El espacio es la luz

Luz que nunca se abate, como polvo en los labios (Vicente Aleixandre)

Pantocrátor de Sant Climent de Taüll (XII).. Barcelona, Museo Nacional de Arte de Cataluña

La luz interior, intrínseca al concepto y forma de la representación plástica, cobra sentido por encima de la mera iluminación. El Pantocrátor de Sant Climent de Taüll, inscrito en una mandorla flanqueada por los cuatro evangelistas, es en sí mismo la luz divina: Ego sum lux mundi (Yo soy la luz del mundo) con toda su carga conceptual, y a la vez la luz del espacio determinado por la bóveda en cuanto de esfera del ábside de la iglesia.


Anunciación a los pastores (siglo XII). León, Colegiata de San IdelfonsoJunto a la representación estática del Cristo en Majestad del Pantocrator, el detalle de un pastor tocando el caramillo en la Anunciación a los pastores del Panteón de los Reyes de la Real Colegiata de San Isidoro de León nos ofrece una luminosidad en su fondo blanco que rompe la oscuridad del cerrado espacio románico. Así, frente al simbolismo lumínico de Taüll aparece una espontaneidad naturalista que supera la austera decorativa de la tradición bizantina.


Jaume Serra (segunda mitad del siglo XIV). Retablo del Santo Sepulcro, tabla de la Bajada al Limbo (1361). Zaragoza, Museo Provincial de Bellas ArtesEl retablo gótico de Fra Martín de Alpartir, obra de Jaume Serra, en su escena de la Bajada al Limbo presenta la lucha entre la luz y las tinieblas. Cristo, la luz del mundo, rescata gracias a su sacrificio en la cruz a los santos que allí le habían esperado. El Bien, personificado por los ángeles y bienaventurados sobre fondo dorado y con auras luminosas, vence al Mal, personificado por las negras criaturas demoníacas y por la monstruosa figura de una ballena o dragón marino, clara referencia al profeta Jonás que a los tres días salió de su interior, prefiguración de la muerte y resurrección de Cristo.


Gustav Klimt (1862-1918): El beso (1907-08). Viena, österreichische GalerieEl amor es luz. Vencido el simbolismo de Cupido y Venus, Klimt introduce el refulgente oro como espacio de un amor entre casto e impetuoso. Su obra El beso funde la luminosidad de los sentimientos con la claridad del ambiente que estructura la escena, clara muestra de la Secesión vienesa, fiel correlato de nuestro Modernismo artístico.


Pero la luz del sol puede hacerse protagonista en un mundo sin oscuras sombras; un mundo de sombras luminosas patente en la representación fauvista de El puente de Westminster de André Derain, o en la estructurada y descompuesta luz de Ad Parnassum de Paul Klee, en el que las sombras son luz y la luz es matiz tonal.


La avenida de las Acacias en el Bois de Boulogne (1905). París, Museo Carnavalet.

Asimismo, espacio y color se complementan en La avenida de las Acacias en el Bois de Boulogne de Roger de la Fresnaye, quien capta la luz a través de un cromatismo a partir de zonas delimitadas de colores planos.


 Vassily Kandinsky (1866 - 1944): Gelb-Rot-Blau (Jaune-rouge-bleu). 1925. Centre PompidouCuando Wassily Kandinsky afirma que la creación de la obra es una creación del mundo, en realidad está presentándonos una estructura dinámica, vital, en la que los círculos recuerdan los rayos del sol y el mismo astro-rey. ¿Qué habría sido del mundo si Aurora no hubiera seducido al esquivo Céfalo, gracias a la flecha de Cupido? El carro de Febo se hubiera detenido y la noche se hubiera apoderado de la tierra, convirtiendo la vida en muerte. Este Apolo-Febo en su vitalidad es símbolo de luz; significado cósmico.


Roy Lichtenstein: Modern Painting with Bolt 1967. Nueva York, Museo de Arte Moderno.Júpiter, celoso de Apolo, tiene entre sus símbolos un haz de rayos, los mismos que Cristo Justiciero. La luz del rayo es la luz destructiva, castigo de los dioses y de Dios mismo. Lichtenstein desde la propuesta pop nos crea un espacio dinámico a través de este fenómeno atmosférico, que tiene su correlato en la obra de Eduardo Paolozzi, en la que las máquinas creadas por el hombre producen una atmósfera de una irrealidad real.


Jean Dubuffet: Houle du virtuel. 1963. Centre PompidouLuz, siempre luz; espacio luminoso; oscuridad compositiva; cripticismo formal … Dubbuffet en su Muchedumbre de lo virtual nos muestra un espacio que huye de las sombras; nos crea un mundo nuevo en el que el espacio es la luz.