Gregorio Morán

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El artículo semanal (Sabatinas Intempestivas) que publica en ‘La Vanguardia’ el periodista y escritor Gregorio Morán no ha sido publicado este sábado por decisión de la dirección del mencionado periódico. Este es el artículo íntegro:

No estaba entre mis intenciones escribir sobre la situación en Catalunya. Imaginaba que un lector habitual estaría ya saturado y poco se podía añadir a lo ya dicho. Cambié de opinión a partir de varios artículos que me han conmovido y que parecen exigir cierto grado de compromiso. Basta citar los de Màrius Carol, de Xavier Vidal-Folch y el sensible y rotundo de Isabel Coixet. No podemos callar aunque estemos en pleno agobio veraniego y tengamos la sensación de que vivimos entre camellos pero sin ninguna experiencia de beduinos.…  Seguir leyendo »

Como un cruasán parisino a las nueve de la mañana, crujiente y cálido, se me quedó entre las manos un libro. Cien páginas escritas en estado de gracia y gozo, memorables. Recién salido del horno. Marc Augé ha editado en castellano (editorial Gallo Ñero) la que yo creo su parcela más íntima, la evocación de los bistrots parisinos, ahora que él es ya algo mayor (Poitiers, 1935) y conserva la memoria proustiana de sus años mozos, aparcando su papel académico de antropólogo y presidente de la Escuela de Altos Estudios durante diez años (1985-1995).

Me encerré en mi habitación de hotel hasta terminarlo, en la ansiedad de que no se acabara nunca, algo que me ha sucedido lamentablemente pocas veces en mi vida y que recuerdo en otro caso, memorable, con las memorias de infancia de don Ramón Carande, el historiador, cuya graciay gloria leí en una edición más ajada que los banqueros de Carlos V, que encontré en una desvencijada tienda de objetos horrendos en la singular villa de Aguilar de Campoo, en la Castilla profunda con aroma de galletas.…  Seguir leyendo »

No deja de tener su punto de sarcasmo que el 40.° aniversario de la legalización del Partido Comunista de España, en muy singulares condiciones, viniera a coincidir con el aniversario del final de las utopías, que no otra cosa fue la Revolución bolchevique, con lo que se da fin a cualquier proyecto utópico del tipo de los que se venían promoviendo siglos anteriores. Porque la Revolución Francesa de 1789 y la Comuna de París tenían sentidos muy diferentes. Es la toma del poder por los bolcheviques en octubre de 1917 la que cambia el panorama del mundo, por decirlo en aquellas rotundas palabras del periodista norteamericano John Reed, protagonista de los acontecimientos y que tituló en un libro brillante: Diez días que estremecieron al mundo.…  Seguir leyendo »

Mañana domingo se cumplirán 40 años de la legalización del Partido Comunista de España (ahora hay que escribirlo con todas las letras, porque un PC ya significa otra cosa). Entonces cayó en sábado y el lío de reuniones, conspiraciones y perplejidades duró más allá de la Semana Santa de aquel insólito año de 1977. Vísperas, casi, de las primeras elecciones democráticas que se celebraban en España desde febrero de 1936. Cuarenta y un años de sequía, que se dice pronto. ¡Ah. hubo varios referendums, no lo olvidemos, y se votaba en los ayuntamientos por una entelequia que se denominaba “el tercio familiar”!…  Seguir leyendo »

Hoy, primer día de abril, es un buen momento para hacer una reflexión sobre la prensa, en papel o digital; aún tan diferentes. El mes de marzo, recién terminado, se ha traducido en México en el asesinato de tres o cuatro periodistas, es difícil llevar la cuenta. Miroslava Breach, 54 años -cabe anotar que en México aún quedan profesionales que no son jefes de prensa de nada que no sea su periódico-. La mataron a quemarropa cuando iba a llevar a su hija al colegio. Eran las siete de la mañana. Unos días antes acabó la vida del corresponsal de La Jornada en Chihuahua.…  Seguir leyendo »

No me cabe duda de que George Orwell, de volver a España, y no para tomar, al fin, el imposible café en Huesca que la derrota republicana no le permitió, sino para tomarle el pulso al país, haría unas crónicas espléndidas sobre nuestro periodismo cotidiano. Empezando porque estarían bien escritas y tendrían ese humor sarcástico del que gozan los lectores.

El periodismo español que estamos viviendo es el mundo al revés. Si se cuenta un suceso, da igual que sea en digital que en papel, se dan los nombres de las víctimas, no de los culpables. En Berga, Catalunya, unos fascistas con barretina o sin ella, apalearon salvajemente a dos gais.…  Seguir leyendo »

No deja de ser significativo que el centro de debate sobre el periodismo digital en España tenga su lugar en Huesca. Una ciudad poco frecuentada por las élites y que este año ha llegado a su XVIII congreso, magníficamente organizado y con una asistencia de unos quinientos congresistas, en su mayoría jóvenes.

Sin ánimo de ofender, Huesca queda muy lejos de todo, menos del periodismo, gracias a un puñado de profesores aragoneses que se desviven por exhibir una ciudad tranquila, donde sería un delito de lesa ciudadanía no respetar los pasos de cebra, donde la gente camina despacio y donde todo está a mano -50.000 habitantes orgullosos de vivir en la ciudad menos conocida quizá de España- y cuyo pasado más cercano se concentra en los conflictos entre el cacique Manuel Camo y el intelectual Joaquín Costa, al que dio estudios y muchas querellas.…  Seguir leyendo »

Si hay un género literario sencillo y sin demasiadas pretensiones, en general, es el epistolar. Ha fallecido. Sobrevive sólo en algunas personalidades excéntricas. Casi nadie escribe cartas, y no se trata que sean al estilo de Madame de Sévigné, o el diálogo entre Tilomas Mann y Hermann Hesse, sino de algo más común y sin ambición de escribir para la historia. Hace años dediqué aquí mismo una serie de sabatinas sobre correspondencias literarias; ahora tendrían poco sentido. La gente se comunica con un tuit (máximo 140 caracteres), lleno de señales que reducen la gramática a un signo anterior a la escritura convencional, o envía un correo electrónico donde sería interesante analizar las fórmulas de diálogo, porque no tienen nada que ver con el género epistolar.…  Seguir leyendo »

Después del comportamiento valiente hasta la temeridad de nuestros líderes ante los tribunales, que provocaba una cierta vergüenza ajena: “No nos lo dijeron con la suficiente claridad…” “no volvieron a insistir…”, “todo fue obra de los voluntarios…”, y demás gollerías expresadas a un nivel de chaval de colegio de pago que metió la mano en la despensa, cabe pensar que ese personal, ya sea la piadosa Forcadell, el astuto Mas, o el pandillero Homs, acabarán metiéndonos en un lío que pagaremos nosotros y ellos correrán hacia las alcantarillas… Alguien debe quedar para que salve los patrimonios.

Si cualquiera de ellos tuviera que llevar la responsabilidad de hacer algo más complejo que llegar a Ítaca, que con toda probabilidad no saben ni dónde está, ni estuvieron, y en el mejor de los casos les suena por un largo poema homérico, si tal caso se diera, sería la debacle.…  Seguir leyendo »

El sentido del ridículo fue importante en otras épocas. Tarradellas, que lo vivió todo, decía que en política se podían hacer muchas cosas, menos el ridículo. No tuvo seguidores en esa vía. Jordi Pujol, el padre del clan, carecía del más mínimo sentido del ridículo; se creía genial. Le sacaron de ese embeleco, pero él erre que erre se mantiene, y a decir verdad lo que vino detrás tampoco contribuyó mucho a retirarle del ensueño. En el fondo no sabía de nada, ni siquiera del único oficio que había estudiado -medicina-, pero daba lecciones de todo. Fue precursor de los tertulianos; él solo se fabricaba una tertulia mediática.…  Seguir leyendo »

En el momento que estamos gobernados por las derechas más corruptas e incompetentes, las izquierdas están empeñadas en disimular lo más posible para que no se noten sus inclinaciones. No se trata de repetir las bobadas de que no hay derechas ni izquierdas, o aquella chuscada orteguiana tan citada antaño por todo fascista español que se preciara: ser de derechas o de izquierdas son dos maneras de ser idiota (cito de memoria).

Este año se celebran, o se sepultan -depende del ángulo con que se analice-, cien años del borrascoso 1917, y cuando se dice 1917 mezclamos dos revoluciones en Rusia.…  Seguir leyendo »

Si tenemos en cuenta que la mayoría de la ciudadanía de Catalunya está literalmente hasta los cojones, ovarios y demás partes pudendas de esta historia del referéndum, la separación o “desconexión”, que dicen los cultos, vengo a concluir que soy un idiota y que lo mejor que podía hacer es callarme v hacer como si no me entero. A la manera de aquellos alemanes o italianos que veían subir la marea y concluían que les importaba un carajo. Ya bajará. Evidente que va a ocurrir, pero no sabemos cómo. El secreto está en el cómo.

Y mientras el secreto esté en el cómo, el silencio tiene un grado de complicidad que siempre acaba con la conclusión de los necios: “¡Yo no pensaba que…!”.…  Seguir leyendo »

Hubo una época en que los obreros leían y los banqueros no. Hecho sorprendente a primera vista. Leían las señoras de los banqueros, pero sus maridos estaban demasiado ocupados en otras cosas y “no tenían tiempo”. Los trabajadores que sabían leer, y querían sobre todo formarse una idea del mundo, echaban mano de los libros más insólitos y de los autores más raros. En España hay auténticos expertos en literatura popular.

¿Qué leía la clase obrera culta? Textos tan insólitos como Las ruinas de Palmira, del conde de Volney, que nunca pisó Palmira, cosa que sí hizo y durante un buen tiempo Agatha Christie, casi un siglo después.…  Seguir leyendo »

Un muchacho tendido en el suelo. Muerto. ¿Qué hacía este chico cruzando a pie la esquina más peligrosa de la avenida de los Francotiradores de Sarajevo, si llevaba botas de soldado y esa ropa inconfundible, irregular, de voluntario bosnio? Con apenas un golpe de vista un francotirador serbio tenía una pieza a punto, un venado en plena ciudad de las matanzas. Bastaba un disparo para dejarle allí, con sus apenas veinte años; no tendría más. Unos colegas temerarios -lo dice la secuencia que Gervasio Sánchez tuvo a bien enviarme- tiraron de sus piernas y le sacaron de la calle y le dejaron postrado, como fardo en una acera de cascotes, para que durmiera el sueño eterno.…  Seguir leyendo »

“Regalar un libro es un riesgo. Lo normal para no meterse en líos es buscar alguno de éxito social garantizado, anunciado con bombo y platillo por las grandes editoriales, modo de evitar llamar la atención y atenerse a lo que el lector poco avisado considera una garantía. Mi experiencia me dice que nunca lo terminará pero podrá hablar de él sin que le afecte para nada que sea bueno, malo o espantoso. Es un ­regalo.

Una modesta editorial, como dice propiamente su emblema – Hoja de Lata– ha editado hace unas semanas uno de esos textos que algún día quedarán como clásicos y que ahora apenas aparecen en las esquinas de las librerías.…  Seguir leyendo »

¿Qué nombre le pondrán? Es lo de menos. Creíamos, con una ingenuidad teñida de ignorancia, que el final de la guerra fría, y algunas guerras calientes que la alimentaban, significaba un final. La disolución de la URSS la tratábamos como si estuviéramos viviendo alguna imitación, a su manera, de la Revolución Francesa. Aquella que hacía dos siglos abrió una época y nosotros contemplamos cómo se acababa. Lo que ocurrió es que los análisis en caliente de los volcanes políticos no extinguidos pueden llevarnos a sobrevalorar el momento y de paso a nosotros mismos. Aquello acabó en otra cosa.

Fue necesario el acto terrorista más insólito jamás vivido -el desplome de las Torres Gemelas de Nueva York- que abría un siglo para que descubriéramos algo nunca visto.…  Seguir leyendo »

Como este artículo va de barbaridades, lo conveniente sería empezar por las propias. En la anterior sabatina se decía que el dinero que obtuvo Pere Gimferrer al ganar el premio Nacional de Poesía José Antonio Primo de Rivera se había destinado a editar un libro de Gil de Biedma. Falso. El dinero fue para la publicación en El Bardo de Una educación sentimental (1967), de Manolo Vázquez Montalbán, en mi opinión su mejor libro. Disculpas, punto, y a otra cosa.

La cantidad de tonterías y falacias que se han escrito sobre la revolución cubana y sus dirigentes no tiene límites. Más que una revolución, ejercía de agencia publicitaria.…  Seguir leyendo »

Con el paso del tiempo la memoria tiende a convertirse en estupidez. Hay excepciones, pocas. El diario más leído de España ha publicado el pasado sábado una contraportada alucinante, dedicada a la muerte de don José Ortega y Gasset. Ese mismo periódico, donde tanto peso ha tenido, e incluso tiene, la familia de los Ortega, descendientes del pensador, “informaba” a sus lectores en una especie de antología del disparate que el viejo don José había muerto besando el crucifijo, tras confesión y comunión, ven paz con la Iglesia católica.

A esta patraña nacionalcatólica hemos dedicado algunos, entre los que me cuento, muchas páginas.…  Seguir leyendo »

Esta es la historia de una película que no deben perderse porque marca de manera indeleble el tránsito de la clase obrera, en sus periodos de dignidad hasta llegar al presente: la agonía de la clase de tropa. Pocos, muy pocos, se acordarán de aquel filme de Elio Petri, desbordante de humor y mala leche, La clase obrera va al paraíso. Lo bordaba, porque aquello no era sólo una interpretación, Gian Maria Volonté, un trabajador sumiso y luego arrogante. Un filme de 1971, cuando la mayoría de laclase de tropa de hoy aún no había nacido, Franco vivía, lasociedad parecía mayoritariamente progresista y el éxito de la película, su oportunidad, la llevó a conseguir la Palma de Oro del Festival de Venecia de 1972.…  Seguir leyendo »

Se acuerdan de aquel magnífico filme alemán, La vida de los otros? Teníamos el corazón en un puño y la indignación a flor de piel ante aquellos espías de la Alemania Oriental que lo controlaban todo. No sólo las conversaciones, sino hasta los actos más íntimos, para que nada quedara fuera del control del Estado. Era la profecía de George Orwell que predijo en un libro, 1984, y que evocaba los países comunistas del este de Europa. El Gran Hermano que lo controla todo, que lo sabe todo de todos, que maneja la información privilegiada hasta imbuir la cobardía absoluta.…  Seguir leyendo »