inglesas.…  Seguir leyendo »

Hace cinco años, el presidente checo Milos Zeman afirmó que Ferdinand Peroutka, el periodista e intelectual praguense más reconocido y respetado del siglo XX, había escrito un artículo llamado Hitler es un caballero. Zeman concluyó que el periodista checo “estuvo fascinado por la doctrina monstruosa” del Führer. Se ha demostrado que dicho artículo no existe. Todo es mentira. No solo que el periodista nunca fue presa de tal fascinación sino que en su revista Pítomnost (“Actualidad”) se centró en criticar a los nazis con la mayor dureza hasta que éstos lo encarcelaron y lo enviaron al campo de Buchenwald. Tras su detención, la periodista Milena Jesenská, conocida por el bello volumen de cartas que, dos décadas antes, le había dirigido Franz Kafka, se hizo cargo de la dirección de la revista hasta que, a ella también, los nazis la enviaron al campo de Ravensbrück donde la periodista murió.…  Seguir leyendo »