Retrato de Camilo Goya

Retrato de Camilo Goya
Hacia 1783-1784
Oleo sobre lienzo
94 x 71 cm
Museo Zuloaga, Zumaya (Guipúzcua)

La silueta de medio cuerpo del clérigo destaca sentada en un sillón con brazo escorzado a la derecha, que compensa la mesilla con libros a la izquierda. Acentúa la verticalidad del torso con afirmativa dignidad de su rango. El contorno se diluye en un fondo oscuro y silencioso, al uso tradicional del retrato español. La mirada directa al espectador está cargada de vigor y vida. Valores estimados sustanciales en criterio de Camón Aznar y de Gudiol, para quienes el retratado es sin reserva Camilo Goya y Lucientes, hermano de Goya, destacando su personalidad las cartas y los estudios de Giménez Soler, Ostale Tudela y Lafuente Ferrari. Esto contribuye al mejor conocimiento del retratado. Pero las reservas sobre su identidad existen. En fechas recientes, A. Ansón propone el nombre de Antonio Arteta de Monteseguro con reservas. Es uno de los clérigos ilustrados y amigo deL artista en Madrid. Su personalidad y vínculos con Goya han sido estudiados por el mismo Ansón Navarro (“Academismo y enseñanza de las bellas artes”, 1993) y Pérez Sarrión (Reformismo e ilustración en las obras de Antonio Arteta).

El retrato no fue suficientemente valorado por Sambricio en la Exposición de 1961, y Gassier lo omitió por desconocerlo, pero los investigadores más significativos lo registran entre las obras auténticas de Goya, aunque sin connotaciones literarias. La discreta contención del retratado entre sutiles gradaciones en penumbra, están lejos de la carga expresiva tan frecuente en la producción más divulgada de Goya. La luz se derrama con suavidad en el rostro y manos, y el resto se confunde en una bella y traslúcida penumbra. Gudiol y Camón propusieron la fecha de 1800. En estos años Goya intensifica su producción y abundan obras afines a la tradición clásica y otras de factura pesada y suntuosa. Esta dualidad advertida ya por Sánchez Cantón concuerda con la opinión de los críticos citados. En el retrato que tratamos domina la técnica de ejecución y fundida. Los fondos oscuros y uniformes, y la verticalidad del busto dominante se ven similares en Fernando Guillemardt, Antonio Noriega y la marquesa de Lazán y, también en el dibujo de la boca y verticalidad de La Tirana, hacia 1790. La mirada directa y frontal se recuerda en el retrato de Wellington de la National Gallery.

Mayer y Desparmet Fitz-Gerard lo fecharon hacia 1785, coincidiendo con la ordenación de Camilo y viendo en esto la ocasión oportuna para retratarse. Esta última fecha está más acorde con la propuesta por A. Ansón, que apunta su neoclasicismo y la proximidad a la estancia en Madrid de don Antonio Arteta.

Matías Díaz Padrón.